Come mierda

por mariofz el 28 Mayo, 2009 en Sociedad

Pocas veces he entrado a un burguer o similar. Esas frases como, ¡ey tío!, ¿dónde cenamos?, acaban siempre en un “restaurante” de comida rápida, con una hamburguesa todo grasienta, unas patatas, que se parecen a las patatas como lo que llevan las aceitunas rellenas de anchoa a la anchoa, un refresco extra gigante ya aguado de por si y con abundante hielo, para que no sepas si estas bebiendo coca cola u orina del tío Sam.

Prefiero comer lentejas directamente del retrete del baño de un yonki.

No pienso volver.

En ocasiones, paso enfrente de un McDonald’s, a las seis o siete de la tarde, entre semana. Iba a decir llenito, pero no, casi lleno. Que mejor merienda nutritiva para un niño que un “trozo de carne” con bien de ketchup. Entonces es cuando me echo al suelo a llorar.

A mi nunca me hizo falta, que un puto payaso, que por cierto, da más miedo que el payaso de it, me dijese lo que tengo que comer. Y menos, nunca necesité que me regalasen un muñeco de la peli de moda para comerme el bocadillo que me hacía mi madre. Supongo que es más fácil decir, venga niños, al McDonald’s. Dejarlos en el mini-parque ese para que se peguen y se escupan, mientras, cigarro en boca, despotrican del mundo, de la puta de la vecina, de la mierda de hipoteca que les ahoga, y de que a su marido le gusta más el fútbol y follarse a jovencitas, que aguantarlas a ellas y a sus hijos.

Y mientras, el niño, todo gordo. El sobrepeso es una enfermedad, pero mental, y de las madres y padres. Y se educa, como todo.

Tampoco he necesitado nunca que mi carnicero saliese por la tele, diciendo que su carne esta elaborada por no sé quien, y mi panadero nunca me ha tenido que justificar que su harina no lleva trigo transgénico del barato. Nunca se han tenido que lavar la cara, porque cuando un alimento es malo, se ve. No me tiene que venir la asociación de nosequé de ningún lado, para decirme que esas hamburguesas que son todos los restos de la carne que nadie quiere, es de una calidad excelente, casi solomillo, claro.

Tampoco he tenido que echarle ketchup a los filetes que como normalmente para tapar su sabor. ¿Han probado a extraer lo que viene siendo el trozo de carne de esas hamburguesas, y probarlo solo?

Solo me hace falta entrar a un “restaurante” de este tipo y mirar un poco a mi alrededor. Igual que cuando entro a una discoteca, no tienen que poner un cartel insistiendo que en su establecimiento no se consume droga, se ve, es inútil, no te esfuerces. Entrar y observar. Me podría hacer un bocadillo de grasa rascando de las paredes y de la frente del encargado.

O ver por qué comemos en cadenas que vienen de, bingo, EE.UU, tachan! El país con más obesos del mundo.

Sentarse a comer siempre ha sido algo más, que llevarse cualquier pedazo de mierda a la boca mientras caminas entre gente para llegar al trabajo. Como el café, en vaso de plástico. Solo le falta la pajita ya para ir al tipo y decirle, perdón, pero eres tonto.

Tiene que ser triste no poder parar minuto y medio, tranquilamente, untar la magdalena en el café, y ya, si eso, ir al curro, a cagarte en lo triste que es tu vida y el asco que da el jefe.

Ya me da igual que la comida sea de pésima calidad, más perjudicial que la droga y grasienta, es el apelativo “fast food” y toda la cultura (de mierda) que conlleva.

Yo por mi parte, prefiero pagar 10 euros y comer cualquier cosa hecha en la tasca más inmunda y oscura mientras el cocinero se mete el dedo en la nariz después de rascarse los huevos, para acto seguido probar que tal esta de sal el cocido, que, tan ricamente, me voy a comer.

