La enfermiza obsesión de los medios con la lotería

Hay una razón por la que no juego a la lotería. Es porque quiero que mi felicidad no dependa del azar. No es que no quiera ganar 400.000 Euros, que tampoco soy gilipollas. Algunos dicen que la lotería es el impuesto de los que no sabe matemáticas, tampoco voy a decir que los que juegan son tontos, simplemente la gente se quiere hacer rica para huir de sus mierdas de vidas, y es un camino fácil.

Lo que si sorprende es la maldita obsesión por meternos la lotería por los cuatros costados. El anuncio es efectivo, sin duda, este año se ha comprado más lotería que el año pasado, invocando al miedo de que seas el único pringado de el grupo al que no le ha tocado la lotería. Ser el único del lugar de trabajo que no compra lotería es arriesgado, porque como toque, que no tocará, se van a reír de ti hasta el día del juicio final. Ese anuncio apela a tu instinto de español envidioso para que compres, o te arrepentirás.

Descorchando champán y riéndose. Que no es para menos. A mí me tocan y ya me han visto en el curro. Primer plano, familias jodidas por la crisis y el billetito de lotería premiado en la mano. Nada, para tapar unos agujeros, que la cosa está muy mala. Para comprar un coche, que ya está viejo. Claro, no van a decir que se lo van a fundir en droga y en putas (como en muchos casos ocurre). Y de hacer algo solidario con el dinero ni se menciona. Porque claro siempre van a casa de algún pobre currito que le ha tocado, obviando que la lotería le toca más a quién más juega, es decir, a los ricos. Y si no les toca normal, ya se encargan de comprarla por el doble y así blanquear dinero fácil.

Así que a falta de soluciones, nos ofrecen ilusiones, que total acaban parecido. La cosa está jodida que nos hacen agarrarnos a una posibilidad entre 100.000 de hacernos ricos y que les jodan a todos los demás. “Este año se siente más que nunca la felicidad de la navidad” dice el presentador, “este año tenemos más ilusión que nunca”. Solo hace falta que al que le toque le restriegue el BMW nuevo al pobre desgraciado que decidió no coger. Eso se premia, quien se hacer rico de chiripa, como ejemplo nacional.

“Este año se repiten historias como la del anuncio, donde la felicidad se comparte”, pues me van a perdonar, yo conozco muchas historias de lotería de esas que dos amigos llevan jugando el mismo número a medias durante 30 años, y el día que toca nadie se acuerda de Antonio. De ese te guardo el billete pero si toca estoy en el Caribe. “Iremos a celebrarlo a un bar normal, como el del anuncio, donde suceden cosas maravillosas”. Y así se tiraron la tarde.

La crisis da igual porque podemos jugar a la lotería. Y sino te ha tocado ahora pues ya jugarás a la del niño.

Hablando mierda en el congreso

Que no tienen ni puta idea es por todos sabido. Lo de “nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez” ya no se sabe si es cierto, porque todo lo que hace lo hacen para mal.

Abren la boca y sube el pan a diario, pero es que hay días que es tan brutal que da hasta vergüenza ajena. Suele pasar cuando hablan de algo de lo que tú sabes, y entonces se quedan en evidencia. Pasa en el telediario cuando hablan de noticias tecnológicas, que ves las chorradas que dicen claramente y ni te quieres imaginas como te engañan en el resto de las cosas.

Que un presidente del gobierno de unos de los países  más importantes y ricos del mundo (aunque nos pese) dijera en su día que eso del cambio climático era mentira porque se lo había dicho su primo, y no pasara nada, es para mirarselo. Es que lo dicen y se quedan tan tranquilos. Y su vida sigue y un día se despiertan como presidentes. Lo que pasa es que el mismo que dice eso un día le toca actuar cuando hay un desastre medioambiental como el Prestige y claro, pasa lo que pasa.

Hernando ha soltado otra parecida. Que el sabe mucho y sabe que el cambio climático no existe porque claro, el mar está igual y no ha subido y no estamos todos muertos, o algo así. Lo dice en el congreso va, el coge y le dice, venga abuelo, vuélvase al geriátrico que no dice más que tonterías. De dimitir ni hablamos.

Y es que da igual lo que digan los científicos que tanto esfuerzo dedican a estudiar como nos estamos jodiendo el planeta. Da igual porque como el nivel del mar está igual tenemos vía libre para contaminar.

