La crisis como punto de partida

Y es que parto de una premisa previa, el capitalismo y la sociedad occidental, tal como iba, (y como va, hasta que no cambie), se dirigía, y se dirige, hacia su propio final. Suena apocalíptico, aunque yo creo que se ve bastante claro, ya que eso de vivir en un planeta finito sobreexplotado y sobrecontaminado tiene un fin. Cuando sale algún experto advirtiéndonos que necesitaríamos tres planetas para continuar con un consumo así, no es una portada para que charlemos en el bar, es una realidad que no queremos ver. Que no interesa ver. Y no sólo lo veo claro, es que puedo entender como no lo ve tan claro todo el mundo.

No sólo eso, no había crisis en Europa, pero la crisis mundial ha sido continua, desde siempre. Que mi vecino viva bien y yo de puta madre no quiere, ni mucho menos, decir que sea justo. Que yo vaya en coche mientras en África mueren de hambre y niños en Asía me cosen los zapatos no es justo. No puede vivir una parte del planeta sobre la otra. Es bueno para mí, pero sigue siendo una crisis (o una estafa) egoísta. El egocentrismo de occidente. Que no nos afectase por mera coincidencia geográfica no quiere decir que no deberíamos luchar contra ello. Ahora lloramos, pero llevan llorando años en otras partes y nos ha dado igual. Hemos mirado para otro lado y dejado los asuntos que no nos interesaban en manos de los demás.

Claro que es fácil decir esto cuando no estoy pasando hambre, pero a mí la crisis me afecta y me afectará como a todos. Por eso la veo como una oportunidad de cambio, un cambio de conciencia global, que tiene visos de irse produciendo poco a poco, alguna ráfaga, por muy mínima que sea, ya hemos visto, bien 15M, primavera árabe o el movimiento Occupy, todos ellos con un denominador común que no se había visto antes a un nivel tan elevado, compartido por tanta gente, y sobre todo y lo más importante, de manera global y compartiendo unos horizontes comunes a todos. Y si lo reprimen es porque no les gusta. Y si no les gusta es porque ven peligrar sus prebendas.

Di que el que no se consuela es porque no quiere. Pero ahí está. Yo lo veo así, era una subida imparable con una caída inevitable. Crecer al 5% ad infinitum es una falacia, y al 10% una locura. Y todo ello a pesar del planeta. Mejor caer cuanto antes y lo más tranquilo posible, que no un gran batacazo estando arriba del todo. ¿Os parece la crisis mucho? Preguntad en otros lugares. Y lo que interesa, todavía estamos a tiempo de arreglarlo.

La tercera razón es que por fin nos estamos dando cuenta (de manera masiva) del sistema político social y económico que hemos tenido siempre, totalmente jerarquizado por los poderosos, al más puro estilo de estafa piramidal. La democracia es y ha sido mentira, pero nos ha servido para vivir bien. Cuando nos iba bien no nos dábamos cuenta, o nos daba igual y mirábamos para otro lado.

Ahora lo estamos masticando con crudeza, queda plasmado explícitamente en cada decisión política. Si la crisis vale para un cambio de conciencia, un constatación de que así no vamos a ningún lado, me daré por satisfecho. Un cambio en las políticas y decisiones que acaben de una vez con la falsa democracia y con la hegemonía de los poderosos y los “mercados” que actúan a su placer de la forma más egoísta posible con el único objetivo de ganar más dinero, sin importarles ni un ápice la vida o el bienestar de nadie.

Por otra parte, nos creemos el lo más importante del mundo, cuando en España solo habitamos 45 millones de personas, el 0.67% de la población mundial. En la Unión Europea somos 500 millones, solo un 7%. Creemos que es una crisis mundial cuando otros países se encuentran en plena explosión económica, subiéndose al carro de capitalismo de ricos y pobres, de desigualdades sociales que tan bien les ha ido a algunos. Occidente ha sido egoísta y lo está pagando. Jamás ha mirado al resto del planeta, salvo para aumentar sus intereses económicos en forma de dictaduras o petroleo.

Claro que me jode la gente que lo está pasando mal, por eso no quiero que se malinterpreten mis palabras, ni que justifico el fin con los medios. Que lo pase mal el que vive a mi lado no es mejor ni peor que que lo pase mal alguien ha 3000 kilo metros, aunque parezca un drama mucho mayor solo porque lo vea y lo sufra. La crisis se lleva mi futuro como el de muchos, pero no se me ocurre otra manera que posibilitase un cambio a gran escala. Una especie de la letra con sangre entra. Una especie de la revolución será violenta o no será. Una especie de solo sufrimos lo que hemos sembrado, aunque no hayamos tenido nada que ver. Tampoco hicimos nada por evitarlo.

Por tanto, cualquier cambio que a largo corto o largo plazo que despierta la gente y propicie un cambio de dirección, es bienvenido.

3 comentarios sobre “La crisis como punto de partida”

  1. Lloramos por lo que perdemos, no por lo que no tenemos. La mayor parte de los paises que llevan “en crisis” años y años gracias a nuestras necesidades no tienen la oportunidad de buscar justicia. Buscan sobrevivir. La justicia es una idea muy bonita y que hay que perseguir, pero solo llega cuando las necesidades básicas se satisfacen. Depende de los países desarrollados que haya justicia, no de los países oprimidos.

    El caso es, que tienes razón. Hace falta cambiar la mentalidad del beneficio. Y todo lo que está ocurriendo seguramente sea el efecto de ese cambio. Y esperemos que poco a poco vaya a más. Aunque lo más importante es que aquellos que aún conservarán el poder durante un tiempo se den cuenta de que luchar en contra del movimiento solo puede ser negativo.

    Por otra parte, ideas como la democracia no creo que hayan sido mentira. Han sido pasos en la dirección correcta. Aunque hasta que no solucionemos la raiz del problema ningún sistema funcionará. Siendo el problema la corrupción de las personas en el poder. Eso poco a poco ha corrompido las ideas que en principio no eran malas, ideas como el comunismo marxista o la idea de democracia que aplicada con los grandes números de población puede funcionar bastante bien.

    Estamos ante la verdadera revolución de la globalización. Cuando nos importan las condiciones de aquellos lugares que están más lejos de lo que imaginamos y que no conocemos. Parece que vamos en el camino correcto al fin y al cabo. Aunque no va a ser bonito.

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