Creo que es un fallo de concepto, o igual es que soy un sibarita, y mis papilas gustativas son muy esplendidas ellas y no quieren comer basura refrita en aceite de hace tres meses y medio. Incluso a veces soy tan raro, que quiero diferenciar si estoy comiendo ternera, pollo, o cerdo.

Comer sano no es tan difícil. Además, el concepto de que estos sitios son más baratos y rápidos, me cuesta creerlo. En cualquier bareto te sirven unos bocadillos de lomo por cuatro pavos, que tumbarían a cualquier camionero.

Tampoco entraré en como pagan/tratan a los empleados. Precariedad laboral es una palabra optimista.

Ni tampoco en la extraña paradoja que se presenta en mi cabeza, entre la cultura del fast food, y la cultura del culto al cuerpo, de la importancia de la extrema belleza. Cosas incompatibles, desde mi punto de vista, pero que cuajan tan bien por separado. Podemos gastarnos el dinero engordando como cerdas y a la salida del restaurante pasar por el centro de dietética, para que nos den algo para nuestro sobrepeso de origen incierto.

Una vez comí en un burguer, y algunas otras he probado la “comida” por curiosidad, a ver si me equivocaba, y realmente sabía rico. Mucha gente aún se sorprende de que no me guste comer ahí, incluso me han llegado a preguntar si es por creencias religiosas.

Y siempre contesto, que es por no sentirme gilipollas, cuestión de orgullo, quizás. Para mí, comer en un sitio de estos, significa algo más que cenar rápido y barato.

Mientras tanto, comed mierda.

“Yo con el asunto del papeo,
ahora me doy cuenta
porque somos tan feos.
Que tenga buena cara
es lo que importa
Anuncio con maciza y asunto terminao.

Este es un producto natural,
colorante autorizado, azúcar refinado.
Ésto está envasado al vacío,
y tiene la fecha de caducidad.
Ya lo ves. Ya lo ves.
Controlamos tu seguridad
Si la espichas y te enterramos
enterrador con guantes higienizados.

Ya lo ves. Ya lo ves.
Controlamos tu seguridad.
Si la espichas te enterarás de las ventajas
del control de sanidad.
Come mierda vitaminada.
Come mierda concentrada.
Come mierda deliciosa.
Come mierda y pagala.
Ya lo ves. Ya lo ves.
Controlamos tu seguridad.
Come mierda con proteínas,
es el papeo del futuro.
Come mierda.”

Canción de La Polla, “Come mierda”

Matando muertos

por mariofz el 26 Mayo, 2009 en Reflexiones

 

Siempre nos molesta lo mal que esta el mundo, lo injusto que es, la mala suerte que tenemos, y en vez de hacer nada, nos ponemos el disfraz, y tiramos hacia adelante, sin saber a donde ir.

Impecables, limpios, triunfadores. Pero muertos.

Todos iguales, muertos, con la mirada perdida, muertos, atados y muertos. No somos hormigas dirigidas por ningún sistema, somos cadáveres, yendo por ningún lugar, vagando hacia ninguna parte.

Con la cabeza llena… y vacía.

- ¿A dónde miran? ¿A dónde van?
- A ningún lugar, como todos.
- ¿Y por qué no hacen nada?
- Porque da igual, solo esperan. No los pueden matar, ya están muertos.

 

El dibujo es de vhm-alex y se titula We Live No More.

Podría escribir cientos de lineas de lo que veo en él y lo que me hace sentir y pensar.

Pero, ¿con qué texto acompañarías tú a la foto? Ponlo en los comentarios.

Votar por votar

por mariofz el 25 Mayo, 2009 en Actualidad

Veo a los políticos lejanos, en sus propias luchas allí arriba.

Me molesta tener que votar a un partido u otro, a una ideología u otra. En definitiva, no poder votar a unas ideas para mejorar las cosas, y seguir atrapados en la cuneta.

