Envidia

El problema es ese, la envidia. Dan igual las razones, solo quieren carnaza. ¿Qué de que estoy hablando? De lo de siempre, de lo que sucede en este país cada vez que alguien vive mejor que los demás. Utilizamos el refrán, pero en el trabajo, si yo estoy jodido, que todos, por lo menos, estén tan jodidos, o más, que yo.  O la puta al río.

Porque esto va mucho más lejos de los chistes sin gracia sobre funcionarios, más allá de que vayas a la ventanilla seis y ponga, almorzando, vuelvo en cinco minutos.

Esto va del deporte nacional, la envidia, los insultos desde el sofá, las retalias de cañita con gas y palillo en la boca. De si a alguien le va mejor que a ti, ir a por él. Que eso de trabajo fijo de por vida y un sueldo aceptable es un privilegio que mira tú… Yo sin trabajo, y ellos dos meses de vacaciones.

La gente es tan básica, que solo saben tirar mierda. En vez de pensar que la situación de los funcionarios es la que deberían tener los trabajadores de la empresa privada, prefieren erosionar los derechos que tienen los funcionarios.

Y esto lo utiliza muy bien los políticos, ese odio subyacente hacia todo empleado público. Les recuerdo que se les bajó el sueldo un 5% sin derecho a rechistar y muy poca gente dijo nada. Prefieren tener en su cabeza la idea de funcionario chupatintas jugando al tetris media mañana en el ordenador, al profesor que a las dos está en su casa comiendo. Ahora la segunda vuelta

Pues perdóname que te diga, los funcionarios son los que educan a tus hijos, los que se encargan de que los hospitales funcionen, los que… Sí, tienen la culpa, parte al menos de ella, de que muchas de las cosas que funcionan funcionen.

Pero nada, cuando esta figura se vaya denigrando, cuando al final sean simple curritos fácilmente explotables y despedibles (oye, grandes avances están haciendo los gobiernos en ello), su puesto de trabajo dependa del político de turno, y no se atrevan a hacer las cosas que crean justas por miedo a un despido de un superior cabrón, ese día entonces hablamos. Eso sí, seremos todos iguales, reto conseguido.

Un mayor control para que realicen su trabajo adecuadamente, correcto, pero no tiréis piedras en vuestro propio tejado. Y no, no son 18 horas, ni 20, ese no es el problema.

Por cierto, a las oposiciones se puede presentar quien quiera.

Envidia es lo que tenéis.

3 comentarios sobre “Envidia”

  1. Creo que es así, pero también creo que hay mucha gente que le vendría bien un poco de humildad y no hacer el gesto de “toma”, cerrando el puño, en la cara del prójimo cuando las cosas le van bien y callando como puta cuando no le van tanto. Quiero decir, que aquí, no sé como se las ingenia la gente , que cuando uno se compra su portatil es el mejor, su coche coche es el mejor (esos casos en los que uno no para de dar el follón coche de marras como convenciendo al resto ya autoconvenciéndose a él mismo). Y en concreto, con el tema de los funcionarios… sí, es un chollo pero he escuchado a opositores para trabajar en los juzgados decir que es un trabajo interesantísimo… lo que hace falta es objetividad.

    En definitiva, que hay mucha envidia y también hay gente poco humilde que se cree que su opción siempre es la mejor y a la mínima te restriega las cosas cuando les vabien… y si no fíjate también es esto que te digo. Lo verás. En general hace falta más humildad, por ambos bandos.

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