Vivo en la calle bifidus activo

Como la publicidad no invade apenas nuestras vidas, vamos un pasito más allá. Llámenlo una consecuencia más de la crisis, llámenlo cruzar la última línea que les quedaba por traspasar, llámenlo la excusa de siempre, porque ya se sabe, la cosa está muy mala y cualquier lugar de donde se pueda sacar dinero es una buena idea. Aunque sea vendiendo nuestra alma, ¿no?. La formula actual es, pero se saca dinero ¿eh?, pero genera puestos de trabaje, eh, eh, eh.

Estaciones de metro con nombre de móvil. Se abrió la veda. La liga ya tiene nombre de banco y los equipos de aseguradoras. Los festivales fueron absorbidos por las marcas de cerveza. Recuerda que no eres solo un consumidor, eres un objetivo al que bombardear, confundir y manipular, tienes que comprar y creértelo, eres tú y tu producto. Incluso estarás tan coercionado que defenderás tu producto ante otros, curioso, ¿verdad?. Serás su publicidad. Serás moderno, pijo, culto, alternativo, punk o lo que sea, y gracias a ellos.

Yo lo tengo claro, voy a llevar a mis hijos al colegio Danone a pasando por la calle bifidus activo. Además irán al aula Oscar Mayer, y aprenderán el peso atómico del salchichonio. Que el colegio público atraviesa una etapa muy dura. Delicioso. Total en la universidad ya entraron hace mucho el Santander y El Corte Ingles, y a nadie pareció importarle. Fundamentos de álgebra II patrocinado por yesos Bermudez.

Viviré en el portal Vodafone, y llevaré tatuado en la frente beba Cocacola. Por dinero todo vale. Incluso tendré una pantalla dentro de mi casa, cual novela distópica, emitiendo ininterrumpidamente anuncios que me impulsen a tirar de tarjeta. En esto ya hemos hecho grandes avances, y a través de la aceptación gustosa, no de la imposición, que siempre sabe mejor que te den por el culo porque tu quieres, no porque te obligan.

Las marcas nunca tienen suficiente, y cuanto más puedan hacerse con el espacio público mayor será su área de influencia. El espacio público, ese que es de todos y que es vendido por cuatro duros para uso y disfrute privado. Esas plazas en las que te prohíben reunirte para defender tus derechos pero que son gustosamente cedidas para la ocupación de absurdas promociones de coches y cadenas de televisión. Invasión del espacio público, para llamar a las cosas por su nombre.

Lo que no se imaginan, es que cuanto más aprieten, mayor puede ser el rechazo. Y algún día nos cansaremos. Nos cansaremos de no ser felices por no tener productos, aparatos y ropas, nos cansaremos de aguantar sus intromisiones continuas en nuestra vida.
Sin ir más lejos esta entrada utiliza la popularidad de esas marcas para atacarlas. O quizás solo es más publicidad…

Al hilo: Banksy sobre la publicidad

Lectura interesante sobre el tema de la publicidad, No Logo de Naomi Klein. Y más Rebelarse vende.

3 comentarios sobre “Vivo en la calle bifidus activo”

  1. A mi no me parece mal que se ponga publicidad a algunos servicios siempre y cuando esos ingresos se vean repercutidos en el usuario final.

    La televisión privada sale gratis porque la pagan los anunciantes; y esto es así.

    El problema está en que cuando pones publicidad en sitios que antes no la tenían, da miedo que eso pueda llegar a más, da miedo llegar al límite que comentas, ir a la escuela Oscar Meyer en la calle del bífidus activo. Supongo que habría que marcar unos límites claros.

    Por cierto… los cuatro o cinco últimos comentarios que he enviado no los veo… no sé si se han perdido, si están en la cola de moderación . Tampoco sé si este se verá….

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