Lo que me enseñaron algunos libros

Quizás el primer libro que me leí en serio fue Un mundo feliz. Huxley me enseñó que podemos estar siendo engañados sutilmente, o no tan sutilmente. Me enseñó que dejar los problemas a un lado no los arregla, que salirse de la manada puede ser lo correcto aunque todo se ponga en contra.

1984 y Orwell me enseñaron que no es todo lo que parece. Que las palabras sirven para mucho más que de lo que parece y que con ellas nos pueden engañar más fácilmente. Me enseñó que la historia es muy importante para que no nos vuelvan a engañar. También me enseñó a protegerme de los que me quieren engañar, a no dejarme engatusar, a abrir la mente, a saber como pueden engañarme los que me gobiernan.

Farenheit 451 y Bradbury me enseñaron lo peligrosa que puede ser la cultura para el poder. Me enseñó que no les interesa que sepamos, porque cuanto más sepamos más difícil es engañarnos. Me enseñó que nos quieren controlar. Me enseñó también que crónicas marcianas es mucho más que un triste programa.

El señor de las moscas y Goldwing me enseñaron que igual no es tan divertido quedarse perdido en una isla paradisíaca. También los peligros y la presión a la que están sometidos los líderes. Me enseñó como la gente se puede dejar llevar por el mal casi sin darse cuenta. Como el mal absorbe y como la personas actúan por inercia sin pensar. Me enseñó más sobre política y sociedad que mil telediarios. Saramago y su Ensayo sobre la ceguera me dio otro tanto de lo mismo.

No logo y Naomi Klein me enseñaron la importancia de la publicidad y las tácticas que usan para manipular. Me enseñó el otro lado y me dejó quedarme con lo que me interesaba. Me enseñó como las grandes marcas nos manipulan y acotan nuestro espacio de acción, como nos quitan el espacio público y nos convierten en números.

Planilandia y Abbott me enseñaron que lo que ves puede no ser lo que parece. Me enseñó que que si vives en un plano de dos dimensiones te reirás de las rectas unidimensionales y te parecerá magia si algo en tres dimensiones irrumpe en tu mundo. Me abrió la mente más que cualquier otra cosa antes. Mucho más. Me enseñó que siempre puede haber múltiples posibilidades más de las que ves a simple vista. Me enseñó que esa analogía es extrapolable perfectamente a la sociedad y al poder. Y me enseñó que las castas es algo tan ridículo que cae por su propio peso. Y todo eso me lo enseñó hace casi 130 años. (Es el libro más original de cuantos he leído)

La senda del perdedor, Factotum y Bukowski me enseñaron que la literatura no es algo bonito ni rebuscado. Me enseñó la vida de los perdedores, de los apartados. Me enseñó que la vida da muchas vueltas, y sobre todo me enseñó que ha veces hay que decir las cosas sin dar rodeos, aunque suene feo, aunque no guste. Que a veces hay que hacerlo sucio. Que a veces hay que declararse culpable porque el abogado es demasiado caro.

El extranjero, La peste y Camus me enseñaron lo que es la apatía. Fue el primero que me puso de verdad enfrente de la muerte. Me dio las primeras pistas del ateísmo y de lo absurdo y aleatorio de la existencia.

El principito, me reseñó, bien pronto, por que nunca quería ser una persona seria, ni una persona mayor. Me enseñó por que nunca tenemos ni debemos dejar de ser niños, dejar de ser curiosos. Por que hay que insistir en las preguntas hasta que sean respondidas, y por que no vale dar vueltas a las cosas. Me enseñó que a veces hay que buscar para ver una serpiente que se ha comido un elefante en vez de un sombrero. Dibujo número uno.

La metamorfosis y Kafka me enseñaron lo que puede ser la soledad. Me enseñó lo que significa la incomprensión. Lo que es ser diferente y que nadie te entienda. Me enseñó que la gente no acepta los cambios, aunque solo sean aparentes.

