Cierren la universidad

España tiene una universidad, sino maravillosa, al menos buena. Yo que sé, decente. Aparte de la endogamia (que bastante daño le hace), apartado que carece de importancia si nos atenemos al penoso futuro que depara a muchos de los universitarios. Esa generación tan preparada de la que tanto se habla. ¿Tan preparada para qué?

No hablamos de carreras de por sí con pocas salidas, como históricamente puedan ser algunas de la rama de humanidades. La universidad, sin duda, es un gasto importante. Solamente formar a un alumno acarrea miles de euros en docencia, instalaciones, equipamiento, burocracia etc. Económicamente hablando, si no hay un red que se aproveche de esos conocimientos, un disparate.

Al final el paradigma de todo país es exportar más que importar. El único error es que España se está convirtiendo, a buen paso, en un exportador de ideas, de gente preparada, un goteo incesante de ingenieros, investigadores y licenciados en general que, sino acaba por desangrar a país, lo merma de una manera clara. Y con retorno dudoso.

No solo por el coste en sí de la formación, ni por la pérdida que supone desprenderse de gente cualificada para desempeñar trabajos que reportan grandes beneficios tanto a la empresa privada como al país en general. El flujo incesante hacia el exterior, hace que se pierda una pequeña parte del pais, dejando ir a grandes científicos que podrían poner a España en un plano interesante a nivel mundial, a grandes ingenieros que podría hacer de este país un país competitivo industrial y tecnológicamente hablando.

Y no es casualidad que se vayan los mejores. Otros países y empresas lo ven como el maná. Personal cualificado, con unos 25 años de educación a cargo del estado Español y quizás algunos años de becario, totalmente gratis. Cómo en una mala película distópica, donde el sueño perseguido por un grupo de científicos con un decorado barato al fondo, es, crear humanos en un nivel óptimo de madurez física y mental, con unos conocimientos predeterminados, para así ahorrar todos los inútiles gastos previos. Un chollo.

Y no solo se pierden las mentes que podrían inventar esa vacuna en España, sino que se va un futuro, probablemente parte de la élite política, económica y estadista de este país. Se van esas ideas que tanto harán falta para salir de esta y posteriores crisis. Parte de los que podrían ser unos buenos gobernantes, dirigentes, asesores, en definitiva, trabajadores públicos que podrían sacar adelante, al menos un poquito, este país, se están yendo por la puerta de atrás, sin aplausos, sin despedida.

Una educación sobresaliente, sin duda, sin una posible continuidad que rompe ilusiones y desgarra futuros, difícilmente curables de no ser fuera de las fronteras. Tenémos miles de watios para iluminarlo todo, pero aquí, tozudos, vamos con linternas, girando una manivela para no ver apenas unos metros por delante de nosotros. Un siguiente paso, aquí, precario, malpagado o infravalorado que muchos se ven obligados a dar, y que otros no quieren ni ver. ¿Por qué me voy a quedar aquí, con unas condiciones peores, o malas, o directamente sin condiciones, cuando puedo seguir adelante de una manera mejor?

Sí queríamos tener un país de albañiles y camareros, si ese era nuestro futuro, nos hubieran avisado. Si queríamos ser competitivos, pero por debajo, nos hubieran avisado. No sé si hemos construido la casa por el tejado, o es que hemos construido el tejado, pero sin casa.

4 comentarios sobre “Cierren la universidad”

  1. Es triste que después de años de preparación y de estudiar nuestra carrera universitaria no podamos optar a un trabajo decente pero la verdad es que si no estudiamos y nos formamos lo tendremos bastante más difícil. A ver si algún día se puede valorar todo el esfuerzo invertido a todos los niveles.

  2. Inversión en educación ,y muchas veces inversión hecha por albañiles y camareros… que buscan algo mejor para sus hijos, algo mejor que lo que han encontrado ellos ??? La decepción no es solo para los estudiantes que terminan una carrera y se encuentran ante un futuro incierto, la decepción es de todos y la pérdida no es solo para el país que no sabe mantenerlos cerca, es que otros los queremos cerca y los perdemos.

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