Me han invitado a una boda… ¡Qué putada!

Estaba yo pasando la mañana, tristemente, hasta que el cartero me sorprendió. Oh, una invitación. Oh, es de una boda. ¡Qué bien! Se casa mi primo el díscolo, menos mal que ha asentado la cabeza. Nos espera una tarde agradable con toda la familia, buena comida, baile, barra libre, gozando.

Volvamos la vista atrás. Hace unos años, cual inocente preadolescente, cuando me invitaron a la primera boda, fui alegremente. Cuando me dijeron que lo de invitación no es más que un sutil eufemismo, fue como cuando me dijeron que no existían los reyes. Yo tenía mis regalos, pero no se disfruta igual. Es decir, tienes tu invitación de boda, pero tienes que apoquinar una cantidad de dinero desorbitada, según convenciones sociales que se me escapan, y si no, o no vas, o te mirarán mal.

Pero claro, la sociedad avanza, y las formas de putear a la familia se ven incrementadas exponencialente. Eso de ir antes de la boda a ver al novio y soltarle el fajazo por cada miembro de la familia es del pasado. La moda hace unos años es hacer una lista de bodas. A ti te invitan a una boda, vas al corte ingles como un monguer, y entre las cosas megaguays que las parejas quieren, elijes una. A la gente le parecerá normal pero si lo piensas es una especie de chantaje. ¿Le tengo yo que pagar la alfombra persa a nadie? ¿Me invitan o hace negocio? Papá ¿Cuánto presupuesto tengo para reyes? Pues eso.

Y como el que no corre vuela, en esta imparable carrera a ver quién tiene más jeta, lo de las listas de boda ya no se lleva, no mola. ¿Para que me van a comprar un sofá de mierda si me pueden dar el dinero y yo me lo fundo en lo que quiero? Y vamos al principio. La maldita tarjeta iba acompañada de un número de cuenta.

Pausa dramática.

Un número de cuenta para meterle el dinero del regalo. Ni te molestas en verles la cara. Y claro, un mensajito para que te asegures de poner en el concepto que eres el primo tal. No vaya ser que se te olvide, y no sepamos quién es el rata de la familia, y a quién poner una sonrisa falsa en la boda por haber metido 50 Euros menos que el tío tal.

Los despropósitos continúan hasta el infinito. Si eres hombre, pues bueno, coges tu traje de los eventos, que te queda como una percha, y tiras para adelante como un pingüino. ¿Y si eres mujer? Tienes que estrenar un traje nuevo, que no sea más bonito que el de la novia, pero no tan casual que crean que eres pobre, o que eres una agarrada. Los tacones altos pero las zapatillas en el bolos para cuando te hayas reventado todas las articulaciones. Peluquería a las 7 am…

Por fin llega la boda, te sientes estafado, porque bueno, has pagado como siete veces el cubierto. ¿En la Iglesia y todo? Pero si la última vez que pasaron esos dos por la Iglesia fue cuando se murió el tío Aurelio hace 12 años… Todo sea por el espectáculo y porque ella se sienta como una princesa, ¡es un día!. El cura, los fotógrafos,  tan artificial todo, la sonrisa de postal, los primeros que se piran al bar a tomar unas cañas. A ver cuando coño se come ya… Los votos, todo el mundo viendo aquel ridículo, la sobrina con las alianzas… Viva los novios. Y que corra el vino. ¿Que se besen?

 Y encima la boda en Cuenca.

Porque si me hubieran invitado, pues iría a celebrar un día feliz. ¿Es eso no, un día de celebración, para felicitarlos por la nueva vida que comienzan? ¿Y lo del dinero? Pues un empujoncito por si quieren tener un hijo… O para que tiren adelante. Yo no le pago las vacaciones a nadie. Pero como me han gorroneado me pongo como un cerdo, le pido al camarero más gambas que para eso las he pagado… y reviento la barra libre.

Podrían haber puesto en la tarjeta. Querido Mariofz, te invitamos a una putada. Andábamos aburridos y hemos pensado que queríamos irnos de viaje a Punta Cana y amueblar el salón. No queremos que sea un día feliz, ni de unión, ni siquiera religioso. Queremos tu pasta y la de los otros 300 invitados, ser el centro de atención por un día. Y como tampoco queremos que nos molestes mucho, porque estamos pensando que hacer con ese dinero, mira, nos lo metes aquí, y si eso ya te saludamos un poco en la boda por no quedar muy mal.

Fdo. Unos jetas.

P.D.: Si estás en paro y no tienes dinero ni te molestes.

6 comentarios sobre “Me han invitado a una boda… ¡Qué putada!”

  1. Que razon tienes. El pascu cuando celebre su boda nos pondra la cantidad y la cuenta XDDDDDDDDDDD
    Buena entrada que demuestra la estupidez desgraciadamente de mucha gente que sin ni siquiera haber pisado la iglesia en 10 anios desea casarse por la iglesia y pagarse un viajecito con el dinero de los invitados. Cuando sea mi boda, la pagare yo y tu seras al primero al que invite 😉

  2. El otro día precisamente salía una noticia del coste medio de una boda por comunidad autónoma. Y mi hermano fue a una boda de un amigo suyo y me comentó cuánto le había costado… y fue cuando dije, ¿estamos locos o que?