Y ahí está la cuestión de su los “ecocomunistas” solo dicen tonterías. Negar el cambio climático es decir que la contaminación no influye sobre el planeta y poco menos que podemos seguir contaminando. Y es lo que pasa cuando gente que no tiene ni idea habla de cosas que no sabe, como por ejemplo poner a Ana Botella de concejala de medioambiente de una de las ciudades más contaminadas de Europa. Eso refleja el nivel de “mierda hasta el cuello” en el que estamos y el nivel de mamarrachismo enchufismo y yo esto aquí porque se la comí a alguien.

Y da bastante pena que  le estemos pagando por decir estas estupideces.

P.D.: ¿Saben lo peor? Que vamos a ver quién llevaba razón. Solo tiempo al tiempo.

 

La renta básica no es populismo, es una obligación

Vivimos en un mundo donde evitar que la gente se muera de hambre siempre genera controversia y discusiones, siempre hay mil y un impedimentos y al final nunca llega a nada. En el mismo mundo donde que alguien vaya en un yate de 50 millones de Euros es normal.

En donde es populista y demagogo pedir la jubilación a los 60 y trabajar 7 horas al día, es un imposible y a donde vas con eso, lo que hace falta es trabajar más y ser más productivos, pero donde trabajar 11 horas al día y cobrar la mitad del sueldo en negro es algo completamente normal, diario y que no genera ni un solo titular.

Donde es utópico, de locos, de gente que no tiene los pies en el suelo, gente que vive en una realidad paralela pedir una renta básica universal para que la gente pueda SUBSISTIR, para que la gente no se muera de hambre, para que tengas una vida semidigna, no digamos ya con lujos, sino con comida techo y cama. Que no hablamos de Ferraris ni de vacaciones en Marbella. Eso es imposible porque de donde vas a sacar el dinero, porque los precios subirían, porque la gente no querría trabajar, porque no hay derecho y además es entre comunista y ETA.

Que genere tanto debate y tan malestar no dice otra cosa más que en la mierda de país en la que vivimos. Darle 500 euros al mes a alguien que no tiene nada es algo inaceptable, pero que pase alguien por delante de él con un coche de 50000 euros, no pasa nada, porque es lo normal. Que la gente no se muera de hambre y tenga una vida digna es algo inaceptable pero que el sueldo mínimo sean 645 euros al mes es muy aceptable, querer que al gente tenga un techo es una locura, pero que la sede del partido que gobierna España esté echa con dinero negro no es razón para al menos, quemarla.

En algún momento se perdió el rumbo. Porque alguien puede ganar 10 millones de Euros y además querer irse a un paraíso fiscal para pagar cero impuestos y a su lado puede haber un jodido niño de 8 años que no desayuna, pero seguramente es culpa del niño porque no hay hecho lo suficiente para tener un futuro esplendoroso, probablemente no haya estudiado mucho, o sus padres sean unos tirados de mierda. Y se lo merecen.

Es que es tan de locos que uno se pone de mala hostia.

 

 

 

¡Que le follen al Black Friday!

La peña se vuelve loca. Para mí uno de los pocos espacios de libertad que nos quedan, junto a pode ciscarme en la madre de media docena larga de hijopsdeputa, es la decisión de no comprar. O al menos la decisión de comprar cuando yo quiera.

Tengo una norma en mi vida, de esas raras que me puse algún día y la gente me mira raro cuando las cuento. Es la de no comprar nada que me ofrezcan. Van más allá, no coger nada que me ofrezcan. Ni muestras, ni regalos, ni promociones, ni nada de nada. Ni una tele por domiciliar la nómina, ni un móvil por pasarme a contrato, ni un coche por ser el visitante número 1.232.423.

Por muy gratis, muy bonito, muy precioso o por cualquier cantidad determinada de bien que haga para mi salud. Nunca. La cara de póquer que se le quedaba a la gente cuando venía el coche de redbull a la puerta de la uni para hacernos volar y volar y yo no cogía era curiosa. “Pero que es gratis tío”. “Gratisssssss”

Con la palabrita a vueltas. Si decía mi abuelo que no dan duros a cuatro pesetas, y no sabía casi ni sumar. No voy a decir yo que nadie da nada gratis, pero…

Con el Black Friday más de lo mismo. Como el día sin IVA. Para empezar, si tengo que gastarme 5 euros más por comprar un día donde el centro comercial no parezca el día después del apocalipsis zombie, me los gasto. Y si no los tengo no me los gasto.

