Generación chocho
No hay nada mejor que meter a cuatro subnormales en una habitación para ver como actúan. Es hasta entretenido. Seguro que acaban dándose de hostias, piensa el otro.
Pero lo mejor de todo es calificar a toda una generación por tres ejemplares de la misma. Y si es un nombre estúpido aún mejor. Y así podremos reírnos de como son estos jovenzuelos alocados, que ni estudian ni trabajan.
Y nos la quieren meter doblada. Drogadictos, malhablados, maleducados, hijosdeputa, violentos, cabrones, drogadictos otra vez por si no nos habíamos dado cuenta, cerdos y cobardes.
Y no solo en la televisión, en prensa y radio, y hasta en el bar de la esquina. Todo el día enganchados al ordenador, fumando ahí porros en el parque, vagos, maleantes, sin convicciones, sin ilusión por nada, sin principios, malcriados y encima hacen botellón y estan todo el día pensando en follar.
Perdóneme usted, periodista que entrevista el enésimo cani que piensa que con dinero, su piba y su buga, y un poco de speed, ya lo tiene todo. Solo le falta la sobredosis.
Es que no sirve como ejemplo de toda una generación bajar a la calle y observar al primer grupo de simios alrededor de una moto amarillo fosforito, fumándose un porro a la puerta de un colegio, mientras gritan y rebuznan a ver quien es el más gallo y se dicen unos a otros, “joder tío, porque me agarraron, que si no se iba a enterar el cabrón aquel”, “ya, es que no tiene huevos la maricona, cagonmivida”.
A esto que pasas tu, y a la vez que te miran con desprecio y superioridad le dicen a la Jenni: “he tu, chocho, ven paqui que te voy a dar lo tuyo y lo de la guarra de tu prima” (la Vane seguro, pienso yo).
Si yo no tengo la culpa de que esta gente no sepa que es un libro ni lo que implica llevar una bandera nazi en el maletero del coche, y ya se que es más morboso (y lucrativo) hablar o hacer un programa sobre esta basura, que sobre alguien “normal”. Ya me imagino… Pedro se levanta a las ocho de la mañana, va a clase jodido de frío, se come un bocata de chope en el recreo, vuelve a casa, hace los deberes, va a jugar al fútbol con sus amigos, vuelve a casa, pone la tele… Pero claro, esto mucha gracia no tiene, mola más algo del estilo de… el Johnny se levanta a las cuatro de la tarde, Johnny se lía un enorme peta mitad maría mitad costo, le dice a su madre que es una puta, le roba cincuenta euros en la cartera a la vez que le da una hostia y la vuelve a llamar puta…
Qué después se quejan de que somos una generación de mierda, que no hacemos nada, ni nos preocupamos por nada. Pero con los trabajos de mierda que tenemos, el escandaloso paro juvenil que tenemos, y en el caso de trabajar, la palabra precariedad suena a broma, la mierda de expectativas de vida que tenemos (si, vamos a estar en casa hasta los 40 años…) no veo yo que seamos la generación nini, sino más bien la generación de los desgraciados. Lo tenemos todo, y a la vez no tenemos nada.
Y perdónenme, cuando hagan el siguiente reportaje, o salgan los siguientes listos con 50 años, sus trabajos fijos y su vida resuelta, y con su último contacto con la juventud en la movida madrileña, prefiero, si no les importa ni les es mucho esfuerzo, que no me metan en el saco de la gentuza esta. Gracias.
Porque hay dos clases de jóvenes, los que llaman a las mujeres chocho y los que tenemos cerebro.
