Gracias por no atropellarme

Tengo una costumbre. Una mala costumbre. Y es que creo que los pasos de peatones son para que pasemos, nosotros, las personas. Los que vamos andando, vaya. Es lo primero que te enseñan, paso de peatones, pase usted. A no ser que haya un semáforo, que entonces este vale más. Rojo malo, verde bueno.

El caso es que hay pasos de peatones sin semáforo. Muchos. En los que, yo, en un gesto de desprecio a la muerte, decido pasar. Antes miraba a la cara al conductor. Eso no vale. Te ven, y siguen. Supongo que pensaran algo así: quiere pasar, pero tampoco es tonto y no quiere morir atropellado, y como me ve, pues ale, que frenar es incómodo, y gasto gasolina, que espere. Y si llueve, que espere, y se moje, y se joda.

O tienes el día de suerte, o hay alguna buena persona que se apiada de ti, o no pasas. Sencillamente, no pasas. O te metes en la carretera confiando tu vida al azar, o no pasas. ¿A que saben de lo que hablo, queridos peatones? ¿A que saben de que hablo, queridos conductores?

¿Y porque digo esto? Porque soy un listillo, o eso deben pensar algunos, y por ello, algún día voy a escribir un post desde el hospital.

Porque sí, porque no quiero esperar, y porque voy a pasar, que para eso están. Tampoco soy gilipollas, y calculo la distancia/velocidad (más o menos…) para no provocar accidentes. Hago, como si no miro mucho, y me meto en la calzada. Si veo que frenan, sigo, si no, no me queda otra que irme para atrás, y chillar un sonoro y elegante, ¡hijo de la gran puta! A la vez que agito mi mano con el dedo anular por encima de los otros cuatro, en señal de duelo, para corroborar mis palabras.

Hay dos posibilidades, que algún día me atropellen, o que, como bien, no me atropellen, pero me partan la cara. O que me partan la cara, y después me atropellen. Porque si me atropellan y después me parten la cara… ya sería excesivo.

¿Y a que viene todo esto? Pues porque algún susto ya he tenido. Pero sobre todo, porque el otro día me paso algo extraño. Iba yo a cruzar por mi paso de peatones favorito. Es un paso de peatones de estos tan bonitos, bien pintados, en una carretera llenita siempre de coches. Es un paso de peatones doble. Primero cruzas dos carriles, paras en un metro de tierra de nadie, y después tienes que pedir a los que vienen en sentido contrario a toda hostia por los otros dos carriles que por favor, te dejen pasar, si no les importa. Le tengo cariño, que le voy a hacer. El tema es que estando yo ya en medio del primer carril, aproximándome al segundo, y viendo que el coche que venía iba no muy rápido, me comente a mi mismo: parará, no va a coger y va ensuciar todo el suelo con mis vísceras. Policía, ambulancias, mi madre llorando, mi padre diciendo, ya era hora…

Parará. Inútil. Parará. No paró.

Si por lo menos va rápido, te das cuenta, y no pasas. Haces lo de cagarte en su existencia, que quieras que no, reconforta. Pero iba despacio, lo suficientemente rápido para, yo, morir varias veces, pero no tan rápido como para pensar que iba a seguir sin pestañear. Esos son los peores.

Pero esto no tendría mucho sentido si acabaría aquí la historia. Lo peor es que, no se dio cuenta. Estará en su casa pensando que no hizo nada mal. Si, era mujer, pero eso da igual, podía haber sido un hombre… No porque no me viese, sino porque iba, mirando al espejo, pintándose los labios. Por increíble que parezca.

Rojo carmín. Rojo pasión, quizás.

Os podéis imaginar mi cara de asombro. Ni le insulté. Cuando realmente me di cuenta de lo que había presenciado, solo pensé una cosa, a parte de que como vaya a trabajar todos los días a la misma hora, y sin tiempo de maquillarse en casa, por probabilidad, algún día se me lleva. Pensé, egoístamente, no sé, que por mi, se podría matar. Pero ella sola. Si, soy un hijo de puta, que pensará su familia, sus amigos, etc. Pues para mi, visto lo visto, y que no hay remedio, toda esta gente, que como ella, juegan con la vida de los demás, prefiero que se maten ellos solos, antes de que se nos lleven por delante a los demás. Llamadme cabrón, pero yo no soy el que juega a ver quien se mata antes.

Así es. Y así lo pienso.

P.D.: obviamente, no me refiero a todos los que no paran en los pasos de peatones, me refiero a la gente que realiza actos tan descerebrados como este, como el de ir a velocidades estúpidas, y en general, saltarse los más claros pasos para evitar accidentes. Si van buscando la muerte, vale, pero que a me inviten a su macabra fiesta.

10 comentarios sobre “Gracias por no atropellarme”

  1. Es que muchas veces es independiente de los pasos de peatones, simplemente mucha gente, al coger el coche o la moto, se creen que van solos por la carretera, y hacen lo que les viene en gana.
    Otra cosa, hay ciertos pasos de cebra que aunque sean así, maldita la estampa del que lo puso. Despues de 1, 2 o 3 kilómetros en linea recta en los que vas a 60-70 constantemente, sin que te pille un semáforo, te encuentras un paso de peatones, ahí, ¿y que haces, dar un frenazo? Claro, no se puede ir a más de 50 por ciudad pero… ¿quién aguanta ese ritmo cansino? y mira que a mí no me gusta nada correr.
    Un saludo

  2. xDDD yo soy de los que, cuando conduzco, suelo parar en los pasos si he visto quue hay alguen esperando. El paso de peatones tiene siempre preferencia si no hay semáforos, así me lo enseñaron a mi.

    Independientemente del tema de los puntos, cada vez que renovaramos el carnet debería haber una prueba mínima.

    EN cuanto al otro post… (no me apetece cambiar de ventana, jejeje), ¿Alguien se esperaba algo diferente de Sanchez Dragó? ese tio es gilipollas y decir gilipollas es decir poco.

  3. A mi casi me atropella un coche en un paso de cebra. Cuando pasó junto a mí le di una patada, se paró el coche, y se bajaron dos canis amenazándome. Por suerte tuve la cabeza fría y me marché insultándolos. Si me hubiera enfrentado encima me habrían partido la cara.

  4. Pues sinceramente, yo soy de los que se caga en la familia de los conductores que no paran en un paso de peatones.. pero también soy de los que no suelen parar cuando ven a alguien en un paso de cebra (excepto si son personas mayores o niños). Es algo así como mi dulce venganza a todos los hijos de puta.

    El otro día yendo a la piscina casi me atropellan en los pasos de peatones de la rotona de los delfines. Paró el primero del carril más próximo a la acera para dejarme pasar pero el del segundo carril pasó de largo y, sin exagerar, me quedé a medio metro de la muerte.

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