Después, por la misma razón que no compro lotería, no compro cuando nadie me lo dice. Hacer que mi felicidad depende de cosas de terceros, me fastidia, y lo evito en la medida que puedo.

Y más, los descuentos no son del 70%. Porque aquí en España han metido a la gente que ese día es tan barato y como mucho te hacen un 5% (que menudo descuento) o te quitan los gastos de envío, y eso con suerte, lo que nos diferencia de la sociedad norteamericana en la que por encima de Jesús y la biblia están los malls. También porque nadie hace un 70% de descuento a nada, a no ser que, no lo puedan vender o que cuanto tenía el precio real era un timo de los buenos.

Sin contar que puede que rebajen unas cuanta cosas para hacerse publicidad y cuando vayas o estén agotadas o no estén y las demás cosas estén más caras o al mismo precio. Seria la primera vez que lo hacen. O aunque sea ya estás allí y ya compras algo. Si una tienda lo que no va a hacer es perder dinero por tu cara bonita.

Y lo último. Mucha gente piensa, pues me tenía que comprar tal, puse ya aprovecho. Error. No tenías que comprarte nada, te lo compras porque quieres/quieren y el resorte del día en el que hay que comprar por cojones ha saltado. Prueba a no comprarte esa mierda y ya veras como no pasa nada de nada.

Y no, si la cosa en cuestión valía 100 euros y está a un 30%, no estás ahorrando 30 euros. Estás gastando 70.

 

 

No compres en domingo, nunca.

Terminarán por abrir las tiendas todos los días a todas horas. Como Londres, que trabajar en una tienda es como vender tu alma al propietario y sacar ratitos de tu trabajo para poder ir arrastrándote por la vida. Turnos interminables que van cambiando cada semana casi arbitrariamente y ningún respeto por los días festivos y domingos.

Pronto lo veremos aquí, y ya tenemos muchas pinceladas. Esos que claman por la liberalización del horario comercial para que “podamos comprar cuando más nos plazca”.

El plan es redondo, una parte de la población trabaja tantas horas entres semana y tiene que hacer trayectos tan largos hasta su puesto de trabajo que apenas le queda tiempo para comprar el fin de semana. Solución, tener a la otra mitad de la población trabajando a parte de toda la semana también los findes para que todos podamos comprar y ser felices.

Me van a perdonar, pero ya bastante compramos como para necesitar ir al Zara… perdón, me expresé con incorrección, al puto Zara hasta el domingo. Los sábados por la mañana pase, los Sábados por la tarde ya mal, pero de verdad es necesario que abran el Corte Inglés un domingo… ¡Y hasta el Decathlon! Que imagen más bonita ese dependiente en domingo, puteado por haber tenido que madrugar y no poder haber disfrutado de su descanso, y con un cliente o dos…

Porque claro, el derecho a comprar es sagrado, y la gente tiene que poder comprar cuando quiera y cuando pueda. Y además al pequeño comercio le viene bien y además se ayuda a que los negocios prosperen en estos tiempos de crisis donde todos los pasamos tan mal… blablabla. Y además se les llena la boca con que no se puede prohibir el horario comercial etc…

¿Saben quien es el único beneficiado de que las tiendas abran los domingos? Los dueños de las grandes multinacionales, que pagan lo mismo al trabajador y le hacen ir en domingo. Al trabajador no le suelen pagar más y si le destrozan la vida familiar y su ocio. Además se aferran a la crisis, a la bajada de ventas, ponen más horas, bajan salarios… y sus beneficios siguen siendo brutales (claro que menos que antes de la crisis, que para ellos ya es malo). Y los pequeños comercio son barridos por la imposibilidad de luchar en esa liga de a todas horas.

Deberían poner una pegatina en los productos que compramos: Esta empresa tuvo unos beneficios de X millnoes de Euros en 2013. A pesar de ello cambió las condiciones laborales de su plantilla, haciéndoles trabajar más horas, por menos dinero y además con fines de semana y festivos.