    Estamos constantemente diciendo que es mentira eso de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero es mentira, porque sí, mucha gente ha vivido por encima de sus posibilidades; porque no es lógico tener que pedir un préstamo millonario al banco para pagar una puta boda, cuyo objetivo final se conseguiría igualmente simplemente pagando la tasa (ahora ha subido, pa compensar) del juzgado para hacer efectiva y legal la unión de dos personas.

    Entonces, no es que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades; tal vez en tiempos de bonanza no vivíamos por encima, esto ERA una posibilidad. Pero estamos hablando de bodas de hoy en día, bodas en las que, probablemente, el 20% o más de los invitados serán parados. Es ahora cuando, una vez acostumbrados a la buena vida, hay gente que es ahora cuando está viviendo por encima de sus posibilidades y de las posibilidades de los que les rodean.

    Yo solo he ido a una boda en los últimos años, hará ya 3 o 4 años (no recuerdo), y les puse menos dinero del que valía el cubierto (creo que les di 50 €, que esa es otra, los menús de las bodas, que te ponen más comida de la que puedes tragar y comida de la que no es barata; menús que para nada salen rentables, pudiendo poner comida más normal, pero claro, ya no te luces). Pues bien, yo podría no haber dicho nada, porque era en un sobre anónimo (en aquella época aun no se había puesto de moda lo del número de cuenta), pero les puse una nota en el sobre diciéndoles que estaba en el paro y que lo sentía pero no podía permitirme darles más. Las cosas como son.

  3. Muy grande este artículo! Lo que todo el mundo piensa y no dice!
    Por suerte no “me han invitado” a muchas bodas, pero conozco gente que ha tenido 8-9 bodas en un año y se ha quedado sin vacaciones por pagar los viajes de novios de los demás!
    (Ventajas de tener pocos amigos, mira por donde xD)

  4. Me ha gustado mucho el articulo, de todas formas hay una alternativa a todo esto, es la que yo practico desde hace años.
    Invitacion a la boda=30 Euros en un sobre, le doy el sobre abierto y ademas se lo doy con una sonrisa.
    Que te gusta? bien , que no te gusta? a tu proxima boda no me invites, y a ver si con un poco de suerte se corre la voz de que no doy ni un puto duro y no me invitan mas…
    Y ya me pueden llamar rata o mirarme igual que las vacas miran los trenes…me la trae floja, los novios quieren hacer negocio conmigo y soy yo el malo encima?…no te jode

    Un saludo , me encanta tu blog

  5. Busco en el armario a ver si tengo una corbata, por fin doy con ella. Todavía tiene los lamparones de la última boda a la que asistí. Detesto las corbatas. Tras probarme el único traje que tengo, suspiro aliviado. Me lo pruebo y me miró en el espejo, ya no me sienta igual… Han pasado diez años de la última boda a la que me apunté. Tenía aún el pelo sin canas y hasta la vieja corbata de color naranja me sentaba bien… Pienso que con otra y un retoque de peluquería esto está solucionado.
    Miro de reojo la invitación que me han enviado. Ahí está con un lacito hortera. La leo de nuevo para asegurarme de la hora y lugar. A las 19.00 horas, en la iglesia Santo Tomás, de Miraflores. Consulto el mapa de rutas y alternativas. Son 300 kilómetros ida y 300 de vuelta. Giro sobre mis pasos y me pregunto si es mejor pasar de dicha celebración. Ya, pero y el que dirán puede conmigo.
    Bueno decidido, voy y ya está. Me levantaré a las 6 de la mañana y tranquilamente estaré en mi destino. Miro de nuevo la invitación… Maria y Diego se complace en invitarle a nuestra boda.
    La verdad es que mi primo Diego es un buen tipo. Bueno después de tantos años, ya ni le conozco. A María, nunca la he visto, pero seguro que será una chica atractiva…
    Me pregunto si asistirán mis tíos Antonio y Rita, que será de ellos. Irá Julián el hijo de la Isidra. Y Manolo y Pito, viejos amigos… La Paca y Rafael… Los años pasan… Y si no van… Ya no cantaremos y rascaremos con el tenedor la botella de anís y entonaremos las viejas canciones. Bueno pero me integrare aunque no conozca a la mayoría. Daré besos por doquier con una sonrisa de lado a lado. Se preguntarán quién soy. ? Es el hijo de la Francisca? Bueno…. No… de la Remedios…
    Miro de nuevo la invitación y veo que hay una lista de regalos para los novios en el corte inglés. Odio las grandes superficies. Antes ibas donde el Atanasio y tenia de todo: Alfombras, cazuelas, cubiertos… Pienso que es mejor darles dinero. Pero cuánto: 100, 200…
    Hago cuentas y no me cuadra, giro de nuevo sobre mis pasos. Y que dirán si no voy… Por qué me habrán invitado joder. Ya está digo que me han operado de la cadera, o de los ojos, o de la columna. ?. Yo no valgo para mentir… Iré a la boda…
    Mientras voy hacia el salón a comprobar si debajo del sofá están unos zapatos nuevos que compré el mes pasado y que me vendrán de perlas, oigo en el telediario que al año se separan 14.000 parejas. Joder como está el panorama.
    Me agachó a coger los zapatos y fatalidad. Un golpe de lumbago acaba conmigo. Se acabaron mis expectativas de golpe. Apenas puedo llegar al dormitorio y allí está encima de la cama la vieja corbata que guardo con pena para otra ocasión. Me tumbó sobre la cama y respiro aliviado, pensando de la que me he librado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *