Cuernos y cafres
Voy a hablar despacio, aunque tu que me lees no lo veas. Seguro que servirá para no resbalarme en el fango de la hipocresía ni darme un chapuzón en el mar de la demagogia barata. Que tampoco sería la primera vez.
Mucho se ha hablado estos días de los San Fermines, de si toros si, toros no, fiesta si, fiesta no, tradición si tradición no.
Por ello he dejado pasar un días para poder concretar las siguientes preguntas.
¿Por qué se deja a alguien poner en peligro su vida gratuitamente?
Es decir, a mi me multan por no llevar casco en la moto o el cinturón de seguridad en un coche, cuando también “es mi absoluta responsabilidad”, “ya sabía a lo que vengo cuando no me pongo el cinturón”, “cuando te montas en el coche sin cinturón ya sabes que te arriesgas la vida”, “no pones en peligro la vida de nadie, solo la tuya”. Pero a mi, me sube la adrenalina, me pone el corazón a doscientos, me pone a tope sentir la muerte cerca.
Pero me multan.
¿Por qué todo el mundo cuestiona el dinero que gastan los fumadores en sanidad?
Cuando ellos también saben a lo que se exponen, y además, pagan sus impuestos, que quieran que no, irán para curar sus más diversos tipos de canceres y problemas de salud. ¿Por qué nadie cuestiona los tratamientos de todos los heridos que hay en los encierros cada día?
