La crisis, esa comedia barata
Es curioso como cuando las cosas van bien nadie se preocupa, aunque en el fondo saben todos que si sigues tirando del hilo la cuerda se rompe. Es algo parecido a cuando estas en la cama acostado, sabes que te tienes que levantar, sabes que si estas un cinco minutos más en la cama tendrás que desayunar poco y rápido, sabes que si estas otros cinco minutos apenas desayunaras, y además no te dará tiempo a ducharte por lo que iras medio dormido, y si estas cinco minutos más, sabes que llegaras tarde y tendrás que ir corriendo. Pero te da igual, estas tan a gusto en la cama, que aunque sabes que cuanto más estés peor te va a ir, sigues. Pues imagínate que si en vez de llegar tu tarde, va a llegar otra persona, puedes estarte en la cama años hasta que vienen y te bajan de la cama a hostias, nunca mejor dicho.
El caso que esta gentuza ha estado mucho tiempo tirada en la cama viviendo del cuento, y lo peor es que les llevábamos el desayuno, y les untábamos las tostadas con mermelada. Lo malo es que si estas tumbado, es más fácil que se te caiga la tostada, y por ahí dicen que siempre cae por el lado de la mermelada, y pone todo el suelo perdido. Y después la gente se resbala…
Unos se caen, otros simplemente se rompen un tobillo y se levantan magullados, pero los peores son los que al ver que se van a caer, se sujetan en los demás (bancos por ejemplo…) para no caerse tan fuerte. El caso que el suelo esta tan resbaladizo, que por mucho que se sujeten, al final van al suelo, y lo malo no es que vayan ellos, es que vamos todos detrás.
Después viene la madre, y al ver el circo, decide volver a levantar a la gente, en vez de limpiar el suelo. No es que los ayude a levantarse, les enseñe a barrer el suelo o les cure las heridas, directamente los mantiene de pie como puede. Y ellos, en vez de agradecérselo, lo que hacen es huir en cuanto se levantan.
Más o menos por este momento nos encontramos actualmente. Cuando van 20 madres (incluso llaman a la madre española) a una reunión, y se consuelan unas a otras, que porque sus hijos se van cayendo, que algo tienen que hacer, que como se sigan cayendo, se va a caer la casa entera. Pero es curioso como a nadie se le ocurre la idea de limpiar el suelo, o cambiar directamente la habitación. Hablan de seguir poniendo inyecciones (¿de dinero?…) para curar las heridas, y de no se que cosas más.
El caso es que los vecinos de abajo se empiezan a mosquear de tanto ruido y de las humedades del techo. Y llaman al piso de arriba donde están las 20 madres, pero no les abren la puerta, porque si les abren la puerta, los vecinos (si, el pueblo) se van a dar cuenta de la que han organizado los hijos a costa de todo el bloque. Los vecinos sospechan que si se cae la casa ellos se van a vivir fuera, pero no pueden entrar al camarote de los hermanos Marx, porque ya no cabe nadie.
Y así andamos… que más que la realidad esto parece una comedia barata de cámara oculta, con risas enlatadas de fondo. Y no veo yo claro el final del capítulo, y menos de la serie.





