Dos centímetros más, por favor.

Cada día me sorprendo más, no sé si porque soy muy corto y no me puedo poner en la piel de los demás, porque soy un intolerante recalcitrante y quiero matar a todo el que no piensa como yo, o directamente porque el 73% de la gente que me rodea son, por decirlo suavemente, estúpidos. (Iba a poner el 99%, pero no quiero que tú, amado lector, te sientas uno más, es lo que tienen las estadísticas, que siempre pensamos que estamos fuera de ellas y los tontos son los demás, así que te dejo un 27% para que te sientas bien.)

Que si, que el ritmo de vida que llevamos nos estresa mucho, y entre donde estás corazón y la noria no hay, que digamos, mucho tiempo para pensar. Entiendo que la vida de las personas sea de triste a muy triste, con todas las guerras y desgracias que hay en el mundo que no nos dejan conciliar el sueño. Incluso comprendo que se sientan vacíos de casa al trabajo y del trabajo a casa. Se que para mentes débiles es difícil resistirse con el bombardeo diario que llevamos, ración diaria de sexo y violencia a partes iguales, y de postre más sexo. Y si no eres guapo, no eres nadie, porque siempre gana la más popular del insti y el jugador de beisbol que se la folla, y los demás sois feos, y basura. Pero de ahí a gastarte cuatro mil euros en un par de centímetros…

Y es que podemos leer aquí, en publico, que en los últimos tres años se han triplicado las operaciones de aumento del tamaño de pene. Lo que me lleva a tres conclusiones, que a la gente le sobra el dinero, o que, cada año, aumenta el número de subnormales en este país. La otra es que a los tontos les sobra dinero.

Lo primero que pensó mi ingenua mente fue, cuanta pobre gente hay que se tiene que alargar el pene para poder follar, que quieras que no, debe ser una putada. Pero el problema es, que el 90% de los que entran al quirófano tienen un pene normal, dice el doctor entrevistado.

Cada año, entre 1.000 y 5.000 hombres pasan por quirófano por este motivo

Estas cosas siempre me habían sonado a que ocurrían allí lejos, en Hollywood, donde la gente vive de su imagen y necesitan grandes pollas para compensar su nulo intelecto., donde los guapos salen con las guapas y los feos se quedan en casa llorando. Pero no, aquí, tu vecino del quinto, que parece un chico tan agradable, que ayuda a la viejecita a cruzar la calle, resulta que necesita 2 centímetros más de nabo para sentirse alguien. Seguramente porque alguna mala puta se habrá reído de él antes de, o porque algún cabrón reprimido se habrá reído de él en el vestuario, y le habrá dicho que a donde iba con ese pinganillo.

Porque yo no entiendo mucho de tamaños (la verdad, que si, se la media española, la europea, y obviamente la de los pobres japoneses, que siempre viene bien recordarla, soy un hombre, que queréis, las conversaciones con mis amigos giran en torno a tetas, dinero, coches, fútbol, y tetas otra vez, no damos para más), pero que quieres que te diga, donde comen dos comen tres, y dos centímetros de mierda no creo que vayan a ningún lado.

Pero claro, currarte dos horas gimnasio todos los días, ligarte a la gachi rubia en la discoteca, y cuando vas al tema, semejante corte, si lo piensas es normal. Ella vomita después de comer los días impares y tu con esa cosita, vaya gracia. De todas formas los que somos feos no tenemos esos problemas, no creamos falsas expectativas, y no hay sorpresas finales. (En realidad se que todos estáis pensando que los feos no nos ligamos a las rubias tetonas en las discotecas, que nos comemos a la fea, y a esa le da igual doce que catorce…)

Lo bueno es que no solo te puedes operar el nabo para hacer salto de pértiga, también puedes coger y barnizarlo con más carnaza para que no te quepa por la boca de una garrafa.

Y a esto hemos llegado, a que gente con el autoestima por los suelos, tenga que cogerse grasa del abdomen para engrosas en un triste centímetro. El médico relataba que en un principio se iba a coger cerebro para tan delicada operación, pero que se desecho rápidamente.

De ahí viene lo de que los hombres pensamos con la polla.

Porque claro, no voy a ser yo el que diga que un par de centímetros de largo es acojonantemente mejor (yo es que solo me dejo meter la puntita…), para eso ya hay estudios para aburrir y mujeres normales que no necesitan a Rocco para echar un polvo. Tampoco soy mujer, pero supongo que el placer no se mide con regla, ¿no?

De todas formas ya sabemos como es esto de las modas, dentro del mil años, cuando ya no haya ni tíos ni tías, solo gilipollas, se llevará tenerla pequeña, será vintage.

Un comentario sobre “Dos centímetros más, por favor.”

  1. Justo hoy, después de leer esto, veo que en GReader me encuentro en elementos compartidos:

    “Hoy, es mi cumpleaños. Ha venido el cartero con un paquetito muy discreto y me lo ha entregado. Al abrirlo he descubierto que eran unas pastillas de hierbas naturales (o eso dice el frasco) para hacer crecer del pene. De repente oigo “¡¡Sorpresa!!” detrás mío. Era el regalo de mi novia. ADV”

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