En el camino y Kerouac me enseñaron que siempre hay que moverse, que la vida está en el cambio, que viajar es maravilloso, que viajar solo es acojonante, que siempre hay alguien más peculiar que el anterior, que el dinero no vale nada y que las experiencias se viven intensamente, solo una vez, que no pertenecemos a ningún lado y que no hay que tener miedo. Me enseñó que lo importante es el camino, no a donde vas. Que viajar es maravilloso.

Rayuela y Cortázar me enseñaron que se puede jugar con las palabras, que se puede ir y venir. Me enseñó que lo que sucede puede ser mágico, que no hay que tener prisa, que en cualquier calle te puedes encontrar con ella y que París tiene algo.

Trópico de capricornio y Miller me enseñaron que se puede ser un hijodeputa y ser un gran tipo. Me reafirmó en mi anticapitalismo y en la locura de la sociedad y me hizo ahogarme entre sus largas paranoias. Me enseñó que occidente se sostiene bajo una base pringosa y podrida.

Animal Farm y Orwell otra vez, me enseñaron los peligros del autoritarismo y a dudar de la versión oficial. Siempre dudar de la versión oficial.

El mundo de Sofía y Gaarder me enseñaron a pensar, que ya es bastante. Y a amar el pensamiento y su historia.

Viaje al fin de la noche y Céline me enseñaron la locura de la guerra, la lucha constante de algunos hombres por matarse y querer matar a otros y la increíble imbecilidad de de la raza humana. Increíble y abrumadora imbecilidad. También me enseñó que ser odiado puede ser solo una consecuencia de decir muy alto y muy claro lo que piensas y sientes, dejando a un lado que estes equivocado o no.

Muerte accidental de un anarquista y Fo me enseñaron la estupidez supina y la arbitrariedad que pueden tener algunos personas con poder y una porra en la mano. También me enseñó que el mejor remedio contra las injusticias es la comedia y el surrealismo puro.

La conjura de los necios y Toole, Wilt y Sharpe y Gurb y Mendoza me enseñaron que me puedo reír con un libro lo que no está escrito.

Para que después te venga alguien y que te diga que no le gusta leer.

¿Qué te enseñaron a ti? ¿Qué libros?

Ni mencionar que los recomiendo todos y cada uno de ellos una y mil veces.

5 comentarios sobre “Lo que me enseñaron algunos libros”

  1. A tu lista de perdedores sumo a Raymond Carver y sus cuentitos bofetada. Imprescindibles para ver los dramas de la vida sin drama.

    Me ha encantado el post ^^

  2. Pues la vida me muestra que no tengo el tiempo para poder leer todos los libros que quiero y que solo puedo leer a cuenta gotas, ojos medio abiertos o tal vez medio cerrados, la verdad es que aun que sean pocos los libros que pueda leer, nunca terminare de buscar mas.

    Fasinante Post. Saludos desde Mèxico!

  3. Pues yo me quedo también con “Cien años de soledad”. Que no me enseño nada, pero me lo enseñó todo. Fue el primer libro que, de imposción escolar, me lo tragué enterito (no literalmente, claro) y hasta al baño me iba con él. Me enseñó a que me gustara la lectura (desgraciadamente, no puedo decir que la amo). Me enseñó un mundo de fantasía. Muy recomendable. Me he leído 5 de los que citas. Saludos desde Barcelona.

  4. Pues de tu lista pocos he leido, los más “típicos”, los tres primeros, los clasicazos de ciencia ficció.

    Del resto, así a bote pronto, me apunto el señor de las moscas y rebelión en la granja.

  5. Bueno, El mundo de Sofía también me lo lei, pero era un adolescente y lo recuerdo bastante aburrido, recuerdo que las clases de filosofía me las saltaba. Es probable que vuelva a leermelo próximamente.

    Otro libro que te puede esneñar que no es oro todo lo que reluce es “Los renglones torcidos de Dios” de Torcuato Luca de Tena.

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