España en una biblioteca

Ahora que estamos en exámenes, en las bibliotecas se da un bonito símil de este país.

El primer problema es que hemos dejado todo para el final, y ahora todos queremos a ir a estudiar catorce horas al día a la biblioteca. Pero claro, hay pocas bibliotecas, y no cabemos todos. La solución que encuentran muchos es reservar sitio a sus amigos. Porque sí, porque son los más listos. Va el típico gracioso a las ocho de la mañana y coge sitios para todos sus amigos, que van yendo a lo largo de la mañana.

Como los responsables de la biblioteca lo saben, para curarse en salud ponen un cartel diciendo que no se pueden reservar sitios. Pero como el responsable es un becario, tampoco quiere discutir mucho con nadie, así que pasa un poco del tema, y deja que se las arregle la gente.

Así que ahora llega un tío normal, que se ha despertado a las 8 y media, llega a las 9, y ve que no tiene sitio en la biblioteca. El sabe que la gente guarda sitios, entonces ve uno que solo tiene unas hojas y un estuche, que cree que está reservado, quita las cosas y se sienta. Viene alguien y le dice que se ha ido a desayunar, que por favor se levante. Eso, o el que ha guardado los sitios, avisa a un amigo para que diga eso, se mueva de sitio, y así seguir teniendo los sitios reservados.

El chico se levanta, y como no quiere volver a equivocarse, se va a a casa. Aunque sabe que hay sitios guardados. Las opciones que quedan es que el próximo día vaya y guarde sitios para todos sus amigos, porque si no, claramente, es un tonto. Como el tonto que paga el IVA. Si los demás se aprovechan, yo también. ¿No?

Y así se convierte la biblioteca en una casa de putas.

Otra opción es que sea un tío legal y no reserve sitio nunca, porque sabe que no es normal que alguien se tenga que ir a casa a las 9 porque no tiene sitio, y su amigo que se levanta las 11 llegue con una sonrisa y se siente en su sitio reservado. Es más, puede que sus amigos le insulten por tonto, por no reservar sitios a los demás, ya que todos lo hacen.

A veces hay una regla que si un sitio está más de treinta minutos vacío se pueden quitar las cosas. Entonces el grupo de listillos va rotando de sitios para tener todos guardados. Y el pobre que se ha ido a comer, llega un poco más tarde, y se ve sin su sitio, porque ha tardado más de 30 minutos, y seguro que lo tenía reservado.

Todo esto llega a oídos de los responsables de la universidad y del ayuntamiento, pero total, da igual, solo es un mes de exámenes, y también pueden estudiar en casa, para que abrir más bibliotecas o aulas de estudio. Queda mucho más bonito hacerse la foto en pro de la universidad y la educación y que después no haya una triste biblioteca para estudiar. Que estudien en casa, total, es lo mismo.

6 comentarios sobre “España en una biblioteca”

  1. Uy, eso pasa mucho mucho en la biblioteca de humanidades de la UCM. La última planta reservada a la gente de geografía e historia, sobre todo por tema de libros que nada más se pueden encontrar allí, y sólo se veían calculadoras y códigos civiles en las mesas, todas prácticamente vacías. Un día, a alguien se le hincharon bien los cojones, llamó a dirección de la biblioteca y desalojaron a toda la planta.
    Es lo que hay.

    Un abrazo

  2. Jeje… Eso pasaba mucho en las abarrotadas clases de mi facultad, sobre todo en según qué asignaturas de por la tarde. Llegabas una hora antes de empezar la clase, y te encontrabas media docena de filas “reservadas” con un par de folios en blanco en cada sitio por algún amiguete que había ido a alguna clase de por la mañana.

    Mi método siempre fue muy directo: se escoge un sitio que te guste, se sienta uno, y se arrojan notoriamente los folios en blanco por el aire. Y, si alguien te decía que tenía el sitio reservado para “un compañero que ahora venía”, se le miraba fíjamente a los ojos hasta que se largaba.

    Si tú no me respetas ¿qué esperas?

  3. Joder, había visto lo típico del folio pero eso de ir rotando ya es muy cuadriculado… Yo jamás he reservado sitio, y he tenido discusiones con amigos por eso. Luego ellos no me han guardado, lógicamente. Solamente he solido guardar para ese amigo que podía llegar 5-10 minutos después que yo, para estar juntos, pero que igualmente hubiera tenido sitio 3 puestos más a la derecha o izquierda.

    La gente es tonta, no hay más. Una vez que guardaron sitio, que eran las 15.00 y estab yo casi solo en el aulario, en la parte de atrás, cogí toda la ristra de apuntes-folios de la fila donde estaba sentado, y que habían guardado toda la mañana (y no había llegado ni dios, porque hay gente que se guarda para la tarde) e hice con ellos un bien para la comunidad: Al reciclaje.

    La gente no entiende de educación, pues habrá que darle lo suyo, digo yo. Es que no sé macho, pero a mi me da vergüenza eso de que venga un amigo y me dica “dónde me has guardado?”. Las crías estas que guardan para 10 amigos… y van ahí colocando a la gente como si fueran acomodadores de cine… no sé como no se les cae la cara de vergüenza macho.

  4. Seguro que todos esos que guardan sitio son votantes del PP. Esta cultura ya nos la conocemos.

    PD. por si aquí hay alguien del PP….. ya sabemos que los socialistas también han aprendido, pero son menos. Digamos que nos son sus principios.

  5. España es el pais de la pillería; y lo he sacado ya en varios comentarios hoy en este blog, todo proviene de la educación; esa gente no ha recibido la educación que debería para vivir correctamente en sociedad y por tanto no saben comportarse en sociedad.

    Si es que toda esta situación, economía, empleo, democracia, es tan fácil solucionarlo que duele que no se haga. Solo hay que tocar la educación; hacer un sistema de educación democrático que forme ciudadanos sociales, y no ciudadanos individuales, un sistema que, desde que tienen 3 años, elijan no elija los juegos a su bola, los elija con sus compañeros, y a medida que vayan creciendo, vayan tomando decisiones que les afecten directamente y les enseñen a caerse cuando los golpes aun son pequeños y aprender de ellos, no cuando ya no te caes porque simplemente no lo intentas.

    Arreglar la educación, y protegerla, protegerla contra indeseables deseos partidistas. Protegerla incluso por encima de la propia constitución; porque son ciudadanos ejemplares lo que hará más justa una sociedad, y no leyes.

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