¿Perdido?

Tienes un mal día. La vida te ha desarmado y te ha abandonado en medio de un tiroteo. Todo había empezado como siempre. Te levantas a duras penas, te duchas, vas a cumplir tu particular condena diaria al trabajo y de repente ocurre algo, leve como una gota. Algo se tuerce en medio de tu día y te llena de una tristeza tan profunda como tus ojos. Una sensación de angustia se apodera de tu pecho y molesta cada vez que pretendes simplemente respirar. No puedes llorar, no puedes gritar, sólo aguantar. Una pequeña grieta se va abriendo y forma un gran agujero. Huyes, corres, miras al infinito y no encuentras nada. Y te sientes igual que si estuvieras montado en una bicicleta sin frenos. Llegas a casa, te escondes bajo tus sábanas y esperas a que simplemente todo pase. A que alguien encienda la luz y los monstruos desaparezcan como cuando eras niño.

Y de repente te acuerdas de que existe un lugar donde poder escribir.

 

Sin que sirva de precedente, el primer texto de un autor invitado en este blog.

3 comentarios sobre “¿Perdido?”

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