No quiero votar a los unos, o a los otros, o dejar de votar a un tercero para que salga un primero y hundir a un cuarto. No quiero que la gente vote sin saber a quien vota. La política es aburrida, nos la pintan aburrida para desentendernos y votar por ideología. Pocas cosas concretas, muchos mensajes bonitos, de unidad y hermandad, y al final, los mismos discursos de unos y de otros, las mismas pausas buscando aprobación, y la misma sonrisa de, aquí estoy yo, como molo, y el de enfrente es un gilipollas.

Y mientras uno piensa todo esto, cada uno barriendo para su casa.

Que uno roba, si es del otro partido, es un cabrón, deberían darle de fuego y pellizcarle los genitales, si es de mi partido, no habrá sido para tanto, sois unos exagerados, han sido dos pesetas y media, son presuntos los cargos. De donde yo vengo, a los ladrones se les ha llamado siempre ladrones, vinieran de donde viniesen.

Puedo votar rojo, azul, verde o morado, pero poco va a cambiar, excepto que unos puestos los ocuparan unos que dicen unas cosas, u otros que dicen las contrarias, y que al final hacen lo mismo, poco o nada. La diferencia es que la foto sale un poco más para allí, o un poco más para allá.

Cambiaría mi voto por no tener que aguantar a los mismos de siempre diciendo los mismos disparates durante otros cuatro años, pero entonces tendría que aguantar a los otros diciendo la mismas palabras, igual de bonitas e igual de vacías, con los mismos aplausos caducos e intolerantes de fondo, con las mismas felicitaciones y abrazos plastificados.

Al final, terminare asqueándome como todas las noches, y apagando el telediario, mientras me dirijo a mi habitación envuelto en juramentos y odio.

Ya me da igual que mientan, roben, trafiquen con  influencias o sugus de colores, estafen, manipulen, y en definitiva, que me jodan de las más diversas y pintorescas maneras. Lo he aceptado. Lo que no me gusta que se rían de mí. Que me jodan, bien, pero que lo hagan con una sonrisa en la cara, que, por lo menos, parezca que tienen conciencia.

No tengo que aguantar los mismos despropósitos, ni darles ningún tipo de credibilidad, cuando se aferran más a las ideas, al grupo, al partido, que a la verdad y las soluciones. Para ver como día tras día, se enfrentan unos y otros en, una y otra vez, las mismas discusiones sin fondo, culpándose mutuamente, e intentando que alguien les asienta desde la grada. Alimentando como siempre el mismo odio hacia el contrario, haciendo ver quien es el bueno y el malo.

Las opciones son nulas, tú o tú, y cuando las opciones son nulas, la libertad no existe, y ejercer mi derecho libre de voto cuando es mentira, no gracias.

Así que, a lo que a mi respecta como ciudadano libre que cumple sus deberes voy a ejercer mi derecho al voto. Y por mi parte, y bien despacito, se lo pueden meter por el culo, los unos, los otros, y los de más allá.

Que igual no es solución, que igual no vale para nada, que igual no es lo correcto, que igual es lo que quieren, pero, no se van a felicitar con mi voto por la alta participación. No voy a apoyar algo en lo que no creo. Y además, si algún día la participación fuera tan escasa que daría hasta pena, igual se plantearía que hay un problema de verdad ¿no?.

Firmado: un ciudadano hasta los cojones descontento.

Postdata: Todo esto si fuese aquí. Además, siendo Europa, ¿A quién le importa?

Gracias por no atropellarme

por mariofz el 2 Mayo, 2009 en Crítica, Sociedad

Tengo una costumbre. Una mala costumbre. Y es que creo que los pasos de peatones son para que pasemos, nosotros, las personas. Los que vamos andando, vaya. Es lo primero que te enseñan, paso de peatones, pase usted. A no ser que haya un semáforo, que entonces este vale más. Rojo malo, verde bueno.

El caso es que hay pasos de peatones sin semáforo. Muchos. En los que, yo, en un gesto de desprecio a la muerte, decido pasar. Antes miraba a la cara al conductor. Eso no vale. Te ven, y siguen. Supongo que pensaran algo así: quiere pasar, pero tampoco es tonto y no quiere morir atropellado, y como me ve, pues ale, que frenar es incómodo, y gasto gasolina, que espere. Y si llueve, que espere, y se moje, y se joda.

