Cosas que me ha enseñado el 15M

Sí, algunos dirán que el 15m no ha servido para nada, pero a mí me ha enseñado muchas cosas.

Una de ellas es que no estamos solos y que todos uni…

No, en serio.

Me ha enseñado que los cuerpos de seguridad del estado jamás pagan por sus crímenes. Y no solamente eso, sino que la única manera de expedientar a un policía es que apoye a un movimiento pacífico que pide una democracia de verdad.

Me ha enseñado que se puede golpear a gente sentada en el suelo que ni se defendía ni se iba a defender y que al día siguiente parezca que los malos son los golpeados en vez de los que golpeaban.

Me ha enseñado que un enfrentamiento entre un grupo de manifestantes pacíficos agarrados de los brazos vestidos con pantalón corto contra unos policías con protecciones, cascos, porras, escudo y toda la parafernalia, puede saldarse con más policías heridos que manifestantes.

Me ha enseñado que lo anterior se puede decir en público, en rueda de prensa sin que ni siquiera se note que te estás descojonando.

Me ha enseñado que cuando un grupo de antidisturbios entra a saco contra unos chavales que hasta ese momento no habían generado ningún tipo de problema, y hay, evidentemente, disturbios, puede salir el responsable de turno y decir que ha sido limpio, correcto, que era lo que se debía hacer y que la ley no se puede incumplir.

Me ha enseñado que la ley no se puede incumplir, excepto por quien agarra la porra. Que se incumpla reiteradamente la obligación de que la policía vaya identificada no requiere ningún tipo de explicación por parte de nadie.

Me ha enseñado que la ley diga que tienes derecho a manifestación y reunión es interpretable.

Me ha enseñado que existe la ley, y la ley. Y que la ley a veces es flexible y a veces no, dependiendo de lo que convenga. Igual que la justicia, que tan importante es cuando da la razón, se ha hecho justicia, y otras veces se equivoca.

Me ha enseñado que hay gente que puede estar en contra, frontalmente en contra, incluso odiar, a otras personas que luchan por defender los derechos de todos.

Me ha enseñado que el propio pueblo somos el enemigo.

Me ha enseñado que para desalojar un grupo pacífico de 100 personas hacen falta 40 furgonetas de antidisturbios.

Me ha enseñado que el derecho de los comerciantes de sol (todos ellos pequeñas tiendas de barrio, supongo), está por encima del derecho a reunión y manifestación, y se puede utilizar como excusa para atacar a todo un moviemiento.

Me ha enseñado que en este país, llamado del primer mundo, te pueden pedir identificación sin ningún tipo de justificación. Bueno sí, dependiendo de tus inclinaciones políticas.

Me ha enseñado que en este país se producen detenciones políticas, como en esos regímenes inhumanos de los que tanto rajan los medios.

Me ha enseñado que jamás, nunca, ni remotamente nadie es responsable de nada. La responsabilidad se diluye, siempre, en el tiempo. No solo nadie paga, sino que nadie renuncia.

Me ha enseñado que los gobernantes se pueden llenar la boca con millones de tonterías de democracia justicia y demás, y cuando de verdad se les exige aquello, pueden pasar días, semanas, incluso meses sin hacer una mención al movimiento ciudadano que le exige un cambio. Excepto para criticarlo.

Me ha enseñado que un movimiento con miles de acciones y propuestas puede ser vejado y ninguneado hasta la nausea. Incluso algunos se atreven a decir que protestar está muy bien, pero que hay que hacer algo, hacen falta propuestas. La ignorancia es atrevida, pero la maldad vuela sin alas.

Me ha enseñado que para arreglar las cosas no se puede molestar a los demás. Es decir, puedes arreglar las cosas en tu casa, viendo la tele. Pues arreglar las cosas sin arreglarlas. Porque hagas lo que hagas no te van a hacer ni puto caso. Y si haces algo, molestas, y ese no es el camino. Y si no molestas no haces nada.

Me ha enseñado que lo que vote la mayoría es siempre justo e inamovible. Es lo mejor, lo que hay que hacer, y no se puede criticar. Me ha enseñado que la soberanía está en el congreso y no en el pueblo, y que lo máximo que puedo hacer como ciudadano es consolarme votando cada cuatro años.

Me ha enseñado que pedir una utopía para algunos es objeto de burla.

Me ha enseñado que mucha gente no entiende nada.

Un comentario sobre “Cosas que me ha enseñado el 15M”

  1. Sí, el 15M nos ha enseñado muchas cosas, pero no todas negativas.

    El 15M nos ha enseñado que no estmos solos y que no estamos locos, existe mucha más gente con las mismas inquietudes.

    El 15M nos ha enseñado cómo organizarnos, cómo conseguir que se nos vea, y como contra-atacar a los ataques.

    Y como comenté en tu anterior post, creo que el 15M nos ha educado.

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