Mamá, lo siento, soy antisistema.

Si, durante mucho tiempo me he visto obligado a ocultarte esta temible verdad, pero ya estoy cansado.

Lo soy, porque no estoy de acuerdo con este sistema injusto, el cual apoya y genera guerras, explotación, pobreza y hambre, con la sola justificación de los dividendos. No estoy de acuerdo en el culto al dinero, no estoy de acuerdo con la publicidad, no estoy de acuerdo con el poder de los bancos y fondos de inversión, por la cual una parte muy pequeña de la población aplasta con la ayuda de políticos y medios al resto, y aunque eso suena muy lejano, ahora también nos aplasta a nosotros. No estoy de acuerdo con la moda, con el rebaño, con la espiral de aversión que nos carcome, con la munición que gastan televisiones y gobernantes para lobotomizarnos todos los días.

No estoy de acuerdo con el culto a becerros (y nunca mejor dicho) de oro, con multinacionales explotadoras dispuestas a hacer todo tipo de barbaridades por expandirse y crecer, no estoy de acuerdo con ser tratado como un triste número, no me gustan no poder arreglar las cosas, no me gusta que no sé cuente conmigo, que se me deje de lado y se me desprecie.

No estoy de acuerdo en que utilicemos al planeta como nuestro vertedero particular, acercándolo cada día más e irremediablemente a su inhabitabilidad. No me gusta primar cualquier beneficio sobre la tierra sin importar las consecuencias, ni a largo, ni a medio, ni siquiera a corto plazo. No me gusta ser peor que los parásitos, que por lo menos dejan vivir el sistema del que se aprovechan.

Pero sobre todo, y lo que me toca más cerca, no estoy de acuerdo con la asquerosa casta política y económica que nos gobierna, aquí, y ahora. Es idiota irse a los problemas globales cuando los problemas están aquí mismo y no los vemos. Nos han puteado, se han reído de nosotros, han creado una crisis con la cual solo han visto beneficios mientras nuestro nivel de vida se rebajaba cada día, y con todo eso mis gobernantes les han apoyado, se han venido a ellos, y han recortado derechos y salarios del pueblo. Mucha gente ha perdido sus trabajos, sus casas, en definitiva su vida, y queréis que apoye este sistema piramidal que se sostiene en una base de fango para una cima de oro. Y si les pedimos explicaciones, miran para otro lado, no sé pronuncian y nos ningunean.

Pues no, no me da la puta gana apoyar este sistema caduco que no nos conduce a nada bueno.

Y le repito, madre, que lo siento. Ojalá pudiera ser una persona normal, enchufar la tele y lavarme el cerebro a mi mismo para no sufrir, pero hay cosas que me joden y no puedo callarme.

6 comentarios sobre “Mamá, lo siento, soy antisistema.”

  1. Tus ruegos han sido escuchados y me temo que a este sistema, al menos en nuestro país no creo que le quede mas de un año antes de mostrar inequivocamente su obsolescencia definitiva.
    El problema es que ya estamos tardando para generar un nuevo sistema, pero con todas las bazas en contra: crisis energética global, cras oil, cambio climático y un repertorio interminable de crisis en todos los sectores de la sociedad. Estamos abocados al colapso.
    Mientras mas tiempo dediquemos a velar su muerte menos probabilidades tendremos de sobrevivir.

  2. A mí no me gusta que me llamen antisistema. Yo soy sistema. Yo soy joven y sano, trabajo a diario y me parece de puta madre que los que están jodidos de edad y de salud y trabajo se beneficien de ello. Me parece de puta madre que los niños aprendan integrales aunque solo sea para el examen y que yo pague a los maestros. Yo soy sistema. Y esto es sólo un resumen.
    Los antisistema son la gran jauría de ioputas que destruyen el sistema, que quieren expropiarme mis derechos, privatizarlos y venderlos luego al mejor postor para que llegue el día en que no tenga más cojones que recomprárselos. !Si eran míos!

    No hay mayor antisistema que el propio sistema.

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