¿Tienen sentido las campañas electorales?

Sí. No es una pregunta al aire sin más, ni es la aseveración de algún lunático antidemocrático como yo.

La vuelvo a hacer. ¿De verdad tienen sentido unas elecciones con unas campañas electorales viciadas, confusas, que no obligan a nadie a nada?

Las campañas electorales, en su origen, supongo, servirían para que cada candidato expresase sus ideas, sus intenciones, la forma en la que iba a tratar de legislar durante los cuatro años siguientes.

Nada de eso, las campañas electorales son un nido de populismo, promesas sin fundamentos ni datos, ni mucho menos obligación de cumplir. ¿Qué sentido tiene gritar a los cuatro vientos algo que cumplas o no, no va a tener ninguna repercusión de ningún tipo? Ni social, ni política, ni legal, ni electoral. Promesas de charlatanes y embaucadores, que nadie les obligará a cumplir.

¿Qué sentido tiene ir de pueblo en pueblo dando la mano a los viejecitos de lugar prometiéndoles que tú y sólo tú no les vas a tocar las pensiones como los demás ogros que no hacen nada más que bajarles las pensiones y subirles los impuestos?

¿Qué sentido tiene hacer mítines rodeados de fieles fanáticos que van a aplaudir a todo lo que digas sin prestar más atención, como buenos ultras, que a la puesta en escena, a la sonrisa del candidato y a los canapés de después?

¿Qué sentido tienen rodearse de agitadas banderitas del color de tu partido para aparecer en la foto sobre un titular de sobra falso y malintencionado, con la única intención de salir en todos y cada unos de los medios de desinformación para captar y engañar más votantes?

Y en esto tienen mucha culpa los propios periodistas, que les siguen el juego a los grandes partidos haciéndoles las portadas de los telediarios y periódicos como si hubiesen descubierto algo, haciéndoles publicidad gratuita cada día, yendo a sus mítines, que no son más que postales del partido, la piedra rosetta del borreguismo.

Si algún sentido tuvieron las campañas electorales, ese de mostrar ideas, decir lo que piensas hacer cuándo gobiernes, ya no lo tiene. Si su sentido era mostrar nuevas ideas de otros partidos, que estos obtenga visibilidad para construir una democracia mejor en la que todos los ciudadanos y opciones políticas tengan cabida, ya no lo tiene.

Porque las campañas electorales son un sinsentido de promesas y engaño, mercadotecnia barata al estilo mediamarkt y un escaparate donde los grandes partidos se muestran acicalados y despampanantes, para después, olvidarse de todo.

P.D.: Sin olvidar la hipocresía de inundar las redes sociales como simpáticos colegas, para una vez obtenido su sucio voto, oh, dejarlas de lado, borrarse la cuenta, o pasadas a manos de un community manager chapucero de teletienda adorador de líderes de barro.

3 comentarios sobre “¿Tienen sentido las campañas electorales?”

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