Hipocresía Post-Mortem

Tema difícil este. No se ni por donde empezarlo, ni por donde llevarlo, y mucho menos como zanjarlo, si es que se puede zanjar. Muchas cosas que decir, muchos temas diferentes, muchas opiniones divergentes. Así que escribiré un sinfín de palabras, y a ver, si al final, ellas solas, toman algún tipo de sentido y coherencia.

Soy de la opinión, de que cuando alguien muere, ya es tarde para homenajes, lloros y noticias de última hora. En estas últimas semanas han muerto varios personajes públicos, de mayor o menor relevancia. Unos por unas cosas, y otros por otras. Unos más importantes en un campo, otros en otro. Unos más vistosos, y otros, bastante menos. Si bien es verdad que echamos las cosas de menos cuando se van…

Primero, hay que decirlo, de los genios, muchas veces hay que separar su obra de su vida. Me explico. Hay grandes compositores, grandes músicos y cantantes, que, sin embargo, son unos hijos de la gran puta. Nadie duda que Van Morrison es impresionante. Quizás uno de los más grandes cantautores de la historia, creo que no me columpio mucho. Y nadie duda que es uno de los tíos más antipáticos que te puedas echar a la cara. No se si cuando muera dirán de él que era un tío muy majo. Muchas veces debemos alabar la grandeza artística, pero separandola de la personalidad, que la de los genios muchas veces suele ser algo trastornada, incluso ridícula, con lo cual sería mejor no ensalzar la figura como objeto de culto. No tengo ni que hablar del tema de las drogas o las grandes excentricidades de los genios, que después son sacados como modelos a seguir, y pueden haber sido personas que lo han tenido todo y lo han dilapidado todo. Todo un ejemplo para nuestros hijos…

Hablemos de hipocresía. Hace unas semanas murió Antonio Vega. Salió en todos los medios posibles. EMI (su discográfica) tardó, no uno, ni dos, sino tres días en, no anunciar el lanzamiento de nada, que ya de por si hubiese sido algo rastrero, sino en publicar disco recopilatorio y un DVD. Oportunismo desagradable es poco.

Más hipocresía. La gente se sorprende de ello, pero poco se escandalizan de todas las demás cosas que hacen las multinacionales, y mucho menos se preguntaran quien habrá cosido los deportivos que lleva puestos. Es decir, oh! Que cabrones, no respetan la memoria de tal, pero básicamente paso de las demás barbaridades que cometen.

Pero a lo que voy, y a lo que ya es hipocresía de la buena. Hace unos días murió Vicente Ferrer. Los medios se volcaron con su muerte y con todo lo que había significado este hombre, todo lo que había hecho. No dudaron en llamarle santo, en decir que era padre de dos millones de hijos etc. Muy bien. Perfecto. Pero que poquito se hablaba de él cuando estaba vivo. Si bien hacía algo que no se veía mucho, nada espectacular, trabajo de día a día, desagradable, y que vende poco.

Tenía 89 años.

Lo que vengo a decir que no es una muerte totalmente inesperada. Que los homenajes, reconocimientos, los premios y los titulares se los tendría que haber llevado en vida. Que una cosa no quita la otra, que su muerte si debe ser noticia, pero no se debe quedar solo en eso, en una portada de un periódico como lo gran hombre que fue.

Bueno, esto puede pasar, sabemos que es lo que vende, y lo que no vende.

El problema es cuando todo el mundo le da ahora, justo ahora, por decir que harían falta más personas como Vicente Ferrer. Que razón no les falta. Pero de demagogia barata populista vamos todos bien sobrados. Cualquier noticia que ha salido en estos días, de cualquier muerte, desgracia, o lo que sea, ha sido comparada con Vicente Ferrer, la popularidad o no de su muerte, y que todo el mundo debería ser como él.
Hasta un día antes de su muerte, nadie jamás comparó cualquier tipo de noticia, buena o mala, hecho heroico o barbaridad con la tarea que Vicente Ferrer desempeñaba.

A ver, coño. Es que no. Ni una cosa ni la otra. No se puede estar pensando todo el día en los misioneros del mundo, ni en todas las desgracias del mundo, porque básicamente, acabaríamos bien jodidos. No podríamos ni dormir. Supongo que hay un tiempo para pensar, actuar, e intentar cambiar, romperse el cráneo por los males, y otro tiempo para tirarle las bragas a tu cantante favorito. Una cosa no quita la otra.

Es normal que se hable más de la muerte de Michael Jackson que de la muerte de Vicente Ferrer. Por un lado, vemos más lo que nos enseñan, es inevitable, nos guste o no. No tenemos un medio gentil para enterarnos de todas y cada una de las buenas acciones que hay en el mundo, simplemente porque no venden. Es normal que todo el mundo conozca a Jackson y poca gente a Ferrer. No tiene que salir a cada paso el listillo de turno diciendo que es una vergüenza que se hable más de Michael Jackson. También es una vergüenza que se hable más de Bisbal que de Mozart. Y también es una vergüenza que no salgan en la portada de los periódicos los médicos que nos salvan la vida día si día también. Es una vergüenza que ocupen portadas de periódicos equipos de fútbol y gente que lo ha dado todo por los demás se muera de hambre en un esquina. Es una vergüenza que Cristiano cobre nosecuantos muchocientes de millones de euros al nanosegundo y que alguien con carrera tenga que estar sirviendo cafés cobrando 700 euros al mes. Es una vergüenza que medio mundo viva sobre el lecho del otro medio. Es una vergüenza que muera gente todos los días. Es una vergüenza que haya tanto gilipollas suelto, tanto político chupatintas y trepa, tanto egocentrismo suelto por ahí con poder, tanto inútil con pistolas, tanto tonto con coche, tanto idiota con dinero…

Hay muchas cosas mal. Pocas de ellas comparables las unas con las otras.

Hay muchas cosas que no queremos ver, ni vamos a arreglar, ni nos van a sentar mal. No se puede estar todo el día apartado del mundo. Cada cosa ocupa su lugar y tiene su importancia. Tenemos que tener nuestro tiempo de como mola todo, pero sin olvidarnos de los cinco minutos de cabezazos contra la pared.

Pero lo peor, la hipocresía, que siempre se ve más en los peores momentos.

2 comentarios sobre “Hipocresía Post-Mortem”

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