Mi amigo cubano

Normalmente, en temas de política internacional, es mejor mantenerse por lo menos un poco al margen. Un amigo dice que no podemos opinar porque nos faltan datos, y si es un tema tan viciado como este, peor. Demasiadas opiniones muy dispares y poca seriedad, todo ello aliñado con ideologías opuestas y fanatismo extremo. Con cuba, siempre es bueno mirar y no opinar mucho. Porque la gente dice cosas muy diferentes, hay muchos intereses, está muy lejos, etc. Pero claro, cuando una de cada tres días te mandan a Cuba a que vivas con tus ideales (sí, cuando no te mandan a Corea el Norte para ser “coherente”). Pues uno se cansa.

Hace un año tuve la suerte de convivir con un cubano recién salido de la isla. Fue mi compañero de piso y vi su evolución desde lo que podríamos llamar un pueblerino cubano que ha vivido siempre con el régimen y la pobreza, hasta que se le fue abriendo la mente un poco. Así que voy a contar mis impresiones con él y con Cuba.

Hablamos de un chico normal, de 30 años, proveniente de una familia pobre (si es podía ser de otra manera…), ingeniero de caminos que trabajaba para el estado y que tenía un sueldo que le llegaba poco más que para comer. Antes de nada contar como el decía su choque con la “civilización”. Suena a coña, pero flipaba con el frigorífico repleto de cosas, la cantidad de alimentos que había en el supermercado etc. También le parecía de lo mas divertido que anunciaran “ajustadores” de madrugada en la televisión, decía que estábamos locos todos los europeos. Decía que gritaban mucho en la televisión y que para que queríamos tantos canales si solo ponían basura, “no tiene sentido”. Y la cantidad de anuncios que había. ¿Para qué quiere la gente esas cosas que no sirven para nada? ¿De verdad hay tanto de todo? ¿Por qué nunca te dicen como es el producto sino que te cuentan milongas?

También me sorprendió que nos tratase como derrochadores. Muchos días subía con algo que había encontrado cerca de los contenedores, una tendedero con un alambre roto, perchas que encontraba en la puerta de una tienda de ropa, una silla, etc. Claro que no había pensado que allí reparan todo, absolutamente todo, lo aprovechan, lo compran, lo arreglan, lo venden. Y así. Fue curioso cuando me contó que un familiar suyo se dedicaba casi en exclusiva a arreglar colchones. También cuando me dijo que se le rompió la televisión hace bastante tiempo y ahí seguía rota en el salón. Yo creo que pasaba hasta hambre en Cuba, aunque nunca lo reconoció, tal y como se pegaba a su olla de arroz perpetua, y cuando hablaba con sus padres y le decían que a ver si engordaba en Europa.

Para tanto es Cuba, que siempre contaba que el que conseguía una beca en Europa o en los Estados Unidos raramente volvía. Que muchos de sus amigos y familiares vivían mejor en Miami paseando perros que el de ingeniero en Cuba. Sí, hasta su suegro le había escrito una carta de despedida deseándole suerte porque creía que no iba a volver. Hablamos de un ingeniero, y sus vacaciones se reducían a una semana al año en la otra punta de la isla en una tienda de campaña. Vino casi sin nada, con dos paquetes de puros para sacarse algo de dinero, que el no pudo ni comprar allí, básicamente los transportó por algo de dinero. Todo lo que tenía, se lo mandaban sus familiares de Miami. Y con muchas pegas por parte de las compañías de transporte.

No era comunista ni simpatizaba con Castro. Decía que hacían algunas cosas bien, y otras mal. Aunque casi siempre se quejaba. A veces era crítico, pero casi siempre defendía Cuba del extranjero, y siempre se cabreaba mucho con los yanquis. Pertenecía al partido, porque todo el mundo pertenece al partido. No es obligatorio, pero todo el mundo va a las reuniones de las juventudes y hace lo que todo el mundo hace. Sino, no pasa nada, pero te miran mal, te insisten, no te dan ese trabajo que puede ser para otro más obediente. Solo se libran de pertenecer al partido, siempre según él, los que trabajan vendiendo cosas y no tienen esa presión. Pero casi todos lo son, más por obligación que por convicción. Él en concreto iba por presión en el trabajo y en el barrio, pero pasaba bastante y su impresión era más de secta que de otra cosa.

Era curioso que para ser tan crítico con el régimen, lo fuera más con los disidentes. Siempre decía que conocía a algunos, que estaban pagados, y que solo hacían eso porque podían vivir mejor. Que no se les perseguía tanto como que se cree y que y que en definitiva eran “mala gente”. En este punto incidía yo bastante porque era raro que fuera tan neutral y crítico con más o menos todo, pero en este punto era muy tajante, demasiado para lo que yo creía.

Claro que para él no era una “dictadura” como pueda serlo para mí. (Por si alguien se sorprende, Cuba para mí, bueno, no para mí, Cuba es una dictadura, no hay más, por muy de izquierdas y comunista que sea, es una dictadura, aunque ciertos sectores de este país la pongan como ejemplo y la alaben, es lo que hay. De ahí que este sea un tema “espinoso”). El decía que cualquiera podía ser presidente, lo que ocurre que siempre salía el mismo. Pues vaya, le decía yo, vaya democracia mas rarita. Yo me puedo presentar, lo que pasa que siempre van a votar al que tiene poder. Nadie impide a nadie tener sus ideas ni presentarse a las elecciones. Palabras textuales.

