Empieza a molestar…

Y dale con salir de la crisis, dichosa la palabra. Nos costó entrar en ella, de hecho entramos después de que viniera para quedarse. Es el retardo que tienen nuestros políticos, que van dos días por detrás de las noticias. Salimos un poco con los brotes verdes, pero nada, minucias. Más que nada era para no deprimir (más) a la gente, que bastante tienen esos pobres. Para que no se rebotaran.

Es como el que llega siempre tarde, y te dice, oye, que llego en cinco minutos, que me pilló el atasco. Y tu ahí esperando como un idiota, que sabes que ni atasco, ni brotes verdes, ni nada. Te sientes estafado, pero tienes que esperar, no vaya a ser, que esta vez, llegue a su hora, y te pille la salida de la crisis de vacaciones. Esperanzas para los tontos.

En cuanto a salir de la crisis, es lo que más miedo me da, el coñazo que nos van a dar con el yo fui quien salvó a España, y los demás, todos tontos.

Ahora les ha dado por ahí, le han cogido ganas, y bueno que si es grave esta crisis, no lo sabe usted bien. O recortamos por aquí o por allá, o mejor dicho, por aquí y por allá, o se va a poner la cosa chunga. ¿Qué si va a ser duro? Uff, durísimo.

Eh, cuidado, que la sanidad y la educación son una joyita, intocables, lo que queremos ante todo es proteger el estado del bienestar, cueste lo que cueste. Como si cuesta la sanidad y la educación, pero el estado del bienestar, ni se toca. No insista, que no.

Después es a lo primero a lo que metemos la tijera, que siempre es más fácil, y si de paso, favorecemos la entrada de capital privado en estos sectores, ya esto es la monda. Todo sea por calmar a los mercados. El nuevo coco. El ente perturbador que abre telediarios con sus sacudidas y el escudo de todas y cada una de las barbaridades que podamos perpetrar. Yo no fui, fueron los mercados.

Pones mercados, deuda, déficit y prima de riesgo en la misma frase, seguido me pides que me deje sodomizar, acepto, encantado, gracias caballero por ser tan amable, y además creyéndome un héroe.

Los mercados y la maldita solidaridad, que ya se sabe, en tiempos difíciles, toca arrimar el hombro, y apretarse el cinturón…

Lo que espero de la política, a estas alturas, ya no es que hagan las cosas perfectas, que mira, que es de humanos errar. Tampoco me importa ya que me engañen. Con vaselina y palabras bonitas uno se acostumbra a todo. Pero vamos, que me tomen, a mí, y al resto de los españoles por tontos, ya es algo que empieza a molestar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *