Soy de izquierdas pero no gilipollas
Por favor, no sigan insultando. Que ya bastante tiene uno con lo que tiene como para aguantar gilipolleces sin sentido. Más de mil veces, hablando y debatiendo, leyendo y escuchando, el argumento final de mucha gente es, si no te gusta, no lo hagas, nadie te obliga. Y van mucho más allá, si no te gusta lo que ves, el actual sistema, si tan en contra estas en todo, vete a una cueva, vete al campo, y deja de molestar. ¿?
No, no me lo ha dicho mi primillo. Y no creo que me haya vuelto loco. Supongo que a mucha más gente le pasa. Un amplio sector de la población tiene claro que esto es así y esto es lo que hay, y como consecuencia de, es lo mejor, o al menos lo menos malo. No admiten duda. No admiten un atisbo de cambio. Eres un radical, y además, tu vives del y en el sistema y te aprovechas como todos de él. O lo aceptas, o adiós. Es incoherente intentar cambiarlo (a mejor) mientras lo disfrutas.
Y yo digo otra cosa. Es lo que nos ha tocado, y aún favoreciéndonos, queremos o quieren hacerlo mejor, o más justo al menos, lo cual en mi opinión es doblemente díficil. Es mucho más fácil querer repartir la riqueza cuando eres pobre. Pues no, porque tienes una tele y llevas zapatillas de marca. Argumento de peso. No solo eso, imaginemos un ecologista, que lucha por una economía sostenible y un planeta más limpio, queda directamente inhabilitado para usar coche, encender la luz y mil cosas más, quizas comer, quien sabe. Tienes que convertirse en un fraile austero, irrevocablemente. Y esas críticas las puede hacer un tío que lo más parecido a reciclar que ha hecho en su vida es pasar cerca de un contenedor amarillo montado en su todoterreno. Y se aceptan.
Argumentos idiotas contra las personas en lugar de centrarse en el problema. Lo que nos trajo a vueltas con el 15m y las pintas de la gente, dejando pasar lo que realmente querían, despistando a la opinión publica, creando prejuicios, y finalmente apuntadonse el tanto.
Señores, la coherencia es importante, pero tiene un límite. Que queramos cambiar hacia un modelo más eficiente no quiere decir que queramos ni mucho menos que debamos renunciar a todo. Que hay que ser coherente, sin duda, incluso dar ejemplo. Ni mucho menos quiere decir que se quiera volver al siglo XIII aunque mucha gente lo confunda. Ni que al querer un comercio justo, por ejemplo, sin explotación, tengamos que ir desnudos porque todas las marcas, o muchas, practiquen ese modelo de fabricación. Suficientemente se complica la gente la vida intentado ser coherente con sus ideas (muchas veces es difícil), para que desde el otro lado de la barrera te insulten a cada patizano, por hacer lo mismo que hacen ellos sin ningún tipo de desfachatez, pero solo algunas veces. El señor rico con un puro que te acusa de ir de putas mientras el tiene un burdel.
Pero no solo eso, si eres de izquierdas, y quieres algo tan radical y antisistema como una educación y sanidad pública y gratuita – cuidado, terrorista-, que cosas, tienes que ser pobre e ir en burro. Además de trabajar en la mina 15 horas al día y fustigarte por tus pecados consumistas. Sin contar que debes cenar chuscos de pan duro de dos días con sopas de ajo. Ser de izquierdas es incompatible con que te gusten las gambas, aceptalo, perdedor.
Yo creo que el problema viene, porque los que se autodenominan de derechas, algunas veces en un escalón social y económico más alto, son incapaces de concebir que alguien como ellos, con sus mismos privilegios, pueda luchar por algo fuera de lo que les implique a ellos mismos, por un bien común, por un avance social. Les rechina algo en el cerebro.
Y digo más. Mucho más difícil será tener un pensamiento de izquierdas teniendo dinero, y cuanto más dinero, más difícil. Ojalá todos los empresarios tuvieran -aunque solo fuera en parte- esa conciencia social de izquierdas que contribuyera a la sociedad a avanzar, ojalá todos fueran tan de izquierdas que trataran a sus empleados dignamente, sin contar lo que hagan en su casa o el solomillo que coman. Ojalá hubiera “más ricos de izquierdas”. La moraleja es que ellos pueden “arramplar” con todo sin importarles nada porque son coherentes con sus prepotencia (es lo fácil), pero tú no, porque no eres coherente (lo cual es más difícil). Y tenemos que aguantarlo.
Les voy a contar un secreto, me gustan las gambas y el solomillo, es más, una vez comí angulas, y soy de izquierdas. Pero ante todo, no soy gilipollas. No me traten como tal. Gracias.
Postdata: por primera y última vez me califico como “de izquierdas” en este blog, no porque lo sea o deje de serlo, cada cual juzgue junto a sus prejuicios, sino porque me parece una estrategia utilizada normalmente para etiquetar y separar a la gente. Es decir, para hacernos el pensamiento más fácil, para predisponernos. ¿Quién ha dicho esto? ¿Es de izquierdas o de derechas? Y por consiguiendo estoy de acuerdo con él o no. La política no es un partido de fútbol, no hay hinchas, ni pensamientos preconcebidos, puede haber ideas de izquierdas que te parezcan mal y de derechas que te parezcan bien, hay corrientes que entrecruzan vertientes de ambas (económicas y sociológicas). Es más, y lo que importa, en lo referente a cabrones y corruptos, dejémonos de tonterías, son cabrones y corruptos independientemente de si vienen por la izquierda, por la derecha o por el centro.