¿Por qué quieren abrir los domingos? Para que necesitemos comprar todos los días, para no tener descanso, para que no sepamos disfrutar de la vida si no es gastando. Hay gente que los sábados y los domingos van a un centro comercial, aunque no tengan para gastar, por dar una vuelta, porque se está fresquito, para dejar a los críos por ahí. GILIPOLLAS. No soy nadie para decir como la gente tiene que invertir el tiempo de su ocio, pero hay palabras como parque, playa, monte, río, paseo, que vienen bastante bien para dejar de ser un borrego.

Si abres un bar ya sabes a lo que te enfrentas, porque tu ganas con el ocio de los demás. Pero hemos llegado a un punto en que si hay un puente, el sábado por la mañana y probablemente por la tarde te abran hasta el super. ¿De verdad no podemos estar 3 días sin comprar comida? ¿Es el fin del mundo? Conozco a gente que abren la tienda los sábados por la mañana, si hay un puente de viernes, sábado y domingo. Bien, tu amable comprador que necesitas esa cosa tan importante tan importante para echar a los macarrones, haces que la persona que trabaje el sábado por la mañana no pueda ir por ejemplo de vacaciones 4 días por esas 4 horas.

¿Cómo se soluciona esto? No comprando los domingos ni festivos. Si hasta la tienda de comida de mi barrio abre ya todos los días a todas horas, y no hablo de un chino, hablo de un Coviran. ¿Y la vida familiar de estas personas? Muy fácil, no tienen.

Si nadie compraría los domingos, no abrirían los domingos. Ni siquiera hace falta prohibir, hay que tener respeto como ciudadano. Como esa señora que entra justo a la hora de cerrar, que son 5 minutitos que se me olvido no se qué. Pues no.

Podemos luchar contra las grandes empresas con pequeños gestos, que a la postres son grandes gestos si los hacemos todos. Pero si nos creemos con derecho de poder comprar a todas horas a costa del tiempo de descanso de esos dependientes…

Los domingos deberían ser día de relax para la gente, un sólo día para no tener que estar comprando a todas horas, para disfrutar de la vida.  ¿Saben en que se diferencian los centros de Roma, de París, y de Madrid? En nada. Todos tienen  una calle principal con cientos de personas comprando en exactamente las mismas tiendas abiertas a todas horas. Y por ese camino vamos.

Uno menos

El problema aquí es que hay que elegir un bando, y tener claro donde se está. No andarse con rodeos, saber bien quien es tu enemigo, visualizarlo y hacerle frente. Y hasta donde yo sé, si un enemigo deja de ser enemigo, es una victoria, y habrá que alegrarse. Y nuestro señor banquero era mi enemigo, eso lo tengo bien claro. No creo que sea preciso repetir que la única violencia que existe no es la física, ni de lejos. No es que no sea la único, es que no es ni parcialmente la más dañina. Con decisiones en despachos se puede hacer el mal a una escala mucho mayor, más precisa y devastadora, más sutil si quieres. Pero violencia al fina y al cabo.

Un partisano le dijo a un amigo una vez que ahora lo tenemos más difícil, no sabemos quién es nuestro enemigo. Difuminado en consejos de administración, bajo acrónimos, empresas, mercados de valores, fondos de riesgo, patronales, poderes en la sombra etc. Lo suyo era más fácil, coger un fusil irse al monte y matar fascistas. Y es que andamos un poco perdidos.

Yo por mi parte lo tengo claro, y como hasta donde yo sé alegrarse de la muerte de alguien no es lo mismo que matarlo, y ademas, no es delito, yo brindé. Y que me detengan.

Llámalo odio, venganza, o simplemente maldad. Pero es así y negarlo sería engañarse. Quién siembra males no puede otra cosa más que recoger odios. Y el señor de la corbata roja hizo mucho los últimos años para ganarse las enemistades de todos nosotros, y por la misma parte, ganarse las amistades de todos los demás que están un peldaño por arriba. Por más que se maquille, por más que se le quiera dar la vuelta. Los hechos son meridianamente claros y quien no los quiera ver bastante tiene con ser un leal cachorrito que tiene que pensar lo que le dicen que piense y actuar con la misma humanidad y empatía que un posavasos.