O tienes el día de suerte, o hay alguna buena persona que se apiada de ti, o no pasas. Sencillamente, no pasas. O te metes en la carretera confiando tu vida al azar, o no pasas. ¿A que saben de lo que hablo, queridos peatones? ¿A que saben de que hablo, queridos conductores?

¿Y porque digo esto? Porque soy un listillo, o eso deben pensar algunos, y por ello, algún día voy a escribir un post desde el hospital.

Porque sí, porque no quiero esperar, y porque voy a pasar, que para eso están. Tampoco soy gilipollas, y calculo la distancia/velocidad (más o menos…) para no provocar accidentes. Hago, como si no miro mucho, y me meto en la calzada. Si veo que frenan, sigo, si no, no me queda otra que irme para atrás, y chillar un sonoro y elegante, ¡hijo de la gran puta! A la vez que agito mi mano con el dedo anular por encima de los otros cuatro, en señal de duelo, para corroborar mis palabras.

Hay dos posibilidades, que algún día me atropellen, o que, como bien, no me atropellen, pero me partan la cara. O que me partan la cara, y después me atropellen. Porque si me atropellan y después me parten la cara… ya sería excesivo.

¿Y a que viene todo esto? Pues porque algún susto ya he tenido. Pero sobre todo, porque el otro día me paso algo extraño. Iba yo a cruzar por mi paso de peatones favorito. Es un paso de peatones de estos tan bonitos, bien pintados, en una carretera llenita siempre de coches. Es un paso de peatones doble. Primero cruzas dos carriles, paras en un metro de tierra de nadie, y después tienes que pedir a los que vienen en sentido contrario a toda hostia por los otros dos carriles que por favor, te dejen pasar, si no les importa. Le tengo cariño, que le voy a hacer. El tema es que estando yo ya en medio del primer carril, aproximándome al segundo, y viendo que el coche que venía iba no muy rápido, me comente a mi mismo: parará, no va a coger y va ensuciar todo el suelo con mis vísceras. Policía, ambulancias, mi madre llorando, mi padre diciendo, ya era hora…

Parará. Inútil. Parará. No paró.

Si por lo menos va rápido, te das cuenta, y no pasas. Haces lo de cagarte en su existencia, que quieras que no, reconforta. Pero iba despacio, lo suficientemente rápido para, yo, morir varias veces, pero no tan rápido como para pensar que iba a seguir sin pestañear. Esos son los peores.

Pero esto no tendría mucho sentido si acabaría aquí la historia. Lo peor es que, no se dio cuenta. Estará en su casa pensando que no hizo nada mal. Si, era mujer, pero eso da igual, podía haber sido un hombre… No porque no me viese, sino porque iba, mirando al espejo, pintándose los labios. Por increíble que parezca.

Rojo carmín. Rojo pasión, quizás.

Os podéis imaginar mi cara de asombro. Ni le insulté. Cuando realmente me di cuenta de lo que había presenciado, solo pensé una cosa, a parte de que como vaya a trabajar todos los días a la misma hora, y sin tiempo de maquillarse en casa, por probabilidad, algún día se me lleva. Pensé, egoístamente, no sé, que por mi, se podría matar. Pero ella sola. Si, soy un hijo de puta, que pensará su familia, sus amigos, etc. Pues para mi, visto lo visto, y que no hay remedio, toda esta gente, que como ella, juegan con la vida de los demás, prefiero que se maten ellos solos, antes de que se nos lleven por delante a los demás. Llamadme cabrón, pero yo no soy el que juega a ver quien se mata antes.

Así es. Y así lo pienso.

P.D.: obviamente, no me refiero a todos los que no paran en los pasos de peatones, me refiero a la gente que realiza actos tan descerebrados como este, como el de ir a velocidades estúpidas, y en general, saltarse los más claros pasos para evitar accidentes. Si van buscando la muerte, vale, pero que a me inviten a su macabra fiesta.

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