Cómo cambian las cosas, ¿eh?

Eras un tío respetado. Seguramente te habías hecho a ti mismo. Sin muchos estudios, vete a saber cómo, pero poco a poco fuiste subiendo hasta ser algo.

La gente te saludaba por la calle, mira Pepe el del banco. Que majo, con su corbata y hasta en traje, todo erguido él, paseando tranquilamente como ciudadano respetado. Oye Pepe, mañana paso para hacer el ingreso ese, ¿vale? Sin problema Juanito, para eso estamos. Jaja. Préstamo por aquí, préstamo por allá, hipoteca, felicidad y todos cantando al unísono.

Hasta las colas del banco se le hacían a uno agradables en aquella época.

Pero un día, el ego se te subió, la corbata te apretó, la circulación no fluyo tan bien, y que cojones, si todo va viento en popa, ganan ellos, gano yo, gana el banco, ganamos todos. Si en el fondo, el plazo fijo no sirve para nada, tienen ahí su dinero y no les produce, mejor aquí, así ganan más, y de paso una comisión por aquí, una palmadita en la espalda del jefe, una sonrisa tras el apretón de manos, unas vacaciones en Marbella a todo trapo y el depósito del BMW hasta arriba, que para eso soy el puto amo. Si es que eres un triunfador Pepe. Olé tus huevos. Olé. Y si la vieja no ve bien, ya le firmo yo, que tampoco es para tanto. Si en el fondo soy un genio, por donde paso siembro la felicidad y la gente gana dinero.

 —-

Hostias. Hostias. Y rehostias. Pepe que te estás poniendo blanco. ¿Qué te pasa cariño?. Ehm, no nada, la comida, que me pasa mal, dame agua, o vino, o trae el puto Whisky directamente.

Que si crisis, que si paro, que si hazte bankero y que si todo se va a la mierda.

Que si ya la gente no me mira tan bien. Que Pepe que va a pasar con el dinero aquel, que ahora lo necesito más que nunca. Ajaja, tranquilo que ya se va arreglando. Ajaja. Que si cierran la oficina y me voy al paro, que si vendo el BMW, que si las vacaciones en el pueblo.

Que si la cosa se pone chunga. Que si yo no sabía nada. Que si el dinero no está y adónde fue. Que Pepe ya no me haces ni puta gracia. Que Pepe que me engañaste, que no me dijiste eso. Ajaja si yo sólo soy un empleado más…

Quién iba a saber…

Cómo iba yo a saber…

Ajaja

10 comentarios sobre “Cómo cambian las cosas, ¿eh?”

  1. Esto me recuerda a la noticia que leí en la que un policía apuñalo a un banquero porque había perdido sus ahorros en preferentes.
    No es que me alegre, pero tampoco puedo decir que me da pena, en esta sociedad en la que nadie paga (solo pagan los que no tienen dinero, mejor dicho), es hora de que cada uno se haga responsable de sus actos.

    Lo único que me deja mal sabor de boca es que ese tío era el último mono (eso no le quita culpa, el o sabía lo que hacía o miro para otro lado, en ambos casos me parece tan culpable como el que le dio la orden, ya que antes que banqueros, policías,… somos personas y podemos decidir si acatamos la orden o no, luego no eludas tu responsabilidad).

    No recuerdo donde leí que si tratas a la gente como perros no te sorprendas cuento te ladren o te muerdan.

    1. Que el tío fuera el último mono no significa que no tenga su parte de culpa. Es el que tenía el trato con el cliente. Los otros ya sabemos que son unos hijosdeputa y sabemos que no les va a pasar nada porque son los mismos que los que mandan, pero a quien nos engaño a la cara fue este.

        1. Ya, pero es me fastidia que muchos digan, son el último mono, son los de abajo, igual no se dieron cuenta, igual no sabían, sólo obedecían ordenes. Si tu ofreces un producto financiero estás en la obligación de saber los peligros que conlleva, y si no lo sabes, no lo vendas, pero aquí todo el mundo tiraba para adelante como burros.

          1. Quizás me exprese mal, porque veo que pensamos exactamente lo mismo.
            No le estoy quitando ni una sola pizca de responsabilidad, solamente digo que hay mas responsables detrás de el.
            El debería pagar por lo que ha hecho, por supuesto que si, pero también hay muchos otros detrás de el que deberían ser castigados y que no lo están siendo.

            Si obedeces una orden aun sabiendo que causaras perjuicio a otras personas mereces ser castigado igual que el que dio esa orden.

  2. Amigos, aquí en Argentina usamos dos vocablos diferentes, banqueros y bancarios, los primeros ya sabemos lo que son, los segundos, los empleados bancarios, creo que a veces realmente no saben (he hablado con un par que conozco y viven en una nube) aunque a veces algo saben y hacen la vista gorda.

    Ahora recuerdo y reivindico, a un empleado bancario amigo, que en el 2001, unos meses antes, nos avisó que algo gordo se venía y pude darle otro destino a unos pequeños ahorros que de otra forma hubieran quedado en el ‘corralito’.

    Saludos.
    Os leo siempre.

  3. Así es la cosa. Y no es culpa solo del banquero. El es un eslabon de una cadena larga, la cadena que está ahogando a algunos de los que ahora las pasan canutas. Una cadena formada por el político que cerró los ojos, el directivo de la empresa pública que debía supervisar al banco, el consejo de administración del banco al completo que decidió vender con engaños un producto de riesgo (el producto en sí no es delictivo, la forma de venderla sí). Y el eslabon termina cerrado con la propia víctima, o más bien con su ignorancia; al no corroborar el riesgo que corría a través de expertos ajenos al banco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *