Todos los fines de semana la misma canción. Y todos los lunes la misma cantinela.
No es que deteste el deporte en sí, pero al final uno acaba cansándose de tanto y tanto y tanto fútbol. Cuando un jugador se rasca la chorra en un entrenamiento y eso es noticia, es el momento en el que algo empieza a fallar. Y esto lleva fallando mucho tiempo.
Partiendo de que todo lo que me tiene que gustar porque me tiene que gustar no me gusta, simplemente por el hecho de que me gustan las cosas que yo elijo, el fútbol no me gusta. Podría gustarme, pero no, no me gusta. Pero aunque me gustase… todas las cosas tienen un límite, y el fútbol me resulta ya algo infumable, vomitivo y desagradable. De pequeño me encantaban los risketos, me dio un empacho, y desde ese día veo un risketo y me pongo malo. Pues así.
No voy a decir yo que es una vergüenza el dinero que se gasta, porque cada uno se gasta lo que quiere. Y si alguien quiere gastarse 60 euros en ver un partido, me parece perfecto. O 90 millones en un jugador, ni me va ni me viene. No creo que sea asunto de debate de estado que un equipo se gaste tantos millones en un jugador u otro. Es una vergüenza, pero son manos privadas, como si queman el dinero en fajos de cien. El problema es como lo consiguen, y como interactúan esas manos con el dinero publico, ayuntamientos, recalificaciones etc. Pero es que ese es otro tema.
Más me molesta que el fútbol lo pueda todo. El fin de semana, fútbol, fútbol, fútbol y más fútbol. El lunes, claro, fútbol. El martes, si una copa, la del rey, la de aquí, selección, champions, o lo que sea. Es decir, siete días a la semana aguantando bombardeo continúo de noticias de fútbol. Y cuando no hay fútbol, se lo inventan, para vender periódicos vale cualquier basura. Y que no venga el listo a decirme que si quiero puedo pasar de él. No me parece ni medio normal que me sepa casi al dedillo la alineación del Barca y del Madrid, más cuando odio el deporte, el negocio, el espectáculo, y a la gente que tiene que ver con todo ello. Odio irracional, pero odio al fin y al cabo. Porque queramos o no, mamamos fútbol a todas las horas. O te pegas un tiro, o fútbol a todas horas.
Y ya no hablemos de que al fútbol se le permite todo. ¿Qué hay partido? Las leyes de tráfico quedan directamente abolidas. Ipso facto. Miras el BOE y no estan. Aceras y paso de peatones son para aparcar. Que es una gran concentración de gente y bla, bla, bla. Eso sí, aparcas el coche un poquito más allá en tu puesto de trabajo, universidad, o lo que sea, y viene la grúa y se lo lleva. Si, esto se llama demagogia, pero aunque moleste, es así. Que sí, que hay mucha gente, y en el centro de Madrid también hay mucha gente y no aparco en la puerta del sol. Y ni me molesto en hablar de celebraciones y así…
Y ahora viene el mismo listo de antes, a decirme que le deje disfrutar, porque el fútbol por aquí, el fútbol por allá, que no me gusta porque quiero ser más guay que los demás etc. No me gusta, porque no me gusta ese circo que se traen, esos fanatismos, ese dinero sucio que corre, esa prensa, ese ajetreo, ese amarillismo, ese borreguismo, ese bombardeo, ese fútbol, fútbol, fútbol, fútbol.
Una vez he estado en un partido de fútbol. Solo una, y no más. Era un partido de copa del Rey, de un equipo de primera contra uno de segunda. O segunda B, yo que sé, me da igual. Fui a ver que tal era eso, igual no estaba mal del todo, ya sabes, el ambiente, el bocadillo, los colegas, unas cervezas, unos cigarros, y a ver el fútbol, ni tan mal.
Espantado estoy todavía. Siempre lo decía de coña: la gente tiene unas vidas tan tristes que no tienen otra cosa que hacer que esperar al domingo para cagarse en la puta madre del árbitro. Hasta ese día. Nada más lejos de la realidad. Asustadito salí. Hijo de la gran puta en que salgas te voy a cortar los huevos con una navaja oxidada y te los voy a hacer tragar a puñetazos pedazo de subnormal es uno de los insultos mas amistosos que oí. Así, como con cariño. Daba igual que fuera un corner, una falta, un penalti, un gol, o una disputa. El caso era cargar en la madre del rival. Y en la del árbitro. Y otra vez en la del rival. Es igual lo que fuera y si llevaban razón o no. A mi me pareció deprimente. A la que salimos cogimos el coche del medio de la acera y nos fuimos a casa.
Siempre me acordaré, en un entrenamiento de balonmano, hace muchos años, estaba el entrenador dibujando la táctica en la pizarra, las llamadas penetraciones sucesivas, y pregunto uno, y ahora, ahí, ¿regateamos y tiramos no?, y le contestó: “no, joder no, eso es para los tontos de fútbol, aquí pensamos”
Bromas aparte, no se que podemos esperar de un país, en el que con diferencia, con mucha diferencia, pero mucha, el diario más vendido es un diario deportivo, con básicamente, fútbol. Aunque viendo como está la prensa… tampoco me extraña.

Sin más que añadir, me voy a ver el fútbol.
*La imagen pertenece al EGM Octubre 2008 – Mayo 2009, Diarios Lectores(miles)/Día.