Que se mueran los feos

Todos los veranos la misma canción, y menos mal que no es la canción del verano.

Todas las primaveras asistimos a uno de los mayores acontecimientos que nos brinda la naturaleza. Yo, espeluznado totalmente, tu, no sé.

Me refiero a la operación biquini.

Y aquí viene una de las paradojas, que por ser eso mismo, moriré sin llegar a comprender. Es esa de, yo me cuido no para gustar a los demás, yo me cuido para sentirme mejor conmigo mismo/a. A ver si te vas a creer que soy un producto de la cultura de la portada de revista, e intento conseguir un cuerpo irreal para agradar a los demás, captar su atención, y sentirme, si cabe, menos estúpido de lo que soy.

Yo lo hago porque me miro al espejo, y si veo tipazo, pues hago como si me pongo una sonrisa, y voy todo el día tan contento, aunque mi vida sea un autentico estercolero. Que me entren las prisas antes del verano, justo antes de ir a la playita, donde mi torso será descubierto y sometido a revisión por todo el mundo, es solo, una casualidad, que se repite año tras año, por la alineación de los planetas. Yo lo hago porque me siento mejor conmigo mismo. Y si en invierno no me cuido es porque no me miro al espejo.

Y claro, uno de los sectores que mejor nos sabe manejar, ve en nuestra más severa subnormalidad y retraso mental un autentico filón. El sector, lo voy a decir, de la belleza. O el de los productos de belleza. O el de los productos. El de la moda. O el de haz esto, y lo otro, yo te digo lo que mola, lo que se lleva, y lo que tienes que hacer, llevar o comprar. Quien vale, y quien no vale.

Que si, que un cuerpo tal se asocia con la salud, porque tal y cual. Somos los hijos de la tele. Los hijos de telediario. Los hijos de las series para adolescentes. Los hijos de las revistas de moda. Los hijos del mensaje, si eres guapo triunfas, si no, vas a ser un jodido fracasado toda tu vida, fracasado y además, feo.

Sé que suena a topicazo infumable, pero todo aquel personaje publico que vemos por los medios, es guapo, más guapo que la media, guapísimo, súper guapo, y si no, por lo menos es atractivo. En última instancia, si no es feo, es gracioso. Y si no es feo ni gracioso, pues entonces se meten con él. O dicen que es un putero. Y si no es terrorista o un violador.

Sal a la calle, echa una foto a diez personas. Ahora sal corriendo antes de que te peguen por gilipollas. Sube a casa y pon la televisión. Al azar. Puedes meterte el mando en el culo y dar saltos, y lo que salga, salga. Mira a las diez primeras personas que hayan salido. Ahora compáralas. ¿Hay algún parecido? ¿Hay siquiera cierta correlación? ¿Parecen ejemplares de la misma especie?

Pues claro que no. El maquillaje hace milagros, las luces y los ángulos son las sagradas escrituras, y el photoshop nuestro mesías. Y mientras intentemos ser lo que no somos, queramos ser lo que no vamos a ser, y además, nunca podremos ser, mal vamos.

Podremos gastarnos el dinero en ir al gimnasio, y matarnos a flexiones. Podremos mirar en las revistas el modelito que nos vamos a comprar. Podremos preguntarle a la peluquera que es lo que se lleva, que no enseñe el álbum con famosos para ver de quien nos disfrazamos este mes. Podremos depilarnos hasta los dedos de los pies. Comprarnos las cremas más caras, hacernos los tratamientos más cool. Llevar las últimas gafas más excentricas. Podremos echarnos el desodorante más machista, o el más feminista. Incluso podemos creer que la fragancia más cara es la mejor.

Queremos equiparar nuestras vidas a las vidas de postal, de escaparate, y nunca de trastienda que nos muestran. Queremos tantas cosas, y podremos hacer tantas cosas, que mientras no nos paremos, y aprendamos a disfrutarnos como somos, a disfrutar de nuestras vidas como nos vienen sin compararlas con nada, no vamos, ni de lejos, a atisbar, eso que dicen que es la felicidad.

Toda esta basura solo nos sirve para diferenciarnos, para hacernos sentir peor, más desgraciados, y tener esa sensación de que nos falta algo, de que podemos conseguirlo pero no llegamos. Más infelices, más acomplejados, más estúpidos, y todo, por nada. Para perdernos mucha gente, para sobrevalorar a otros, para meter todo en la niebla y no querer ver las cosas.

Mientras, vayamos a la playa a lucirnos.

Un saludo. (Siento sonar pretencioso y evangelizador)

3 comentarios sobre “Que se mueran los feos”

  1. “Sube a casa y pon la televisión. Al azar. Puedes meterte el mando en el culo y dar saltos, y lo que salga, salga.”

    xDDDDDDDDDDDDD

    Me imagino la escena… xDDDDDDDDDDDDDDDDDD

  2. Un asco esto de la cultura del “bodyperfect”, cierto.
    Yo me siento atrapadada en ella de vez en cuando. Sin excesos, claro.
    Mi operación bikini todos los años resulta ser un verdadero fracaso…
    Así que, ¡Arriba las chichillas, abajo las costillas! :p

    Un beso.

  3. Jajaja, me ha pasado como a #maggiesd, cuando he leido eso, mi malvada cabeza me ha mostrado la imagen, xDDDDDD

    En cuanto al tema a tratar; el mundo de la moda y la belleza siempre me ha parecido de lo más superficial ya que, aunque suene a generalización, el tipo de persona que trabaja o está a la moda o a la belleza, no suele tener dos dedos de frente y no suele ser capaz de mirar más allá de su espejo, por eso nunca me ha llamado la atención. Yo nunca he estado a la moda, llevo la ropa con la que me siento comodo, esté a la moda o no; si alguien me mira mal por ello (que me extraña), pues si le soy molesto que se joda.

    En cuanto al tema de la belleza, llevo algun tiempo a dieta, pero lo mio no viene por modas ni por estaciones, llevo un par de años con una dieta sencilla de hacer y he perdido unos 30kilos que me sobraban, en mi caso si era por necesidad; y seguiré haciendo dieta hasta que me sienta cómodo, pero no por estacionalidades; a mi la verdad es que he crecido en un pueblo costero y me importa más bien poco enseñar la lorza o no enseñarla.

    No sé si alguna vez terminaré apuntandome a un gimnasio (en un futuro no cercano), pero si lo hago por supuesto no será por la estacionalidad, entre otras cosas porque yo el espejo lo uso para peinarme por la mañana y no lo vuelvo a mirar, asi que me da lo mismo.

    Total, que el mundo de la moda no es lo mio

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