La enfermiza obsesión de los medios con la lotería

Hay una razón por la que no juego a la lotería. Es porque quiero que mi felicidad no dependa del azar. No es que no quiera ganar 400.000 Euros, que tampoco soy gilipollas. Algunos dicen que la lotería es el impuesto de los que no sabe matemáticas, tampoco voy a decir que los que juegan son tontos, simplemente la gente se quiere hacer rica para huir de sus mierdas de vidas, y es un camino fácil.

Lo que si sorprende es la maldita obsesión por meternos la lotería por los cuatros costados. El anuncio es efectivo, sin duda, este año se ha comprado más lotería que el año pasado, invocando al miedo de que seas el único pringado de el grupo al que no le ha tocado la lotería. Ser el único del lugar de trabajo que no compra lotería es arriesgado, porque como toque, que no tocará, se van a reír de ti hasta el día del juicio final. Ese anuncio apela a tu instinto de español envidioso para que compres, o te arrepentirás.

Descorchando champán y riéndose. Que no es para menos. A mí me tocan y ya me han visto en el curro. Primer plano, familias jodidas por la crisis y el billetito de lotería premiado en la mano. Nada, para tapar unos agujeros, que la cosa está muy mala. Para comprar un coche, que ya está viejo. Claro, no van a decir que se lo van a fundir en droga y en putas (como en muchos casos ocurre). Y de hacer algo solidario con el dinero ni se menciona. Porque claro siempre van a casa de algún pobre currito que le ha tocado, obviando que la lotería le toca más a quién más juega, es decir, a los ricos. Y si no les toca normal, ya se encargan de comprarla por el doble y así blanquear dinero fácil.

Así que a falta de soluciones, nos ofrecen ilusiones, que total acaban parecido. La cosa está jodida que nos hacen agarrarnos a una posibilidad entre 100.000 de hacernos ricos y que les jodan a todos los demás. “Este año se siente más que nunca la felicidad de la navidad” dice el presentador, “este año tenemos más ilusión que nunca”. Solo hace falta que al que le toque le restriegue el BMW nuevo al pobre desgraciado que decidió no coger. Eso se premia, quien se hacer rico de chiripa, como ejemplo nacional.

“Este año se repiten historias como la del anuncio, donde la felicidad se comparte”, pues me van a perdonar, yo conozco muchas historias de lotería de esas que dos amigos llevan jugando el mismo número a medias durante 30 años, y el día que toca nadie se acuerda de Antonio. De ese te guardo el billete pero si toca estoy en el Caribe. “Iremos a celebrarlo a un bar normal, como el del anuncio, donde suceden cosas maravillosas”. Y así se tiraron la tarde.

La crisis da igual porque podemos jugar a la lotería. Y sino te ha tocado ahora pues ya jugarás a la del niño.

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