 

P.D.: Un poco aparte de la idea anterior…  Por más que intenten remarcar que fue un gran ciudadano que creó miles de puestos de trabajos y que gracias a él España es un país mejor, decir que es una falacia estúpida repetida hasta la saciedad. Los puestos de trabajos creados por este tipo de gente son meros daños colaterales que ellos sufren para poder llegar hasta donde están. Prueba de ellos los despidos que está afrontando la banca estos últimos años aún contando con ingentes beneficios.

Digo más, una relación laboral es una relación bilateral, alguien te paga un salario por un trabajo que tu haces y que él no puede o no saber hacer. Es decir, es una relación de igual a igual, yo te hago un trabajo y tu me pagas un dinero por ese trabajo conforme a la ley. Incido en ello, el señor trajeado no se hubiese hecho rico sin esos miles de personas que trabajan duramente para él y que no dudó ni un segundo en echar en cuanto pudo. Como daños colaterales de estos magnates que somos los asalariados, en cuanto pueden nos quitan de en medio, sin miramientos. De hecho somos vistos como gastos superfluos e innecesarios que a la primera que pueden eliminan, y a las pruebas me remito. Así que menos cháchara.

El chorri-periodismo de elconfidencial y cómo se la cuelan a meneame

“Criar un hijo en España cuesta entre 5.000 y 25.000 euros: calcula cuánto te supondría” titula elconfidencial.com. Y se quedan tan anchos los tíos. Yo les propongo otro titulo: “Criar un hijo en España cuesta entre una cantidad que va de unos pocos euros hasta un pastizal” o “entre poco y muchísimo”.

Decir que cuesta entre 5000 euros y 25000 euros es no decir nada, ya el mismo titular da que pensar, y presagia que lo que vas a encontrar dentro va a ser periodismo de investigación del bueno. Y no defrauda.

Hay muchas estupideces en el artículo, pero de las más divertidas están en el primerísimo párrafo, que reza:

Pañales. Juguetes, para él y para los amigos que cumplen años. Libros de texto. Mochila. Ropa. Calzado. Cuaderno. Comedor escolar. Cursos de música. Deporte y ropa para hacer deporte. Vacunas. Cuando crezca: ordenador, consola, bici (¿moto?), móvil. Además de colegio y sanidad.

Lo que más me gusta es lo de Cuaderno. Un gasto que podrá hacer que la economía familiar se vea gravemente perjudicada. Aunque también se lleva la palma lo de ¿moto?. Claro y si pones: Ferrari, vacaciones en Cancún y caviar para merendar pues nos vamos de 5000 a 50000000 euros. Pero la cosa no decae, se pone mucho mejor.

Entre otros muchos disparates como:

España destina de media siete de cada diez euros de su sueldo a criar a su hijo. El 65% del salario si es hombre, el 81% si es mujer.

Lo cual obviamente es mentira, como todo el artículo, por esa regla de tres, muy poca gente tendría siquiera un hijo, ni digamos dos.

Pero lo que más me ha gustado viene ahora: (La región de residencia determina dónde criar un hijo supone un mayor esfuerzo)

Resulta que en Madrid criar a un hijo de cuesta un 19% del sueldo, y en Cantabria 146%. !!! &·$%&·&!!! Lo cual es una pena, porque la maternidad del hospital de Santander debe estar entre muy llena y muy vacía (siguiendo con la tónica del artículo). Es que tiene tan poco sentido que no resiste ni el más mínimo análisis realizado por un niño de 7 años.

El caso que mirando por encima el estudio las gilipolleces continúan:

Crece la oferta de productos de lujo o de gama alta para los niños y jóvenes: desde grandes firmas de moda, hasta los complementos electrónicos más sofisticados. Así, el gasto en ropa varía en horquillas muy amplias que van entre los 600 y los 1.400 euros (de 3 a 12 años), entre los 760 y los 1.500 (de 12 a 15 años) y los 895 y los 1.600 euros (15 a 18 años)

Y es que no se puede decir “cuanto cuesta criar a un hijo” y mentar “productos de lujo” en el mismo artículo. Pero vamos, 1400 euros de ropa al año para un niño de 3 a 12 años me parece un poco estúpido. O lo han escrito desde Zarzuela…

Esta tampoco tiene desperdicio, mejor ni la comento:

Se consolida, y crece, el consumismo de los adolescentes y jóvenes en partidas como higiene (comparten menos los productos de consumo familiar, prefiriendo sus propios cosméticos), ropa y calzado y nuevas tecnologías (que un joven de dieciséis años tenga móvil, puede suponer un coste en “recargas” de hasta 720 euros al año).

