El odio como arma democrática

Vale, igual me he pasado un poco. O no. Odio, arma y democracia no pueden estar en la misma frase. Son contrarios. Y quien utiliza estas armas está, por definición, en contra de la democracia. O llevo razón, o eres un cabrón. Si piensas diferente estas contra mí y contra los míos. Sin más opciones. Y el altavoz, como siempre, es el periodismo.

Bueno, una cosa es eso que hace años llamaban periodismo, de lo cual hoy poco se puede ver en los periodicos más vendidos de este país, y otra es en lo que se ha convertido últimamente la prensa. Un instrumento a traves del cual atrincherarse cada vez más. Un instrumento para reafirmar ideas y odiar a los que no te suscriban coma por coma. Un instrumento para generar odio gratuito, para enfrentar a la población.

Como un vulgar adivinador de televisión nocturna, apelan a los sentimientos de las personas para generar respuestas, pasando de largo la razón, la crítica, el discernimiento. Están los malos y los buenos. Los malos siempre se equivocan, por el simple hecho de ser los malos, y los buenos, eso, los putos amos, invariablemente, sin tiempo ni lugar. Los malos solo quieren joder a todos, van contra todos, contra ti, contra España y contra lo que haga falta. Dan igual las reivindicaciones, el fondo del asunto, lo que se pide, lo que se pretende, lo que se defiende, el caso es que van a por ti. Siéntete atacado y ataca antes.

Si hacen huelga es para joderte. Si son comunistas es para joderte. Si no les gustan los toros es para joderte. Si no creen en Dios, para joderte. Si eres del 15m, además de guarro, para joder. Si no comulgas con ellos, radical, extremo y violento, indignado y vago.

Hemos llegado al nivel de infantilización de las películas americanas, donde los papeles están sobradamente definidos para no confundir al pobre desgraciado que va al cine. El espectador odia pensar, porque se puede equivocar, y somos demasiado orgullosos para equivocarnos. Mejor apostar sobre seguro. A rojo o a negro. Mama córtame el filete.

Que la sociedad española ha madurado lo suficiente como para no seguir el juego, quizás. También que utilizar el odio como arma democrática debería ser penado, al menos amonestado, reprendido públicamente, repudiado por la prensa, políticos y pueblo. Si al menos fuera para vender periódicos tendría su justificación, pero es mucho más grave. Es mera manipulación, mero ataque por ataque, y odio por odio. Propaganda política de chulo de barrio. Que se quiten la careta de una vez.

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