La verdadera generación perdida

Vale. Voy a aparcar por unas lineas esa especia de aura de odio, rabia e impotencia que tienen mis escritos últimamente. Últimamente y siempre.

Esto podría ser un homenaje. O simplemente un reconocimiento a algo que todos sabemos, pero parecemos obviarlo demasiado a menudo. Estamos tan resignados a que fue así, y que no pudo ser de otra manera, que casi no le damos importancia. Incluso al comentarlo parece que caigamos en un tópico.

Muchas veces se ha hablado de generación perdidas. Se tiende a clasificar a un grupo de personas generalmente con cierta proximidad geográfica e intelectual, para así referirse a ellos como conjunto y localizarlos más fácil. Pues bien, mi verdadera generación perdida se sitúa en este país (y supongo que en muchos otros) y recoge más que un grupo de gente con cierto parecido intelectual, o con un rango de edad similar, a un grupo de personas en un contexto social.

Básicamente estoy hablando de mis padres y su generación. Pero me van a perdonar, y voy a olvidar a todos aquellos que lo tuvieron fácil, para quedarme con los que lo tuvieron difícil. Ya se sabe, la dificultad en la vida es algo que siempre suma puntos, cuando la sufres nunca te gusta, pero después, si superas esas dificultades, probablemente seas admirado, y si lo has tenido fácil, no.
El rango de edad a los que pertenecen las personas de esta generación es muy dispar, pero podríamos encuadrarlos como la generación de la posguerra. Si, para afinar puede ser todas esas personas que nacieron entre los años cuarenta y sesenta, año arriba, año abajo. Son todos los hijos de las personas que no tenían nada, y lo perdieron con la guerra. Todos los hijos, sobrinos, nietos de toda la gente que nunca tuvo nada, y además se lo quitaron.

Mucha gente define a esta generación, como la generación que vivió para sus padres, y después para sus hijos. Una frase que seguramente hayáis oído (y hasta habréis dicho algunos) es esa de: “Toda la vida esclavos de nuestros padres, y ahora esclavos de nuestros hijos”. Han pasado, por así decirlo, de vivir al borde de la pobreza, a ver como cambia todo, hasta meterse de lleno en la sociedad del bienestar, queriéndolo o no.

Suena a tópico, pero levantaron el país. No es baladí decir que mantuvieron a sus padres. Hasta donde yo puedo saber, eran familias de muchos hermanos, generalmente, con lo cual en el colegio no se hacia mucho por la familia, más bien nada. Los libros eran para los ricos, lo que había que hacer era trabajar y seguir adelante. Cuanto antes se pusiera uno a trabajar, para tener más comida en casa, mejor. Ahora suena raro, incluso estúpido, parece hasta que lo hayamos olvidado, pero, como mi madre, miles de personas en ese país empezaron a trabajar a los catorce años. Si, un día jugando al pilla pilla en el patio del colegio, y al día siguiente metiéndose a una fabrica a coser hilos diez horas al día. Y os puedo asegurar que el dinero que ganaban no era para comprarse un Ipod. No han cambiado nada las cosas.

Esta generación de la que hablo, nunca tubo nada. Apenas tuvo tiempo de tener una formación. Nadie les pregunto que querían hacer con su vida. Hacia falta comer, y catorce años era más que suficiente. Aún con todo eso, miraron al futuro. No se resignaron a aceptar la suerte que les toco. Su sueño era tener una familia, algunas pertenecías, e irse de vacaciones de vez en cuando. Siguieron trabajando duramente para conseguir su objetivo, que su hijos vivieran como ellos no habían podido vivir. Les dieron todos los lujos que ellos nunca hubieron podido ni soñar, les dieron, nos dieron, una educación, para que no nos pasará lo que a ellos. Nos dieron el amor, el cariño y la paciencia que nunca recibieron. Todo lo que ellos siempre quisieron y no obtuvieron, nos lo daron con la mejor de las sonrisas. Lo mejor de todo es que nunca se lo plantearon, simplemente lo hicieron, por amor.

Y aún con todo eso, apenas se lo hemos agradecido. Es una generación que no existió. Alguien se salto un paso. Lo justo es que las cosas se arreglen con el tiempo. Pero cuando cambian tan de repente, a alguien se llevan por delante, y la circunstancias no preguntaron quien estaba allí para cambiar las cosas, para hacerlas más justas y mejores. Nadie les pregunto lo poco que recibieron de sus padres, y la obligación de lo mucho que tenían que darle a sus hijos. Ni siquiera ellos se lo preguntaron, era lo que tenían que hacer, y lo hicieron, sin más, y encima, de muy buena gana.

Me hace gracia cuando ahora los jóvenes piden su espacio para vivir, exigen su paga, y se comparan con sus amigos para conseguir todo lo que quieren. Alguna vez me dan ganas de cogerlos y darles dos hostias por subnormales y ponerlos allí, en esas casas de vpo tan bonitas y espaciosas (si, las casas baratas, que las podemos ver todavía por muchos lugares). Me gustaría verlos vivir 10 personas en una casa de 60 metros cuadrados. Me gustaría verlos compartir habitación con sus 5 hermanos, y cama con tres de ellos. Me gustaría verlos comer lo que hubiera, y cuando lo hubiera, si es que lo hubiera. Me gustaría verlos llorar porque no tienen lo que quieren. Me gustaría que vieran la sombra de lo que puede ser trabajar con catorce años para ayudar a tus padres. Me gustaría verlos labrarse un futuro pese a todo.

Creo que mirando hacia atrás es como mejor se aprende para mejorar el futuro. Hay cosas que no deberíamos dar tan por hecho. Que no fuera bonito no quiere decir que lo debamos olvidar.

Quizás nunca os lo diga así, quizás creáis que no os aprecio por lo que hicisteis, y por la vida que habéis pasado trabajando para cambiar las cosas y dejarnos, dejarme, en este mundo, con la cabeza bien alta, y mirando hacia adelante.

No puedo decir otra cosa, gracias por hacer lo que hicisteis. Habéis tenido un par de huevos, y siempre os lo agradeceremos.

*Homenaje a mi madre, a tantos y tantas como ella que lo hicieron posible y a ti, si lo lees y te sientes identificado.

La fotografía se titula Triángulo de Fuego (Día 4): Añoranza de Libertad y su autor es: Milintoc

11 comentarios sobre “La verdadera generación perdida”

  1. Estupenda entrada, de verdad, o al menos me ha gustado porque muchas veces he pensado lo mismo, que no se lo he agradecido lo suficiente.
    Aun así, las cosas, aunque han cambiado, se antojan muy complicadas para nosotros, nuestros hijos pueden que no sepan lo que nos ha costado (si lo hemos conseguido) un trabajo fijo, una casa, seguridad, etc

  2. Muy buen reflexión Mario. Me da la impresión de que cada generación, aunque suene a tópico, simplemente es hija de su tiempo, un producto de sus circunstancias. Los jóvenes actuales lo van a empezar a tener difícil, si no lo tienen ya, en un mundo precario laboralmente hablando, y más en este contexto de crisis global. Tal vez estamos asistiendo al inicio de una vida mucho más dura para la generación Nintendo, que hasta ahora no han dao un palo al agua.

  3. Pienso más o menos como tú, les debemos mucho y no se lo agradecemos demasiado. Desde luego cuando alguna persona de mediana edad cuenta alguna de las precarias experiencias que ha tenido que vivir y como salió a delante, no puedo sentir más que admiración hacia esa persona.

    Pd: Yoriento, se le llama generación Play Station más bien, aunque ahora la Wii tenga más éxito.

  4. Somos unos egoístas. Sin más. Nos olvidamos de todo lo que otros tuvieron que hacer para que nosotros vivamos la vida de esta manera, llena de comodidades y caprichos. Y a veces ni siquiera nos parece suficiente. Pero la generación que viene es mucho peor… esos si que no dan palo al agua ni lo darán en la vida. Triste pero cierto 🙂
    Mua!

  5. Vivo en Argentina, soy descendiente de italianos y pienso que la generación de mis padres que son del 40 aproximadamente, se refleja exactamente, en el artículo excelente que has escrito y también coincido en que pocas veces les agradecemos tanto sacrificio y tanto amor que nos dan, porque en la actualidad siguen peleando por sus hijos y nietos, ya que ha sus padres, la mayoría, no los tienen.
    Me provoca melancolía leerte, pero me da también placer, tener a la mano artículos tan exquisitos que te llegan al corazón, con la verdad.
    Gracias

  6. He descubierto tu blog gracias a meneame, y no he podido dejar de leer cada articulo.
    Realmente refrescante tu forma de decir las cosas, estoy harto del gilipollismo mediatico imperante.

    Chapó por el articulo: La generacion actual es totalmente pateable, pero muy en el fondo, es un problema que viene de entonces: en su afan ciego por darnoslo todo, dejaron a las generaciones venideras sin referencias del autentico valor que tienen algunas cosas. Aunque quiza estos chicos de hoy estan preparados para vivir el momento actual mejor que nadie: ahora que todo se esta yendo a tomar por culo, mejor trincar y huir hacia ninguna parte mientras puedas.

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