Lo peor del artículo no es que sea una mierda integral de arriba abajo. Lo peor es que ha salido en portada de meneame sin un solo voto negativo, lo cual es bastante preocupante. Que los lectores de elconfidencial se traguen esto pues mal pero pase, ya que están acostumbraos a un periodismo de titulares sensacionalistas que rozan la burda mentira. Pero que en meneame la mayoría de la gente haya entrado al trapo sin ni siquiera una sola voz discordante… Pues preocupa un poquito más.

Otra cosa importante, artículos como este son contraproducentes, porque como todos sabes está muy caro criar niños y con los sueldos de la mayoría de la gente ahora se pone bastante cuesta arriba, y esto puede ser una de las causas principales de los pocos nacimientos que hay en España (junto con otras, obviamente). Y un artículo de este estilo que no se ciñe a la realidad ni de lejos no hace más que enturbiar un debate que debería ser más que serio.

Y para acabar, lo que más molesta. Siempre que salen estudios de este tipo hacen notar que puedes elegir entre sanidad pública y privada, y también educación. Siempre siempre siempre que tratan este tema en un telediario meten en grande “es que el colegio y la sanidad son muy muy caros y blablbalba” o sale el periodista diciendo “los pañales, la comida o el colegio pueden ser gastos muy grandes para las familias etc. etc.” Y no, por ahí no pasa la cosa. Tenemos una sanidad y una educación pública al menos por ahora buenos o muy buenos, así que en los gastos de “criar un hijo” eso, por ahora repito, no entra.

Y meterlo en los estudios es faltar a la realidad, ya que para criar a un hijo no hace falta gastarse dinero en sanidad y educación privada, y de hecho la mayoría de la gente no lo hace. Y con ello quieren hacer ver que “puedes aspirar a más” que a la pública o que eres un “rata” y te gastas poco dinero en tus hijos.

 

Por qué el gobierno debería apoyar a Blablacar

Lo primero, que cada personita por mucho dinero que tenga vaya en su propio coche de 1500kg por el medio de una ciudad es algo del pasado, o al menos debería ser. Es algo que no es ni sostenible ni ecológico ni respetuoso ni nada de nada y es algo que antes o más tarde tiene que acabar.

Lo segundo, que una responsabilidad que debería recaer sobre un gobierno, esta es, dar un servicio a los ciudadanos para reducir la huella ecológica de los humanos, para convertir el país en un país más limpio y mejor, para que sus ciudadanos ahorren dinero y en definitiva para mejora la vida de todos. Sin contar la reducción de la dependencia energética que tenemos con terceros países con dudosos sistemas de gobierno cuando no directamente países en guerra.

Blablacar no debería ser una empresa privada (otra cosa es que hayan visto un hueco y se hayan aprovechado para hacer dinero lo cual es perfecto), debería haber sido una iniciativa ciudadana o gubernamental para dar un servicio a los ciudadanos, y mejorar todo lo anteriormente descrito.

El problema es muy sencillo. ¿Cuantos coches van del punto A al punto B todos los días? ¿Cuál es la ocupación de esos coches? ¿Cómo es el deficiente transporte público? Vas uniendo y tienes muchas y bonitas soluciones. Cómo ya hablé en otro post la media de ocupación de los coches ronda el 1.25 personas por coche, lo cual es una barbaridad ecológica.

El capitalismo se basa en la desconfianza. En al desconfianza hacia el prójimo. Aunque también por desgracia en la desconfianza hacia nosotros mismos, pero ese es otro tema. La desconfianza de que no nos podemos meter en el coche de otra persona porque violan a la gente y matan a la gente y el mundo es un lugar deprimente lleno de maldad porque te lo dice el telediario y quédate en casa viendo la tele no te vaya a matar el vivir.

El coche pasó de ser un instrumento muy útil a un instrumento que nos da caché, que nos hace ser quien somos. No tener un coche es ser un pringado, y cuanto más grande lo tienes y más caro menos pringado eres. ¿Por qué iba a ir yo en el coche de otro si puedo ir en el mío, calentito y con la música que yo quiero? Salir a la hora que yo quiero y llegar a donde quiero cuando yo quiero.

