¿Qué fue de…? Las pulseras solidarias

¿No os acordáis de una “moda” que hubo hace un par de años, en las que nos vendían por un euro unas “bonitas” pulseras de plástico del malo, diciéndonos que eran solidarias? Algo así.
No se muy bien como empezó todo, pero un día, por alguna razón, alguien se puso una pulsera en la muñeca, que más que una pulsera, era un trozo de plástico mal cortado. Creo recordar que fue Armstrong y su lucha contra el cáncer, pero hablo de memoria. Ya se sabe, un famoso se pone una pulsera de plástico, y todo el mundo le imita, te la pones tu por la calle, y se ríen de ti.
Dependiendo de que color fuera la pulsera, te solidarizabas con una causa, si era amarillo era por el cáncer, si era negro por el sida, si era verde por los bosques, azul por el mar, blanco por la violencia, violeta por la violencia de género si mal no recuerdo, y así hasta un sinfín de colores y buenas intenciones. Incluso había una muy bonita que juntaba dos pulseras, una blanca y una negra, y rezaba por la lucha contra el racismo, seguramente propulsada la campaña por alguna estrella del fútbol.

Algo extraño en aquel momento pensaba yo… pero algo más extraño es que las llevase, por hacer una aproximación, todo el mundo, y de repente, un día, todo el mundo dejo de llevarlas, y fueron borradas de nuestra mente, con alguna extraña maniobra. Como esas modas que todo el mundo le encantan cuando están en su auge, y después todo el mundo se arrepiente y avergüenza de haberlas seguido cuando ya nadie las sigue.

Hubo un tiempo en el que todos éramos solidarios y todos luchábamos por alguna causa noble, dijera lo que dijera la gente. Todos enseñábamos nuestras pulseras con orgullo, como diciendo al vecino: -Psss, que poco solidario eres, mira yo, como lucho por la conservación del patrimonio en los colegios de primaria de los pueblos de menos de 1000 habitantes en la región suroeste de Extremadura.
Entonces el vecino se remangaba, y te sacaba una fila de pulseras, de colores imposibles, y como quien dice, de segunda generación, con letras y dibujos múltiples.

Incluso hubo gente que hizo muy buen negocio. Las pulseras se vendían por Ebay como churros. Hubo gente que compro cientos de pulseras a China, por cuatro pesetas, y la revendían aquí por un Euro, como haciendo un favor, mientras se “llenaban” los bolsillos a causa de la solidaridad de los demás. La pena fue los últimos especuladores, que hicieron grandes pedidos al final de la moda, creyendo que iba a aumentar, y se quedaron con centenas de pulseras en su poder, las cuales utilizaron para diversos menesteres.

Y claro, es algo totalmente lógico y normal, que aunque te resbalase la tala de árboles en el amazonas, o te “molestase” que explotaran a niños chinos que cosen zapatos mientras llevas tus flamantes deportivas de marca made in China, siempre quedaba bonito decir a los demás, mira, como me preocupo por el mundo, ¿ves que solidario soy?
Me recuerda a una historia de cuando era pequeño, la cual siempre recuerdo. Estaba yo en clase de religión, tendría unos diez años (no ha llovido desde entonces…) y el profesor, (que gracias a Dios, no era cura, guiño, guiño) siempre nos contaba una fabula, como el decía. Estaban el pueblo reunido en misa, y cuando el monaguillo pasaba el cepillo, estaba el rico del pueblo en primera fila, echando bien de dinero y haciéndose ver, haciendo sonar el dinero etc. Pero había una viejecita en la última fila que tenía poco dinero, y echaba una peseta a la cesta, sin hacer ruido, y sin que nadie se enterase. El profesor nos decía que tenía mucho más valor el gesto de la anciana, aunque fuese menos dinero, el gesto le honraba porque tenía menos, y no se hacia ver, etc. Entonces, un alumno que se debía de despertar por aquel momento, dijo, sin levantar la mano ni nada, en plan despectivo: –

¿Y de que te sirve dar, si nadie se entera de que das?

8 comentarios sobre “¿Qué fue de…? Las pulseras solidarias”

  1. #1 Hola, bienvenido al blog, y gracias por el comentario 😀

    Como podreís comprobar, si habeís leído otros articulos del blog, claramente esta entrada va con un poco de ironía ;D

  2. #3 Últimamente la moda antimoda mueve a más gente que a la que sigue la moda (valga la redundancia), es mejor coger un poquito de cada. ¡Saludos!

  3. Esa fabula es una adaptacion de una historia que conto Jesus en el Nuevo Testamento, Lucas 21:1-4 .
    Que pena que con lo mucho que predican algunos la biblia, no se molestan en leerla (sobre todo el nuevo testamento).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *