La muerte en directo

El 11 de septiembre del 2001 cambiaron muchas cosas. No solo se estrellaron dos aviones de considerable tamaño contra dos torres inmensas. No solo sirvió aquello para invadir países por la gracia de Dios y para que nos metan el dedo por el culo cuando montamos en un avión.

Fue la primera vez (que yo sepa, y en mi corta vida…) que vimos la muerte en directo. No me refiero a alguien pegándose un tiro en un suburbio de Kansas city o una persecución policial con furgoneta volcando y ardiendo incluido, y un negro en camiseta interior corriendo detrás trescientos veintitrés policías.

Esto fue a un nivel superior. Mucho más que esas chapuzas de Telecinco y Antena tres de enfocar la sangre en el portal de la última víctima de violencia en el hogar. O eso de enseñar la ropa rasgado de la pobre vecina que casi se la come un perro. Eso es de principiantes, aficionados.

Fue la primera vez, que paso algo muy gordo, murió mucha gente, por si no fuera poco, volvió a pasar por duplicado exactamente igual, esta vez ya en directo, y como guinda final, ya con todas las televisiones del mundo apuntando con su objetivo, y con medio planeta pegado a su televisor, las dos torres a tomar por el culo llevándose por delante, tres mil vidas, con sus tres mil historias.

Eso fue la muerte en directo. Records de audiencias y medio país viendo los anuncios entre muerto y muerto.

Ese día se percataron que puede vender más perfumes la cutre-historia-triste más penosa que cualquier otro programa

Pero que muertes, las muertes tienen que ser buenas muertes. Nada de muertes por inanición, ni por sequías, ni muertes por enfermedades que tiene cualquiera. Aquí las muertes como las buenas pelis de Hollywood, con grandes explosiones, riadas, terremotos, volcanes en erupción, hachazos, mutilaciones, navajas, pipas y demás artilugios hirientes, y el que primero llegue gana. Que más vale una muerte por una pelea en la puerta del sol que tres mendigos muertos de frío en la calle de atrás (por poner un ejemplo demagogo e ilustrativo así al azar.)

Ahora ya se para que estamos tan interesados en predecir las catástrofes naturales. Nada de para evitar tragedias, mover a la población o por lo menos avisar para que estén prevenidos. Queremos enterarnos antes de que pasen para mandar allí a los periodistas y ver la destrucción en directo desde nuestra casa. Ya me imagino al Piqueras micro en mano mientras la lava se le acerca…

Siempre he pensado que en las noticias y periódicos tienen una tabla de noticias/audiencia por noticias. Con sus baremos y tal. Es decir, subida del paro, cinco puntos sobre diez. Cristiano Ronaldo rascándose la chorra en un entrenamiento, seis puntos. Y dentro de cada tema, otra tabla con los extras que suben puntos y los que bajan. Me explico. Mujer muerta a manos de su pareja tres puntos. De forma violenta, cuatro, de forma muy violenta y con posterior intento se suicidio cinco puntos. En la escalera enfrente del niño de la vecina, seis puntos. En la escalera enfrente del niño de la vecina con síndrome de down, siete puntos. Con hijos menores de edad llorando desconsolados, ocho puntos. La violó, la mato y la quemo, ocho puntos. La quemo, la mato y la violó, 9 puntos. La ahorcó con el cordón umbilical de su hijo recién nacido, top 10 de las mejores noticias.

Después también supongo que tendrán sus tablas por las catástofes más llamativas. Y otra del estilo 100.000 muertes por inanición = riña de instituto entre adolescentes conflictivos.

Que nadie se sorprenda si antes que la ayuda a Haití, llegaron los periodistas. Que nadie se sorprenda si nos ponen a la hora de comer ríos de sangre en Bagdag, gente muerte en el suelo, mutilados llorando en el hospital mientras el presentador hace una pausa, niños llorando a sus madres mientras la cámara se acerca haciendo zoom poco a poco y de fondo se ve la ciudad destruida, ardiendo, o ambas. Esto después de la propaganda política, y antes de los anuncios.

Pero el culpable no es el presentador que nos cuenta la historia de la niña mutilada con la mirada desgarrada, y el lacrimal brillando. La culpa es nuestra porque somos unos morbosos de mierda y no nos alimentan más que las desgracias.

3 comentarios sobre “La muerte en directo”

  1. La semana pasada estuve echandole un ojo a un manual de estilo para periodistas (el de Alex Grijelmo por si le interesa a alguien) en el que dedicaba un capitulo entero al sensacionalismo. Como cualquier periodista “serio” lo rechazaba de entrada, aunque reconocia que no siempre se tiene que dejar de lado y que mientras no se pasen unos limites es bueno (para el medio y sus ventas evidentemente xD) alarmar un poco. Recuerdo algunos de los ejemplos que habia en el manual sobre como los medios con mas ganas de llamar la atencion cambiaban el vocabulario:

    “X rompio su silencio” en lugar de “Declaraciones de X”
    “Conversacion secreta” en lugar de “Conversacion privada”
    “Atraco sangriento” en lugar de “Atraco mortal” Y asi muchisimas mas.

    Quiero decir con esto que ellos tienen muy claro que hay cosas que venden, que moralmente no se deberian enfocar desde esa perspectiva, pero coño si tienen la oportunidad de subir un 10% la audiencia/ventas pues mejor que mejor. Que podemos esperar la verdad, esta gente es asi y nunca va a cambiar…

    Ahora a esperar hasta el proximo terremoto/atentado/guerra.

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