¡Viva el onanismo!

España, año mil seiscientos y pico, o algo así. La tradición cristiana, las ganas por meterse en la vida de los demás,  el afán desmedido por controlar quién y cómo disfruta con su cuerpo y la represión de los más íntimos placeres carnales está a la orden del día, las viejas cuchichean entre dientes quién hace y deja de hacer y les señalan en la calle… ¡puta! ¡puta! ¡Mujer de mala vida!…

A ver. Cuando a alguien le preguntéis… ¿Y a ti que es lo que más te gusta hacer? Y de respondan, pues dar paseos al atardecer por la playa de la mano con mi enamorada, jugar al fútbol con mis amigos, salir de fiesta, practicar deportes de riesgo o cualquier otra cosa, miente. La respuesta es siempre la misma. Practicar sexo. Sólo, en pareja o en cuadrilla, con amigos o desconocidos, hombres o mujeres u hombres y mujeres, por la mañana o por la tarde en la cama o en la encimera salvajemente. Sexo de las más variadas formas y maneras. Como sea, pero básicamente, sexo. Sexo sexo y más sexo.

Y es que follar mola, o masturbarse, o lo que quieras. Es como lo más guay que haces multiplicado por mil. Da gustito, te conoces a ti y a tu vecino, es gratis, es íntimo, divertido e imaginativo. Lo podemos hacer todos y nadie te pide cuentas.

Pero en este país que nunca se despega de su pasado, que no quiere abrirle las puertas al maldito siglo XXI, no es así. En este país todavía hay guarras putas frescas y en el otro lado machotes, las hijas son las desprotegidas y engañadas y mi hijo es un machito, un rambo de la cama.

En este país de amargados y reprimidos nadie deja en paz a nadie con su sexualidad, porque hay a gente que le moleste que tú disfrutes mientras sus esquemas mentales les castigan por hacer algo natural y limpio. Nada de sucio.  ¿Tu vida es una mierda?  A mí me da igual, déjame disfrutar.

En este país machista donde parece vigente eso de que el hombre manda y es quien folla mientras la mujer lo padece, donde la religión se te mete tan a dentro en casa que te mancha las sábanas. Donde parece que a algunos les jode que la mujer haya salido de una vez de la cocina.

Se absuelve a políticos y banqueros a todas luces culpables y se hace juicio sumario, rápido y unánime, señalando al culpable con el dedo, insultando y despreciando a aquellos que hacen algo reprobable a ojos de los más ortodoxos.

¿Eres un buen político y haces bien tu trabajo? Da igual, eso es secundario. Te hemos pillado haciendo lo que no debes y lo vas a pagar. Por mí como si les va el sado, practica la asfixia autoerótica o hace el candado chino. Mientras hagan bien su trabajo, me vale. Y esto para los profesores, para los médicos y para quien haga falta, hasta para los concejales si es preciso.

Más pajas harían falta. ¿Acaso un actor o actriz porno no puede ser un buen político? Impensable en pleno siglo XVI, te mirarían, te señalarían y te lo harían imposible.

¡Y una mierda! Más pajas hacen falta. Más sexo y menos amargados y retorcidos que no saben disfrutar de la vida. Viva el onanismo, el sexo y la gente libre. Más follar y menos dar por el culo, y nunca mejor dicho.

3 comentarios sobre “¡Viva el onanismo!”

  1. Guarro, Zorro, Puto, Sinvergüenzo xd

    Realmente es de puta vergüenza que se pida la dimisión de una tía por tocarse el coño mientras se defiende a putos ladrones con argumentos del tipo “las urnas nos legitiman”. Asco de país, joder

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