Nos lo tragamos todo

Porque ya es triste, ¿cuánto llevamos ya? ¿Un mes?  Casi dos ya, por si no nos habíamos enterado. La pena es que sucede allí lejos, donde la gente va por la calle con un arma en una mano y el chiquillo en la otra, una gorra de beisbol y una cocacola extra grande.

Quizás por eso, porque están lejos, o porque son americanos, nos da un poco igual. Qué se jodan, seguro que se lo merecen pensará alguno.

La verdad que nos jodía más cuando manchaba nuestro marisco. Cuando esas navidades en vez de gamba comimos jamón pavofrio, una pasada. Cuando eso pienso en un amigo, que cuando alguien se echa un trago de agua del mar por accidente, y el tío está medio vomitando, va él, y dice.

–          ¿Sabes cuánto esperma expulsan las ballenas cuando se corren? Pues por muy grande que sea el mar, te jodes, que algo te ha tocado.

Mientras el otro, con un sabor salado en la garganta, intenta imaginar el proceso de coito de las (enormes) ballenas, y si en realidad apuntarán bien.

Pues yo siempre que sale alguna de estas, me acuerdo de él, de su cara, y de la corrida de la ballena.

Si el problema no es donde ocurra, ni que nos joda más la crisis (que por otro lado es entendible), ni siquiera que prefiramos estar atentos al mundial en vez de saber si van a poner una campana, o si va a ir el presidente de BP a recogerlo a cucharadas. Ni siquiera esta vez, que tenía más morbo para la prensa, ya que incluía explosión y muertes, que siempre es de agradecer.

El problema es que nos lo comemos todos, como la corrida de la ballena. El problema es que si alguien quiere forrarse sacando dinero del mar, tiene que pagar todas las consecuencias, y no andar con multitas y cursos para quitar el crudo de las rocas.

El problema es que queremos dormir bien por las noches, y si con los muertos de por allí, las desgracias de por allá, la hipoteca y el recibo del gas (todo problemas similares), se nos entrecorta el sueño, mejor pasar de ello, total, quienes somos nosotros para arreglar nada.

Nosotros no tenemos un coche que utiliza gasolina,  y ni de lejos vamos a ser igual de culpables que los que la han cagado infinidad de veces llenando los fondos de dinero negro. Si nosotros casi no consumimos plástico, ni cientos y cientos de objetos que colaboran con ese vertido. Si ya es igual el efecto invernadero, la capa de ozono, o lo que sea. Se cansan y hartan de decir que vamos a necesitar dos tierras como sigamos así. Pero tranquilos, la economía tiene que seguir creciendo, creciendo, y creciendo.

El otro día salió un estudio que decía que los españoles generamos 575 kilos de basura al año. Vamos, un kilo y medio de mierda al día (acojonante) solo para que podamos vivir cómodamente. Y eso sin contar lo que la industria puede contribuir a este número. Si alguien de verdad tiene la vergüenza de venir y afirmar que esto puede sostenerse durante… ¿treinta? ¿Cincuenta años? Pero tampoco nos vamos a preocupar demasiado…  Y encima tenemos los santos cojones de no reciclar, porque mancha, porque es incómodo, porque mi cocina es pequeña…

Lo malo no es que la tierra se esté cabreando y nos devuelva las agresiones en forma de tormentas, huracanes, o terremotos. El problema es el mismo, con la salvedad de que la tierra no se cabrea, no escupe fuego para matarnos, y nosotros, por mucho que nos joda, no hacemos, ni haremos, absolutamente nada para evitarlo.

Un comentario sobre “Nos lo tragamos todo”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *