Políticamente correcto

No, perdóneme, no hay que ser políticamente correcto. Hay que procurar ser educado, una cosa no quita la otra. Pero no, no voy a ser políticamente correcto.

¿Por qué? Porque sí, esta muy claro. La corrección política es la manera más blanda de autocensura. Un simple eufemismo. Nada que sea divergente, nada que no sea lo de siempre, nada que rompa con lo establecido puede ser políticamente correcto. La corrección política es eso, hacer y decir lo que se ha dicho siempre, ceñirse a una ortodoxia política y social que impide la crítica real, que impide, en definitiva el cambio.
Se confunde muchas veces la corrección política con la educación. No. Hemos llegado a tal punto que con tal de ofender a nadie no se acepta otro pensamiento que no sea la corriente principal. Decir lo que no es la norma, molesta, y no molesta por otra cosa que por eso, porque no es lo que se espera, porque no es lo que se quiere. Esto coarta la libertad, la novedad, el cambio, las buenas ideas.
Medios y políticos por no ser políticamente incorrectos se ciñen a un guión, siguen los raíles procurando no desviarse, cómo una especie del miedo a que dirán. Convirtiéndose en meros autómatas.
Las personas, por no ser políticamente incorrectas se ciñen a un guión social, y no dicen nada que pueda mínimamente molestar. En definitiva, todo desemboca en un único dialogo social, más o menos amplio, pero con unos marcados diques de los que no se puede salir, sin ser tachado de esto o de lo otro. Así hemos conseguido crucificar las ideas divergentes a la corriente principal, así nos hemos limitado enormemente. Así tenemos miedo a decir algo porque no sea correcto, por temor a diferir, por temor a no encajar. Así en definitiva, teneos miedo a pensar, y sobre todo, a decir lo que pensamos, sea equivocado o no, y por consiguiente, miedo a equivocarnos.

De otra manera no se explica.

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