Esta semana se ha celebrado el premio de a ver quien podía decir el mayor número de tonterías en el menor tiempo posible, que ya se sabe, en los medios, el tiempo es oro, el espacio mirra, y ser conciso y directo, aunque sea equivocadamente, siempre se agradece. Por lo menos a mi, si me van a decir una chorrada, que sea rapidito.
Y es que nos gusta mucho hablar en caliente. Que hay un asesinato desagradable, pena de muerte. Que pasa cualquier cosa mínimamente violenta que se podía haber evitado, a prohibir toca. Que pasa algo en un determinado colectivo, prohibámoslo. Que alguien de una raza… etc. Y siempre igual. Siempre se usan hechos así, aislados y sin aparente relación con la realidad, para hacer teorías de lo que piensa cada uno, de lo que quiere hacer que pensemos, para llevar la ralla a la derecha, a la izquierda, o a donde sea, para echar las culpas a los unos y a los otros, y a todos.
Y lo de este finde viene ni que al dedo. Es como si hubiesen juntado todos los mejores sucesos de los últimos meses, y a despotricar contra todo. Si la violencia es un tema que da bien para los corrillos de entendidos en cualquier programa, si el estado de derecho y el respeto a la autoridad siempre genera debate, la delincuencia juvenil hace excitarse a muchos periodistas, y el tema de las drogas, y sobre todo el botellón, siempre da para echar la culpa a profesores y gobernadores.
Pero si juntamos todos, ponemos en un titular, violencia, adolescentes, y botellón, más de uno flipa. Y si sabemos conjugar bien la oración, y nos sale algo del estilo: “Adolescentes borrachos utilizan la violencia indiscriminada contra los agente de la autoridad”. Todo esto a doble pagina y además, puntualizo, además, con imágenes y vídeos de lo sucedido en formato panóramico y dolby surround, entonces tenemos el tema del año.
Y ya con un poco de suerte añadimos que todo esto sucede en una de las ciudades con más renta por persona… no tiene precio.
La verdad que no se muy bien por donde empezar, porque he oído tantas barbaridades, y juntadas unas cosas con otras sin venir a cuento, que me siento imbécil por todos los lados.
Diré simplemente, que nadie que tiene cuarenta años, puede hablar como un joven. No. Que no. No sabes lo que hace tu hijo. Ni lo que hago yo. Ni sabes por que, ni te molestes.
Me molesta realmente todos los periodistas que han salido diciendo que los jóvenes vamos al botellón porque no tenemos valores, y somos unos delincuentes que ni estudiamos ni hacemos nada por nadie, egocéntricos malcriados hedonistas y borrachos. Que nos juntamos en las plazas y en los parques a ver quien se emborracha primero y quien cae al suelo antes. Somos jóvenes, pero por favor, separenme de los gilipollas. No por tener una edad comparto el anormalismo de un desgraciado.
Seguido de esto dice que el también fue joven, pero que tenía unos valores y unas reglas. Yo, tengo unos valores y unas reglas, y salgo hasta las seis de la mañana, y bebo. A veces poco, a veces mucho, como me da. También dicen que cuando ellos eran jóvenes, iban a los bares, que es lo que deberíamos hacer nosotros, y si las copas son caras, pues bebemos menos.
A ver. Yo no se como harán botellón sus hijos. Pero los botellones que yo veo, no son ninguna competición salvaje a ver quien muere antes por intoxicación etilica como los medios quieren hacer bien. Se va a un parque, con unas cervezas, y unas botellas, se esta unas horas hablando tranquilamente, haciendo el tonto, riéndose y esas cosas. Que si, que siempre a alguien se le va la mano, se pasa, y empieza a hacer el tonto. Que sí, que después se queda todo sucio. Que sí, que a veces hay peleas. Todo cosas que nunca ocurren en las zonas de pubs, nunca hay peleas, y no se ensucia nada, apenas.
Si se hace el botellón, es por que: primero, una copa cinco euros debería ser delito. Una cerveza tres y medio debería estar penado en las sagradas escrituras. Solo por eso el botellón estaría casi justificado, y eso sin juntar que en muchos bares las copas son realmente malas. Ya sea porque quieras ir a emborracharte o por lo que sea. Pero es que además, hay una parte social que parece no entenderse bien. En los bares suele hacer calor, hay mucho humo, y por lo general, mantener una conversación es algo complicado. Es decir, se entra a beber, a sudar, y a bailar, y si engañas a alguna borracha pues mejor que mejor. Se sale sobre las once de la noche, y se puede volver a casa a las cuatro, cinco, o seis. Aguantar cinco o seis horas en un pub metido… como que no. En el botellón ese, donde los jóvenes delinquen y se drogan, estas tranquilo, bebiendo, hablando, sin gastarte la vida en copas, en buen ambiente, con tus amigos, sin malos rollos de chulitos de bar, de porteros igual de fibrados que de violentos, etc.