Mención aparte la buena educación que tenía. Pública claro. Igual era porque era una persona viva y curiosa, pero para no tener acceso a Internet… (se tiraba horas en Internet porque en Cuba solo podía acceder a los dominios cubanos, a no ser que estuviera en el ordenador de alguien importante, flipaba con el facebook, con todo lo que podía aprender, con el porno…) tenía una cultura muy buena. Sabía de todo un poco, pero sabía mucho de historia. La historia cubana al dedillo, casi como religión, pero también de historia Europea. Decía que en el colegio le habían enseñado solo un poco, pero el siglo XX Europeo lo sabía bien, más que cualquier bachillerato medio Español. Mucho más que otros Americanos con los que he compartido amigables charlas, tanto del norte como del sur.

Con lo que me quedo. Hambre. Miseria. Contradicciones. Al menos desde el punto de vista de un occidental como yo. No imaginaba que pasaban tantas penurias ni que “el racionamiento” eran tan escaso. La gente se busca la vida donde puede y como puede.

Cada uno que se opine lo que quiera, o lo que pueda. Mi misticismo sobre la “única república socialista” vigente en el siglo XXI es un poco menor. Aprendí mucho, sobre todo a callarme la boca, a ser humilde como lo es él, a valorar todo lo que tenemos por sentado, y a no opinar basándome en titulares tendenciosos.

Espero que os haya servido.

P.D.: Otro día os hablaré de otro amigo Moldavo, que eso si que tiene tela…

4 comentarios sobre “Mi amigo cubano”

  1. Muy interesante reflexión. Siempre está bien aprender de estas circunstancias, parece que aprovechaste bien su compañía. Yo la verdad es que de Cuba nunca he tenido una opinión clara, desconozco demasiado para poder tomar una posición.

    Lo de Moldavia es un tema, sí señor…

  2. Artículo muy interesante; lo del hambre, la pobreza y tal ya se vió en el capitulo de Salvados, creo que de la temporada pasada, que se centraba en la revolución cubana. Mostraba mucho la pobreza que allí se vive, y era bastante crítico con la dictadura; porque sí, le pongas el color que le pongas, Cuba es una dictadura.

    Por cierto, que curioso que esta frase: “Pertenecía al partido, porque todo el mundo pertenece al partido. No es obligatorio, pero todo el mundo va a las reuniones de las juventudes y hace lo que todo el mundo hace” me ha recordado una barbaridad a 1984 de Orwell…

    De todas formas, a mi me quedó claro hace tiempo que las cosas que pasan en el extranjero no suelen ser como las cuentan, y eso pasa sobre todo con las zonas que en España se consideran “menos importantes a escala mundial”, por así decirlo: lationamérica, áfrica y una parte de asia. Hace tiempo hablaba con amigo venezolano y le decía que me sorprendía cómo podía salir Chaves elegido; este me comentaba que a el tampoco le gustaba, pero que la oposición era peor y por eso la gente prefería a Chaves.

    Por cierto, a mi no me sorprende que nos tratase de derrochadores… es lo que tiene el sistema capitalista; aparentemente vives mejor pero derrochas mucho para que así el dinero se mueva y genere más riqueza.

    Lo de los disidentes cubanos sí es algo que estaría bien saber qué es lo que hay detrás. Es algo… raro. Desde dentro tienen mala fama, desde fuera a priori tienen buena fama (alimentada probablemente por los medios de comunicación)… no sé, algo raro hay ahí.

    En cuanto a lo de que ellos piensen que sí hay democracia… con eso hay una cosa rara. Recuerdo la entrevista que le hizo Ana Pastor a Ahmadineyad, presidente de Irán. Ana Pastor llegaba un momento en el que acusaba a Ahmadineyad de que su pais era poco democrático y se perseguían a los periodistas. Ahmadineyad por su parte, y si lo piensas llevaba razón, dijo que su pais era más democrático que España, porque en España los ciudadanos no podían elegir quién se presentaba a las elecciones, eso venía impuesto por los partidos (básicamente, que en España no hay elecciones primarias abiertas al ciudadano).

    Y hablando de entrevistas de Ana Pastor, también recuerdo la entrevista a Rafael Correa, presidente de Ecuador: pasó lo mismo, Ana Pastor le acusó de perseguir a periodistas, Rafael Correa respondió y razonó que era España el que “prescindía” (la forma elegante de decirlo) de periodistas no por su calidad y su trabajo, sino por su ideología; teoría que quedó demostrado cuando al cabo del tiempo volvieron a entrevistarlo en TVE y Correa preguntó en directo por “Anita”.

    Es obvio que las cosas casi nunca son como las cuentan. 1984 sería ciencia ficción, pero tiene más de verdad que de ficción, solo que las cosas ahora se hacen de forma más elegante.

    Por cierto, ahora tengo curiosidad, ¿de dónde es tu amigo Moldavo? ¿centroeuropa o algo así (por el nombre)?

  3. Pingback: Mi amigo cubano
  4. Es curioso, hablas del hambre continuamente y también afirmas que él nunca admitió el hambre. Perdona, pero a mí eso me sigue sonando a prejuicio occidental…

    … ¡Y se quejaba de la publicidad que nos asalta y nos bombardea, pero qué tipo más raro!!!

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