Miles de coches vacíos + un sistema de transporte público más que deficiente (como todo el mundo tiene coche… pues no hace falta) dan como resultado Blablacar. Miles de Euros ahorrados, miles de litros de combustible no comprados para enriquecer a jeques y dictadores, miles de kilogramos de humos nocivos para la salud y para el planeta simplemente reducidos con UNA WEB y con un poquito de confianza. Es tan asombroso que da que pensar. Por eso Blablacar debería ser una web sin ánimo de lucro financiada por la Unión Europea y publicitada por todos los medios posibles.

¡Pero claro, a ver con quién te metes en el coche! ¿Y que pasa si tienes un accidente? ¿Y si te roban te matan te violan y te roban después de muerto y tiran tu cuerpo a una cuneta?

Lo primero, violaciones y robos ocurren a diario, son inevitables (al menos en lo que respecta a este post). Si nos ponemos así no salgas a la calle. Después, habría que ser cortito, porque hasta el más retrasado de los ladrones asesinos y violadores, cuando hacen sus actos de maldad lo que quieren es no ser pillados. Repito, habría que ser corito para coger a alguien con blablacar y llevarlo a un descampado, cuando esa web tiene tus datos tu nombre y tu todo, cuando la persona que llevas en el coche sabe prácticamente quien eres. Cuando hay referencias que deja otra gente sobre ti para saber si el viaje ha sido agradable.

¿Qué puede pasar algo malo? Sin duda. ¿Qué pasará? No lo sé, pero si no hacemos nada para seguir adelante por el miedo al final nunca haremos nada y nunca nada cambiará.

Todos los problemas se pueden limar, arreglar o corregir. Lo que no se puede es luchar contra un no de base, contra miles de millones de Euros que mueven la industria de la contaminación y que se resisten a dejar de ganar. Pero tranquilos que la cosa cambiará. Y tanto que cambiará.

La gilipollez del Euro al día

Entre las gilipolleces más estúpidas s e insultantes del primer mundo, sin duda me quedo con la chorrada del, es que los pobres negritos viven con menos de un Euro al día. Es tan estúpido que después de esa frase hecha y manida no queda otra que decir, pues sí, que pena, y seguir con nuestra vida, no vaya a ser que hayamos perdido el wifi y se nos tuerza el día. Porque en realidad no da para más, no da para una reflexión, no da ni siquiera para sentirse más, ni mucho menos para poner el problema en perspectiva.

Está tan repetida que ni siquiera nos da por pensar que significa. Además, tiene un error de bulto, es una traducción que se inventó algún americano de que los pobres negritos viven con un euro al día, pensando que con eso íbamos a visualizar cuan pobres son. Supongo que en Japón diran, oh que pena, viven con menos de un yen al día. Es estúpido porque no dice nada, y porque un euro no es lo mismo, ni mucho menos aquí que en somalia o en Marruecos. Como mucho nos viene bien para cuando vamos de vacaciones decir, ojojojo que barato era todo, con 10 euros eras el rey del mundo, mientras pasas por la calle de al lado de la miseria, sin mancharte mucho tu culo blanco, como si fuera un parque de atracciones.

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Aprendiendo a odiar los coches

Una de las cosas que más me sorprende de las ciudades es la tolerancia que tenemos hacia los coches. Me recuerda a la tolerancia que tenemos hacia la corrupción, simplemente por el hecho de que en un día futuro nosotros vamos a tener la oportunidad de robar como ellos. Con los coches igual, aguantamos todos los contras que tienen los coches por el simple hecho de que otro día nosotros vamos a ir en coche, y entonces se nos olvida todo.

Las ciudades se han convertido en un centro de pestilencia, ruido y mal vivir gracias a esos aparatos que tanto denotan evolución y estatus social. La calle es de por y para los coches, y todo lo demás sobra, y nos da igual. Sólo hay que ver el centro de una ciudad del tercer mundo o de los llamados países emergentes, un caos de ruido, suciedad y tráfico que hacen impracticable la vida. Después te vas a Suiza o Noruega y los centros de las ciudades están reservados para la vida de los peatones. Es más, cuanto menos civilizado está el país, más rápido va la gente por las ciudad y menos respetan, por ejemplo, los pasos de peatones.

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