Más despacio por favor…

Y no hablo de lo que diría una adolescente en su primera relación, ni mucho menos.
Hablo de nosotros.

¿Por qué?

Obviamente porque vamos muy deprisa. Queremos llegar los primeros, siempre, y a todo. Y no nos damos cuentas de que a lo mejor no tenemos que ir a ningún lado, y ya estamos en la ultima parada del tren, que por ese camino, no va a ninguna parte.

Nos despertamos rápido y mal, desayunamos corriendo, cogemos el coche, nos metemos en un atasco estúpido, llegamos apurados al trabajo, hacemos un sinfín de cosas que no nos importan en absoluto, todas ellas, por supuesto, rápido y mal, comemos corriendo para volver lo antes posible, y cuando salimos, vamos corriendo a casa para disfrutar de “nuestro tiempo libre”, el cual, como es escaso, lo aprovechamos a toda prisa, como no podría ser de otra manera.

El problema no es que lo hagamos todo apresuradamente, el problema es que vamos tan acelerados que no disfrutamos de las cosas.

Por ejemplo, llegamos a casa, y ponemos la televisión, o hacemos cualquier otra cosa, salvo parar un rato y pensar en realidad lo que queremos o no queremos hacer, como maquinas manejadas a impulsos.
Como anécdota, para explicar más claramente lo que quiero decir, pondré un ejemplo de la serie los Simpsons, una serie que no se queda solamente en las gamberradas de Bart y las tonerías de Homer, una serie en la que muchas veces se hace una critica genial a nosotros mismos, donde podemos ver nuestro reflejo. Sin ir más lejos, en un capitulo recién emitido, en el que va Lisa al salón, para poner la radio y que sus padres escuchen una cosa importante en ella. Se dirige a la tele, y la apaga, a lo que Homer replica contrariado: -¿!Pero Lisa, que haces!? – Poner la radio papa – dice ella-
En esto que esta sintonizando el dial, y al ver Homer que ella tarda, le dice, echándose las manos a la cabeza: -Corre lisa, pon lo que quieras, pero ponlo ya, que estoy empezando a pensar. (todo esto lo cuento de memoria…)

Lo que vengo a decir, es que tenemos tanta prisa, que no nos paramos a pensar, pero no porque no podamos, es que ni siquiera queremos. Pon lo que quieras, pero ya.

No hay nada que más me gusta en este mundo, que cuando me pregunta mi madre, o un amigo, algo del estilo:
– ¿Qué estas haciendo?
– Nada – respondo yo –
– ¿Cómo que nada, algo estarás haciendo?
– No, nada, pensar.
– Vale, no te pongas así, pero deja de perder el tiempo.

¿Perder el tiempo? Igual lo estoy aprovechando. Claro que no lo estoy aprovechando en atontarme con la tele, ir a un centro comercial atestado de gente, ir por ahí a hacer nada y guardar las apariencias, o cualquier otra cosa que hay que hacer porque si. Lo mismo estoy sentando mirando al techo pensando en alguna tontería, que le estoy dando vueltas al ultimo atropello contra la inteligencia humana que he visto en las noticias.

Que este es otro punto, todo el día “jodidos”, para que en nuestro tiempo libre nos bombardeen con publicidad a todas horas, noticias de lo mal que esta la cosa disfrazadas con cortinillas de estrellas y planos subjetivos, con que hay que triunfar en la vida, que hay que tener un coche más grande y brillante que el del vecino, y un cuerpo más bonito.

Así que cuando salimos del trabajo, perdemos todo el tiempo en hacer lo que nos dicen, vamos rápido al gimnasio, vamos rápido a comprar la ultima tele de plasma, y no disfrutamos cinco minutos. – Lo que sea, pero ya, que estoy empezando a pensar. –
Y cuando tenemos quince días seguidos para disfrutar, despertarnos a la hora que nos apetezca, desayunar tostadas con mermelada e ir a comprar el periódico en chancletas saludando al vecindario, va, y nos vamos a toda prisa -todos el mismo día, obviamente- corriendo otra vez a la playa. Donde nos tenemos que levantar pronto para ir a coger sitio a una playa saturada de gente, hacer cola para pedir una caña en el chiringuito etc. etc.