El botellón está ahí. Se puede prohibir y penalizar, como ya se hace, cosa que en mi opinión o sirve de mucho, ya que iremos a otro lado y si insisten, correremos de la policía si no queda otra. Después, si se habilitan zonas (idea por cierto cojonuda, si no puedes prohibir algo, haz que sea lo menos molesto y lo más limpio posible) dicen se promueve el alcohol. Qué mejor que un sitio, alejado, con sus baños, su policía, su ambulancia si es necesario, y su equipo de limpieza para después de la fiesta… Si es que el botellón se va a hacer de todas las maneras. Pero bueno…
Con esto, creo, que más o menos, toda persona mayor de treinta años, pueda entender, aunque le cueste esfuerzo, porque los jóvenes hacemos botellón. Ni somos drogadictos, ni borrachos, ni nuestros padres quieren que nos vallamos de casa para dejarlos tranquilos. Que estro es otra que se ha repetido bastante. “La culpa la tiene los padres que con tal de que los hijos les dejen de molestar un rato, los sueltan donde sea, allí, al botellón, para que se emborrachen y molesten a otros y no a ellos.”
Pero a ver. ¿Tienes hijos?. ¿Hay alguien que sufra más que los padres cuando sus hijos, bien menores o mayores de edad, se van de fiesta y vuelven a las tantas de la mañana? No habrá habido en España pocas noches en vela de padres por esta razón, para que venga el tertuliano de turno a tocar la moral.
Hasta aquí el asunto del porque, claro, bajo mi punto de vista, se hacen los botellones, y de que los que lo hacemos somos jóvenes. Normales, y de todo tipo. Delincuentes y drogadictos, estudiantes, religiosos, y por lo general, todos los jóvenes. Hasta los que no beben van, si. Pero siempre, siempre, y siempre, y digo siempre saldrá el articulo de opinión en tal periódico diciendo que hay otro tipo de jóvenes, que no malgastan su vida entre litronas y tabaco, y que estudian, y obedecen a sus padres, y lo que más me gusta, cuando dicen que hay jóvenes que hacen voluntariado, en vez de alcoholizarse. Y digo yo… que (taco aleatorio más o menos violento, cojones viene bien o en su defecto hostias) tendrá que ver una cosa con la otra. No lo entiendo. Ya ni hablemos de los comentarios esos de que ahora los jóvenes ni estudian ni trabajan. Yo no sé que se piensan, pero hoy en día, el que no quiere estudiar, a los dieciséis años a trabajar. Que sí, que igual somos más vagos etc. Pero una cosa es ya pasarse y poner a todo el mundo entre dieciséis y veinticinco años de vagos y maleantes para arriba.
Ahora, ya sé que en la vida de una persona, llega una edad, un día, que se pasa de ser joven a adulto, a no entender nada de nada, y a intentar imponer lo que uno cree. Pasa siempre, a cualquier generación le preguntes dirá, que la que vino después, un descalabro. Aunque un poco de razón, pueden llevar, en ese de: “yo, cuando era joven, y el profesor me daba una hostia, y llegaba a casa con la cara roja, me veía mi padre, y en vez de preguntarme, me arreaba otra, y me decía, algo habrás hecho.” Ahora, más en mi generación sería, yo, cuando era joven, me castigaba el profesor, y cuando llegaba a casa, mi padre me volvía a castigar, y me decía, algo habrás hecho. Ahora ya se sabe, va el padre y le da dos hostias al profesor porque su hijo es un santo. Esto siempre suena un poco exagerado, y si bien siempre salen casos extraños, hay padres y padres. Y tontos hay en todos los lados.
Podría insistir más en lo de los valores perdidos de la juventud, pero es un tema tan manido y tan falso que ya vale…
Para terminar, o mejor dicho para continuar, está el tema de la violencia de los jóvenes contra la policía. He oído de todo, desde que fue algo organizado (sin comentarios) hasta que hay similitudes con la kale borroka. No quiero meterme por aquí porque no merece ni la pena. Es que violentos y estúpidos los hay en cada rincón, y si se juntan, y se alcoholizan, pues ya está liada. Mil idiotas juntos pueden hacerse oír mucho. Pero reducir eso a que todos los jóvenes somos unos violentos sin valores me parece algo de una persona bastante bastante básica en cuanto a razonamientos. Pues los hay.
Y lo mejorcito de todo. Los pijos de pozuelo. Que noticia. Esta si que me gusta “los violentos ya no son jóvenes marginales, ahora los niños bien son violentos porque lo tienen todo y se aburren”. Esta es de las de imprimir y encuadrar. ¿Cuantos altercados violentos han visto los que subrayan esas palabras? ¿Y cuantos de gente marginal, de pijos, de gente normal, de estudiantes, de trabajadores, de vagos, de ricos, de pobres? El caso es categorizarnos como sea, o como puedan. Los pijos son igual de violentos de que los marginales, o más, o menos, igual que los rojos, que los de derechas y que todos. Los violentos solo son violentos, solo eso. Es que no tiene sentido… Pozuelo, ochenta mil habitantes. ¿Ochenta mil ricos? Venga por favor, dejémonos de tonterías y de hablar por hablar. Allí se monto gorda porque cuatro energúmenos tenían ganas de liarla.Y la liaron. Fin del cuento.
Siempre unos pocos hacen mucho ruido… y los que solo quieren oír ese ruido, no merecen ser oídos.