¡Que le follen al Black Friday!

La peña se vuelve loca. Para mí uno de los pocos espacios de libertad que nos quedan, junto a pode ciscarme en la madre de media docena larga de hijopsdeputa, es la decisión de no comprar. O al menos la decisión de comprar cuando yo quiera.

Tengo una norma en mi vida, de esas raras que me puse algún día y la gente me mira raro cuando las cuento. Es la de no comprar nada que me ofrezcan. Van más allá, no coger nada que me ofrezcan. Ni muestras, ni regalos, ni promociones, ni nada de nada. Ni una tele por domiciliar la nómina, ni un móvil por pasarme a contrato, ni un coche por ser el visitante número 1.232.423.

Por muy gratis, muy bonito, muy precioso o por cualquier cantidad determinada de bien que haga para mi salud. Nunca. La cara de póquer que se le quedaba a la gente cuando venía el coche de redbull a la puerta de la uni para hacernos volar y volar y yo no cogía era curiosa. “Pero que es gratis tío”. “Gratisssssss”

Con la palabrita a vueltas. Si decía mi abuelo que no dan duros a cuatro pesetas, y no sabía casi ni sumar. No voy a decir yo que nadie da nada gratis, pero…

Con el Black Friday más de lo mismo. Como el día sin IVA. Para empezar, si tengo que gastarme 5 euros más por comprar un día donde el centro comercial no parezca el día después del apocalipsis zombie, me los gasto. Y si no los tengo no me los gasto.

Después, por la misma razón que no compro lotería, no compro cuando nadie me lo dice. Hacer que mi felicidad depende de cosas de terceros, me fastidia, y lo evito en la medida que puedo.

Y más, los descuentos no son del 70%. Porque aquí en España han metido a la gente que ese día es tan barato y como mucho te hacen un 5% (que menudo descuento) o te quitan los gastos de envío, y eso con suerte, lo que nos diferencia de la sociedad norteamericana en la que por encima de Jesús y la biblia están los malls. También porque nadie hace un 70% de descuento a nada, a no ser que, no lo puedan vender o que cuanto tenía el precio real era un timo de los buenos.

Sin contar que puede que rebajen unas cuanta cosas para hacerse publicidad y cuando vayas o estén agotadas o no estén y las demás cosas estén más caras o al mismo precio. Seria la primera vez que lo hacen. O aunque sea ya estás allí y ya compras algo. Si una tienda lo que no va a hacer es perder dinero por tu cara bonita.

Y lo último. Mucha gente piensa, pues me tenía que comprar tal, puse ya aprovecho. Error. No tenías que comprarte nada, te lo compras porque quieres/quieren y el resorte del día en el que hay que comprar por cojones ha saltado. Prueba a no comprarte esa mierda y ya veras como no pasa nada de nada.

Y no, si la cosa en cuestión valía 100 euros y está a un 30%, no estás ahorrando 30 euros. Estás gastando 70.

 

 

Un comentario sobre “¡Que le follen al Black Friday!”

  1. Pues sí, tienes toda la razón.

    Con esto de la locura que se monta en EEUU, yo entré por curiosidad ese día a PcComponentes para ver las ofertas, y efectivamente, como mucho eran descuentos del 20 y pico por ciento, nada de las locuras que se montan al otro lado del charco.

    Los descuentos masificados no son sino la confirmación del timo que supone el sistema de consumo.

    A los que hay que vigilar y mucho es a los “descuentos” y los “regalos” que hacen aquellos que no venden productos físicos sino que ofertan servicios (tipo bancos, eléctricas, teléfonicas, aseguradoras…). Ese tipo de ofertas suelen estar envenenadas.

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