No eres único
Un fallo grave que tenemos las personas, de esos estúpidos, es que nos creemos únicos. Yo soy yo y todo gira alrededor de mí, y si no me cabreo. Suena a rabieta de niño de 10 años, pero se extiende hasta las canas.
Los anuncios de refrescos nos hacen creernos únicos, los más guays y los mejores. Es la forma que tiene el capitalismo de engañarte. Es la única manera de darle la vuelta a todo para que te creas genuino, divertido y original con unas zapatillas que llevan miles de personas aparte de ti. Cosa extraña.
Y como somos los putos amos de la baraja, nos cuesta comprender, nos cuesta afrontar, que eso, de alguna manera, no pueda ser así. Si yo tengo dinero para pagar un coche y la gasolina que me lleva y me trae, ¿Por qué no voy a hacerlo? Yo me lo he ganado, yo, yo, yo y yo, y al que no le gusta es porque a, o no puede permitírselo, b, tiene envidia. Es mi derecho.
Oye, que les cuesta comprenderlo. Estúpido, no eres más que una miseria, plas plas, una miga, una gota, no eres nada. Eres solo un tonto entre siete mil millones de tontos. Ocupas un metro cuadrado de mierda entre 510.072.000.000.000 metros cuadrados de mierda. No lo paso a letra porque te asustarías de lo insignificante que eres, aún con todo lo que te crees. Pero tu eres el más listo, sin duda.
Y esto es como el voto. No vale de nada ir a votar, total, un voto más, un voto menos, no va a cambiar nada. Es decir, interesa que creamos que lo que hacemos no tiene repercusión en nuestro entorno. La máxima es, te lo puedes permitir, hazlo, te lo has ganado. Y los que no se lo puedan permitir, que se jodan. Y los que vengan detrás, que se jodan. Y la tierra, que se joda.
Admitir tu huella en el planeta es difícil. Ya sabes, reciclar es de tontos, total lo vuelven a mezclar todo, y cansa tener tres bolsas en la cocina, que sacrificio. Es tu sueldo y compras lo que quieres. Consumo responsable era una pegatina olvidada en una pared. Y excusas baratas gratis para todos, por eso de evadir tu responsabilidad. O si no le echamos la culpa al gobierno, que nunca esta demás. Y el planeta está al servicio del hombre, que para eso somos los más inteligentes y no nos hace falta para nada.
De todas formas tienes suerte. Tu y los otros tantos millones de cabrones sortudos del “mundo civilizado”. Tienes el monopolio de contaminar. Y mientras sea así no pasa nada. Los que lleguen tarde que se jodan. Y si no llegan nunca mejor, porque si nos ponemos todos el chollo dura dos días.
De esa suerte de que muchos viven en la miseria se entiende que ese papel que tiras al suelo no se tenga que multiplicar por pobres y mugrientos tercermundistas que no tienen la oportunidad de tirarlo. Esa gasolina que gastas porque es tu derecho, ir en bici es de pobres y el transporte público es lento, además voy ahí al lado y los coches potentes molan más, ha salido un móvil nuevo, uno cada 6 meses, y la ropa ya no está a la moda. Mejor sin mirar a los lados, para no asustarse. Como los animales de tiro, sin distraerse, hacia el frente siempre.
Multiplica tu huella por ti y por todos tus compañeros, y por todos los días del año y de tu vida. ¿Te suena eso de “desarrollo sostenible”?
Cuando comas mierda, te mueras de cáncer, tengas que quitar el hollín de tu ventana a puñados, no puedas bañarte en el mar o respires a bocados a través de una mascarilla, piensa que es tu derecho, que eres el puto amo y que tu te lo ganaste.
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