Se que suena algo exagerado, pero vamos todo el día apresurados, después no me extraña que la gente sufra de estrés, psicosis, y un millar de trastornos más.

Yo por el momento, no triunfaré en la vida seguramente, pero nadie me quitara el poder levantarme de vez en cuando a la hora de comer, tumbarme en el sofá sin hacer absolutamente nada mirando al techo, quedarme absorto en un libro durante largas horas, ir a dar un paseo solo al anochecer o al amanecer por la playa, por el monte, o por la ciudad solitaria, sin que nadie me moleste, mientras observo perplejo a los demás, y pienso en el por qué de las cosas.

Por lo menos, darme cuenta de que nos estamos metiendo en un circulo que no conviene.

Puede que este equivocado, pero por lo menos me consuela el poder ver algo que no parece tan evidente. Como consejo, os pido por favor que paréis un momento, os bajéis del tren a toda velocidad, y hagáis algo que realmente os gusta, aunque sea solo por una vez, sin hacer caso de las modas, de lo que hace la gente, y todas esas tonterías.
¿Cual es vuestra opinión al respecto?

Sin más dilación, me voy un rato a hacer un par de cosas muy importantes que tengo pendientes.

4 comentarios sobre “Más despacio por favor…”

  1. Como viene siendo costumbre, recomiendo una canción.

    Toca otra vez Eddie Vedder. Y la verdad que no quería poner en dos entradas seguidas el mismo autor, pero esta entrada se merece esta canción.

    Society – Eddie Vedder

    http://www.worryaboutyou.com/?q=society+eddie+vedder

    Es una canción de la banda sonora de la película in to the wild, película que desde aquí recomiendo.

    Dejo la letra, si alguien no la entiende, la puedo traducir. Espero que os guste. Para mi es una canción con mucho significado y que realmente llena.

    It’s a mistery to me
    we have a greed
    with which we have agreed

    You think you have to want
    more than you need
    until you have it all you won’t be free

    society, you’re a crazy breed
    I hope you’re not lonely without me

    When you want more than you have
    you think you need
    and when you think more than you want
    your thoughts begin to bleed

    I think I need to find a bigger place
    ‘cos when you have more than you think
    you need more space

    society, you’re a crazy breed
    I hope you’re not lonely without me
    society, crazy and deep
    I hope you’re not lonely without me

    there’s those thinking more or less less is more
    but if less is more how you’re keeping score?
    Means for every point you make
    your level drops
    kinda like its starting from the top
    you can’t do that…

    society, you’re a crazy breed
    I hope you’re not lonely without me
    society, crazy and deep
    I hope you’re not lonely without me

    society, have mercy on me
    I hope you’re not angry if I disagree
    society, crazy and deep
    I hope you’re not lonely without me

  2. Creo que tienes razón, pero falta el matiz de que todo lo que hacemos tiene un objetivo. Debemos ganarnos la vida de una forma u otra, pero por lo general eso no nos apasiona. Nos hace vivir una responsabilidad. Y las responsabilidades nos estresan. Y nos hacen ir más deprisa.

    En cuanto a pararnos a pensar… no creo que haya nadie que no lo haga. Yo y las personas con las que me relaciono tenemos un momento más o menos regular de relajación y reflexión. Así, no todo es tele y desconexión mental. Pero tampoco es todo vivir filosofando. Hacer que descanse la mente es algo para mí muy importante. Y creo que también para todos.
    Claro que veo mejor vivir con la mente completamente desconectada y hacer caso de la publicidad que nos rodea…

    Como tú bien dices, en el tiempo libre que nos queda estamos “jodidos” con una publicidad y unos modelos de vida notoriamente destructivos. Termina uno hasta las narices de ver la típica familia, el típico adolescente, el típico vividor… nada se sale de unas normas. Todos quieren ser como en los anuncios (algo comprensible… ¿o no?) y en el momento en el que te desvías de lo típico se te mira mal y se te margina. Creo que hablo con razón cuando digo que la mayoría de las personas a las que les pasa eso no se lo merecen (aunque… ¿acaso se lo merece alguien?).

    En fin… espero que no creais que mi comentario es tan pedante como yo, releyéndolo, estoy viendo que me ha quedado.

    Gracias por “inducirme” este rato de reflexión.

    Un saludo

  3. puessss, la verdad es que llevas razon en varios puntos; pero es una generalización tremenda el meter a todos en el mismo saco; tal vez todos no sean iguales. Yo rara vez me doy prisa en algo, jajajaja, para desgracia de los que esperan que haga algo.

    La lucha contra la prisa solo se puede hacer con gandulismo, jajajaja. En mi caso gana el segundo casi siempre

  4. Llego tarde pero llego… a comentar la entrada digo. Mira, con toda la razón del mundo en cuanto a lo q escribes, q te la doy, te matizo cosas… coincidiendo con el anterior comentario, pues lamentablemente tenemos la jodida mala costumbre de querer comer todos los días, de querer tener (los jóvenes y no tan jóvenes) una independencia, yo particularmente, me gusta no pasar frio, tener la nevera para poder escoger q me apetece comer, porq hay días q unas lentejas niño no me entran… me gusta q las cosas estén funcionando, esto lo digo porq conozco a quien tuvo años el grifo del lavabo goteando ( y luego conciencíate de q no hay q súmate al reto del agua, CYII dixit…) y quien tuvo las puertas de los armarios de la cocina descolgadas de manera q cada vez q ibas a abrir una se te quedaba en la mano…. pero claro es q si no hay pasta es q no hay de nada. Y así, hay q currar, y currar, y currar, un dia otro dia… O lo q es lo mismo, la sociedad del bienestar, es del bienestar cuando se consigue pasar la línea de la supervivencia, o lo q tambien es lo mismo, q hay q sobrevivir, con trabajos q nos ocupan demasiadas horas, si. A mi me parece q en algún momento se alcanzó ese nivel , en el q ya se dejó de sobrevivir, y se pudo vivir, solo q ahora involucionamos, a tener q sobrevivir otra vez. (un inciso: lo q hizo q hubiera una revolución, la francesa por ejemplo, fue la ausencia del plato de sopa, no la ausencia de televisor de plasma, y eso lo único q hará q nos revolucionemos, y si te soy sincera, me alegro de la manida crisis sobremanera, a ver si las cosas se colocan así un poco en su sitio, y no hablo en términos macroeconómicos, si no en los términos de estupidez humana supina, q son sobre los q tu escribes).
    Ahora q tambien me gustaría decir, q yo he dado en clasificar al género humano, no en hombre y en mujeres, q tambien, si no, en los q van por la vida con la lengua fuera, y los q se la suda todo, yo sinceramente q no he visto términos medios. En ningún ámbito. A veces pienso q en ese contínuo, así como a medio camino, es dónde debiera estar la virtud, pero sucede q me queda la sensación de q para muchos se pasa de un extremo a otro, del primero al segundo, de manera radical y por hartazgo. Llega un día en el q dices, “estoy hasta las narices y aqui me planto!” y esos cambian su vida, pero ya a mala leche no sé si m explico, y eso no es bueno. Aquí me gustaría detenerme un poco más, y digo q se puede pasar no sólo por hartazgo, cuidadito q el Estrés pasa factura… hay quien se ve obligado a tener q cambiar su vida, porq la salud se le resiente, y de hecho cada día hay más enfermos de dolencias muy intimamente relacionadas con el estilo de vida cosmopolita. Y sin embargo diría yo, q, en este nuestro país, eso es lo q menos pasa, y resulta q al final eso q tanto se nos críticaba a los españoles de tener un gran y enorme cuajo, yo lo tengo q alabar , ese modo de vida de cañas y tapeo, en el q nada corre prisa, con razón al final somos la envidia de toda europa, (no sé si conoceís el dato d q España es el país preferido para las becas Erasmus, junta postadolescencia, universidad, pseudosolvencia económica, y tendrás un coctel molotov… o un agua de valencia q para efectos es casi lo mismo). Los demás, q por narices, repito, por narices, hemos tenido q hipotecarnos, o comprarnos coche para ir a currar al polígono de Arganda del Rey, o q queremos vivir con cierta comodidad como decía al principio, pues intentamos conciliar, con o sin hijos (q palabra tan de moda), y nos medio resignamos a ratos, y a otros ratos nos encabronamos, damos el carpetazo, y a disfrutar. Yo no subestimo la capacidad para pararse a pensar de nadie, creo q más bien, el vivir un poco atado de pies y manos, no deja demasiado margen al pensamiento crítico.

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